Tag: calidad democrática

  • Detección y difusión de información falsa: Fortaleciendo las Capacidades Democráticas cruciales.

    Por Daniel Montolio i Karsten Krüger

    Detección de desinformación: Desafíos e impactos en las democracias

    La proliferación de desinformación en las plataformas de redes sociales representa una amenaza considerable para la calidad del discurso público y la integridad de los procesos democráticos (Reglitz, 2022; McKay & Tenove, 2021; Silva & Proksch, 2021). La capacidad de clasificar e identificar con precisión la desinformación es esencial para mitigar sus efectos adversos. De hecho, la interacción entre el conocimiento científico, el debate democrático y la proliferación del esoterismo, el pensamiento conspirativo y la desinformación ha surgido como un área crítica.

    Se supone que una desinformación política significativa puede influir en la orientación política de la población y, posteriormente, en el resultado de las elecciones. Sin embargo, hay una notable ausencia de estudios que analicen su impacto en la democracia. Un estudio reciente de Sato et al. (2023) aborda esta brecha analizando el impacto de la desinformación y la manipulación en los sistemas políticos, distinguiendo entre regímenes autoritarios y democráticos.

    Los resultados confirman el impacto perjudicial de la desinformación y las noticias falsas en la calidad de la democracia, independientemente del tipo de régimen democrático. Por el contrario, en los regímenes autoritarios, la desinformación se emplea como una herramienta para la propaganda gubernamental autoritaria, que sirve para mantener el régimen y reducir la probabilidad de democratización.

    A diferencia de las autocracias, se ha observado que la presencia de desinformación en las democracias da lugar a niveles crecientes de polarización política entre aquellos que creen en la información falsa y tienden a alinearse con movimientos antidemocráticos o antiliberales, y aquellos que no creen en la información falsa y tienden a alinearse con los movimientos democráticos. Esto conduce a mayores niveles de movilización en ambos lados, lo que a su vez hace que los resultados sean menos predecibles.

    Sato y cols. (2023) citó el ejemplo de Brasil, donde la tendencia iliberal se invirtió debido a la fuerte movilización de la sociedad civil democrática (véase también Tomini, Gibril, & Bochev, 2023).

    Difusión de información falsa: Patrones de Comportamiento y Factores de Influencia

    La encuesta se realizó en dos etapas durante un período de 12 días. En la primera ola, los encuestados evaluaron diez titulares. En la segunda oleada, se pidió a los encuestados que calificaran ocho titulares de la misma manera que en la ola inicial, y luego que respondieran preguntas relacionadas con sus inclinaciones socioeconómicas y políticas. La retroalimentación sobre la veracidad de los titulares no se proporcionó a los encuestados hasta la conclusión de la segunda oleada. La encuesta se llevó a cabo en cuatro países europeos: Alemania, Irlanda, Polonia y España. Toda la documentación de la encuesta se tradujo a los cuatro idiomas pertinentes, con algunas preguntas adaptadas a países específicos.

    El análisis de los datos de la encuesta arrojó dos resultados clave: la probabilidad de determinar con precisión la veracidad de las noticias y la probabilidad de compartir dichas noticias en las redes sociales. En primer lugar, examinamos quién es más probable que evalúe correctamente la veracidad de las noticias. Nuestros resultados indican que no hay una diferencia perceptible en la capacidad de los individuos para clasificar correctamente los titulares verdaderos o falsos.

    Los resultados demuestran que, en general, las personas son competentes a la hora de identificar con precisión si un titular es verdadero o falso. El porcentaje medio de acierto entre los encuestados es del 68,4%, lo que constituye un logro digno de mención.

    Cabe destacar que los encuestados demostraron una capacidad significativamente menor para clasificar las noticias con contenido político. Esto indica que los sesgos y preferencias políticas pueden desempeñar un papel importante a la hora de influir en la precisión de la clasificación de las noticias. Además, nuestros resultados sugieren que las personas que admiten haber confiado previamente en la desinformación no son tan hábiles como otros para detectar la naturaleza de los titulares a los que se enfrentan.

    En segundo lugar, evaluamos hasta qué punto los participantes estarían dispuestos a compartir los titulares que han leído en las redes sociales. Los resultados del experimento de desinformación demuestran que la mayoría de los adultos son capaces de identificar la desinformación y no se sienten inclinados a difundirla. Solo una minoría de este grupo está dispuesta a tomar medidas contra la fuente de desinformación y noticias falsas. Un segundo grupo de personas es capaz de identificar la desinformación y las noticias falsas, pero las comparten con otros en línea por diversas razones. Un tercer grupo de personas, que comparten información errónea sin identificarla como tal, debería aprender a evaluar la información de manera más efectiva, incluida su fuente.

    El estudio destaca la necesidad de obtener una comprensión más profunda de la compleja relación entre los factores socioeconómicos y la alfabetización mediática. A la luz del desafío actual que plantea la desinformación para el discurso público informado y los procesos democráticos, estas ideas son vitales para el desarrollo de estrategias efectivas para mejorar la comprensión pública y la resiliencia contra la desinformación.

    En investigaciones futuras debería estudiarse la eficacia de las iniciativas educativas y las medidas políticas adaptadas a los distintos grupos demográficos para reducir la propagación de la desinformación. Al identificar los factores que influyen en la detección y difusión de la desinformación, esta investigación contribuye al esfuerzo más general para proteger los valores democráticos y promover una ciudadanía bien informada en la era digital.

    Desarrollar la resiliencia frente a la desinformación: El papel de la competencia y la educación.

    Los resultados del experimento, junto con la bibliografía existente sobre desinformación y las noticias falsas, proporcionaron información para el diseño del proceso de aprendizaje sobre la competencia del juicio informativo, tal como se define en el proyecto DEMOCRAT financiado por la UE (véase la tabla 1). La evaluación de la información no solo debe referirse a la valoración de la fiabilidad y exactitud de las fuentes de información y de la propia información, sino que también debe incluir la reacción de las personas ante la información errónea o desinformación identificada. Esto coincide con investigaciones recientes sobre este tema.

    Tabla 1: Competencias clave de una ciudadanía democrática responsable.

    Conocimiento Habilidades Actitudes
    Ser competente para juzgar qué es información fiable y qué no lo es, saber evaluar la fiabilidad de los datos recibidos e interpretarlos. Conocer las herramientas para buscar, encontrar información y evaluar su fiabilidad y veracidad. Estar siempre dispuesto a volver a comprobar la veracidad y fiabilidad de la información

     

    Existen varios estudios que examinan la motivación detrás del intercambio de información errónea. Estos incluyen estudios sobre la señalización de la afiliación grupal (Brady et al., 2020), la autopromoción (Islam et al., 2021), el pensamiento conspirativo (Melchior & Oliveira, 2024), el extremismo político y la incitación al caos (Petersen, 2023), así como estudios que exploran los fines de entretenimiento (Jahanbakhsh et al., 2021; Acerbi, 2019; Tandoc et al., 2018; Waruwu et al., 2020).

    Además, se ha investigado la posible influencia de las plataformas de redes sociales en la amplificación de la desinformación (Ceylan et al., 2023; Lindström et al., 2021). Un estudio de Altay et al. (2020) sugiere que la preocupación por perder la propia reputación social y personal pueden ser un factor significativo para reducir la probabilidad de que la desinformación identificada se comparta sin marcarla como desinformación. El tercer grupo de personas, que comparte la desinformación sin identificarla como tal, debería aprender a evaluar mejor la información, pero también su fuente.

    La investigación sobre cómo los individuos evalúan la información y reaccionan a la desinformación ha puesto de relieve dos puntos clave. En primer lugar, existen limitaciones inherentes a la capacidad de una persona para evaluar la fiabilidad y exactitud de la información. En segundo lugar, es fundamental comprender cómo responden los ciudadanos a la información cuestionable y a la desinformación. Esto ha llevado a perfeccionar la definición de competencia informativa, haciendo mayor hincapié en la fase de reacción, ya que la reacción ante cualquier información, especialmente la dudosa, es fundamental para reducir la propagación de la desinformación.

     

  • ¿Qué ocurre cuando se corrompe el poder judicial?

    ¿Qué ocurre cuando se corrompe el poder judicial?

    Por Karsten Krüger

     

     

    La calidad de un sistema democrático liberal se define, entre otros criterios, por la separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Estos deben ser independientes y actuar en el interés general de la sociedad.

    Recientemente hemos sido testigos de sendos ataques a la separación de poderes tanto en Polonia como en Israel, cuyos ejecutivos han pretendido limitar la independencia del sistema judicial.

    Asimismo, en un reciente artículo sobre el periodista José Rubén Zamora, fundador de El Periódico de Guatemala, condenado por lavado de dinero y encarcelado desde hace varios años, el diario El País[1] reportaba que “diversos organismos internacionales han criticado ‘graves violaciones procesales’ en un caso que consideran un claro ataque a la libertad de expresión” por haber denunciado la corrupción de los gobiernos guatemaltecos y por su postura crítica con el sistema oligárquico y corrupto del país, que también ha infiltrado su sistema judicial.

    Ante esta lectura, cabe preguntarse cómo perseguir la corrupción generalizada de un sistema jurídico usando mecanismos jurídicos.

    En el caso de Guatemala, la nación centroamericana ha pasado de tener “uno de los mecanismos más exitosos para combatir la corrupción y el crimen organizado”[2] a convertirse en un país en el que el sistema de justicia es “un brazo represivo para asfixiar a quienes buscan decir la verdad, investigan y promueven la libertad de expresión”[3]. Está también el caso de Ecuador, donde el narcotráfico ha conseguido infiltrarse tanto en la administración pública como en la policía, el ejército y la judicatura.

    El auge del narcotráfico y su impacto en la sociedad se observa también en algunos miembros de la UE, como los Países Bajos, Bélgica y algunos países escandinavos, lo que sugiere un creciente riesgo de corrupción tanto entre la policía como entre la judicatura.

    El asunto de la judicatura es especialmente sensible, dado que es la institución estatal que debe perseguir, por ejemplo, los casos de corrupción. ¿Quién persigue y condena a los corruptos cuando la judicatura misma es corrupta? ¿Quién persigue a los jueces y fiscales corruptos si la corrupción es un fenómeno endémico en el Estado?

    Se podría poner otro ejemplo histórico, esta vez de índole político: en el régimen nacionalsocialista de Alemania, hubo muchos jueces que cumplieron con los mandatos del régimen no por obligación, sino por convicción, y muchos de ellos siguieron siendo jueces después de la derrota del régimen nacionalsocialista.

    En otras palabras: el sistema jurídico es la parte más sensible del sistema democrático por el simple hecho de que su función es impartir justicia y de que debe vigilar la calidad del sistema legislativo y del sistema ejecutivo. La cuestión es cómo se controla la calidad del sistema jurídico.

     

     

     


    [1] Arroyo, L. (18/02/2024). José Rubén Zamora, el cuarto poder tras las rejas en Guatemala: “No me voy a dejar vencer”. El País. https://elpais.com/america/2024-02-18/jose-ruben-zamora-el-cuarto-poder-tras-las-rejas-en-guatemala-no-me-voy-a-dejar-vencer.html

    Arroyo, L. (14/05/2024). José Rubén Zamora, periodista preso en Guatemala, premiado con el Reconocimiento a la Excelencia de la Fundación Gabo. El País. https://elpais.com/comunicacion/2024-05-14/la-fundacion-gabo-otorga-el-reconocimiento-a-la-excelencia-2024-a-jose-ruben-zamora-periodista-encarcelado-en-guatemala.html

    [2] Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de la ONU.

    [3] Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).

    Véase también:

    Marcos González Díaz (19 de Junio 2023). Cómo Guatemala pasó de ser un ejemplo contra la corrupción a criminalizar a jueces, periodistas y candidatos políticos. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/cw8ld1799d3o