Tag: ciudadanía democrática responsable

  • Fortalecimiento de la ciudadanía democrática: innovaciones educativas, políticas y de gobernanza

    Por DEMOCRAT

    En las sesiones conjuntas y el taller de la ECPR celebrados del 20 al 23 de mayo de 2025 en Praga, uno de los talleres abordó las implicaciones de los retos de la democracia para la educación en ciudadanía democrática, explorando enfoques innovadores. Este artículo ofrece una reflexión sobre cuatro de las 16 presentaciones de Suecia, Reino Unido, Bélgica, Alemania, Suiza, Austria y Estonia.

    L. Kalev, de la Universidad de Tallin, ofreció una visión general de las ideas y prácticas normativas y estructurales de la ciudadanía democrática. La ciudadanía se define como la relación entre el Estado (las instituciones) y sus ciudadanos, basada en marcos normativos que pueden ser nacionales, republicanos, neoliberales u orientados a la justicia social. Existen varias formas posibles de estructurar y utilizar de manera productiva las ideas y prácticas de la ciudadanía democrática en diferentes dimensiones sustantivas, como la horizontal, la vertical, la global, la transnacional y la nacional. En este proceso, la capacidad de acción de la ciudadanía es fundamental.

    Se puede distinguir entre una capacidad de acción normativa y cognitiva y los marcos de legitimidad estructural para desarrollarla, para lo cual es constitutiva la interrelación dinámica entre la política y los actores públicos. Por lo tanto, los objetivos deben deliberarse a partir de una pluralidad de voluntades. Una perspectiva performativa sobre lo público constata una interacción entre las instituciones democráticas/autoridades públicas y las actividades públicas. Esta interacción se caracteriza por el suspense y se expresa de forma constructiva, con el objetivo de mejorar la calidad de vida a través de una acción común intencionada.

    La capacidad de acción de los ciudadanos debe reforzarse mediante la educación en competencias democráticas, tal y como se clasifican en el proyecto DEMOCRAT como participación solidaria, deliberación, juicio y pensamiento crítico, y resiliencia democrática. La autonomía y la capacidad de acción de la ciudadanía democrática son reconocidas en la práctica por la autoridad estatal y facilitadas por actores sociales o transnacionales. Esta conexión permite reaccionar ante los obstáculos que surgen de forma iterativa, dado que los objetivos de las instituciones estatales no son fijos, sino que evolucionan en la interacción con los ciudadanos.

    J.Howard describió la creación de la ciudadanía a través de la investigación-acción participativa (IAP), que explora y aborda de forma crítica las experiencias vividas y las subjetividades, y permite un análisis colectivo orientado a la acción. La «capacidad de acción» de los ciudadanos está íntimamente relacionada con las estructuras de poder que la configuran y limitan, de las que dependen los ciudadanos y a las que se oponen, ya que están configuradas por normas y prácticas que escapan a su control.

    J.Howard propone un enfoque práctico para la formación de ciudadanos individuales y colectivos mediante el uso de la narración y la escucha de historias como herramientas de reflexión y empoderamiento para que los grupos marginados «rearticulen» su identidad en la sociedad. Cuando los participantes comparten experiencias de marginación, la formación del yo puede implicar un proceso colectivo de autorrecuperación y concienciación que les permite aprovechar la dolorosa experiencia de no pertenecer para crear un espacio ricamente educativo y una postura política consciente que alimenta su activismo en la esfera pública.

    La base de este enfoque lúdico es la combinación de dos elementos. En primer lugar, se centra en el proceso de aprendizaje inspirado en Dewey y Freire, que, en segundo lugar, se sustenta en el concepto de subjetivación de Foucault visto desde una perspectiva crítica del poder, como sugiere Butler. La síntesis de ambos se combina con la comprensión de la realidad social de Bourdieu. Bourdieu destaca que las relaciones jerárquicas y los conflictos (pre)existentes están arraigados entre diferentes campos y en diversas posiciones subjetivas. Son (re)producidos por estructuras objetivas y subjetivas en los campos debido a la distribución desigual de diferentes formas de capital.

    Nordberg, Rautanen y Hallik entienden la cocreación como la forma más comprometida de participación de las partes interesadas, que reúne a los ciudadanos y las autoridades. Abarca la identificación conjunta y colaborativa de retos y necesidades, la exploración de oportunidades de mejora, el desarrollo conjunto de soluciones y, en algunos casos, la participación en la gobernanza de su implementación. La cocreación se basa en un fundamento relacional que busca distribuir el poder de manera más equitativa y crear oportunidades significativas de influencia mediante la integración de elementos de democracia participativa y deliberativa de una manera que mejore los beneficios individuales y colectivos para la ciudadanía democrática.

    Este concepto participativo se combina con elementos lúdicos para dirigirse a los jóvenes y ponerlos en contacto con expertos civiles de la comunidad local. El encuentro con profesionales «reales», así como el uso de herramientas digitales, han demostrado ser un apoyo para la participación de los jóvenes. Dirigirse a los jóvenes en las escuelas permitió abordar toda la escala de la sociedad y no solo a aquellos que participan en ella por motivación intrínseca. La evaluación de la intervención se refirió a un conjunto de «bienes democráticos» como la inclusividad, la eficacia, la resiliencia, la transferibilidad y otros. Los problemas cotidianos, como la coordinación de horarios y la estructura jerárquica de la escuela, se identifican como los principales obstáculos y se recomienda un proceso de planificación a largo plazo con las escuelas y la administración cívica.

    A. Schmid se refirió al programa de educación Global Citizen de la UNESCO. El valor transnacional del conjunto normativo pluralista fomenta la participación solidaria y la resiliencia a través de un enfoque multiperspectivo que invita a las minorías a contribuir a un diálogo pluralista. En este contexto, los enfoques teatrales ofrecen la posibilidad de cambiar la relación entre los actores involucrados. Activan la dinámica entre los ciudadanos, los representantes de las instituciones públicas y otras partes interesadas, creando un diálogo creativo y apreciativo sobre cuestiones serias a nivel local, regional o incluso (trans)nacional.

    Los métodos basados en el teatro se utilizan para reducir la polarización mediante la construcción de nuevas experiencias dentro del grupo en un proceso de comunicación creativa que consiste en (1) elementos performativos, incluyendo la visualización y la sensualidad, (2) campos de simulación seguros, (3) espacio para la autorreflexión autobiográfica, (4) perspectiva tomada del juego escénico por el teatro foro, y (5) actuación y expresión a través de la voz. La integración de las convenciones manifestadas es evidente y, para cambiar la actitud de alguien, tenemos que ir a este nivel físico del gesto.

    El resultado de este diálogo creativo puede utilizarse para desarrollar el empoderamiento del grupo. Todas las formas de encuentro en vivo fomentan la confianza en uno mismo y la autoeficacia y, por lo tanto, tienen un fuerte impacto en la ciudadanía democrática global responsable.

    La co-creación fomenta el encuentro entre seres humanos dentro de las estructuras de poder establecidas y ayuda a superarlas utilizando la dinámica del encuentro en presencia y entre iguales. La investigación-acción participativa es una herramienta de empoderamiento para la agencia democrática que hace hincapié especialmente en el empoderamiento de las personas marginadas. El concepto de habitus de Bourdieu encaja en el análisis de los criterios de cambio de actitud. El término habitus puede emplearse para describir las convenciones y la actitud de las personas cuando se enfrentan a cuestiones democráticas.

    La presencia del habitus manifestado en los procesos de co-creación es evidente y la modificación de las actitudes es un objetivo explícito o implícito. Al fin y al cabo, las intervenciones descritas ponen en práctica la «reflexividad científica y la creatividad artística» propuestas teóricamente por Bourdieu como herramienta clave para el cambio del habitus (secundario) y el fortalecimiento de la ciudadanía democrática.

  • Promoviendo la democracia desde la infancia: dos experiencias en escuelas de primaria

    Por DEMOCRAT

    La finalidad esencial del proyecto DEMOCRAT es promover el conocimiento y la práctica de los valores democráticos. Con este objetivo, trabaja con escuelas de primaria y secundaria promoviendo intervenciones educativas que fortalezcan las competencias democráticas de los y las estudiantes, para participar de manera activa y comprometida en todos los ámbitos de la vida. Los y las alumnas se convierten en protagonistas de procesos democráticos reales dentro del centro educativo y reflexionan sobre su papel como miembros de una sociedad plural.

    Aquí os presentamos dos intervenciones enmarcadas en el proyecto DEMOCRAT en escuelas de primaria en Cataluña (España), donde los y las alumnas practican desde muy pequeños la democracia participativa. Por un lado, el proyecto “Read Right, Read Rights” profundiza en los derechos y deberes de la infancia a través de la lectura y las tertulias democráticas, siguiendo los principios del aprendizaje dialógico (diálogo igualitario, inteligencia cultural, transformación, dimensión instrumental, creación de sentido, solidaridad e igualdad). La propuesta también anima a toda la comunidad educativa a consolidar la responsabilidad democrática

    Por otro lado, el proyecto de creación de un Consejo de Infancia y Adolescencia, busca fomentar la participación de niños y jóvenes dentro y fuera de la escuela, colaborando y expresando sus opiniones en temas de su entorno que los afectan, creando espacios de encuentro de las diferentes comunidades, para trabajar juntos, fomentando el compromiso comunitario en la escuela y en su entorno.

     

    Read Right – Read Rights

    El proyecto: contexto, motivación y enfoque pedagógico

    En la Escola Carrilet, un centro de educación infantil y primaria de Palafrugell, la lectura ha dejado de ser una actividad exclusivamente instrumental para convertirse en una puerta de entrada a la ciudadanía. El proyecto “Read Right – Read Rights”, desarrollado durante el curso 2023-2024 con el apoyo del programa europeo DEMOCRAT, ha logrado integrar la lectura con la educación en valores y la participación democrática, implicando a toda la comunidad educativa: alumnado, docentes, familias y agentes del entorno.

    La iniciativa nace de un doble diagnóstico. Por un lado, la escuela detectó la necesidad de mejorar la competencia lingüística del alumnado, en particular la comprensión lectora. Esta preocupación llevó a Carrilet a integrarse en la Xarxa de Competència Lectora del Departament d’Educació, un espacio de trabajo colaborativo entre centros para reforzar la lectura como eje del aprendizaje. Por otro lado, el claustro se planteaba cómo dar contenido práctico y transversal al vector “democracia” del nuevo currículum de Catalunya. ¿Cómo formar niños y niñas críticos, activos, respetuosos y conscientes de sus derechos? ¿Cómo hacerlo desde edades tan tempranas como los tres años?

    La respuesta se materializó en un proyecto ambicioso, intergeneracional y transversal que conecta los derechos y deberes de la infancia con el Pla Lector de centro. Así, a lo largo del curso, los 380 alumnos del centro —desde I3 hasta 6º— trabajaron textos relacionados con los derechos infantiles mediante tertulias dialógicas, trabajo cooperativo, asambleas de aula, juegos democráticos y proyectos artísticos, todo ello bajo un enfoque de aprendizaje activo y participativo.

    La metodología empleada parte de la convicción de que el aprendizaje significativo requiere dar voz al alumnado. Las tertulias dialógicas, inspiradas en el aprendizaje dialógico y la pedagogía crítica, permiten que todos los niños y niñas —independientemente de su edad, nivel o bagaje— participen activamente en conversaciones en torno a temas como la igualdad, la justicia, el respeto o la diversidad. Este enfoque no solo mejora las habilidades comunicativas y de comprensión, sino que también fortalece la empatía, la argumentación y la conciencia colectiva.

    El proyecto se concibió con una clara voluntad de alinearse con el currículum oficial, basándose en las competencias democráticas definidas por DEMOCRAT. De esta manera se seleccionó cuidadosamente las competencias, saberes y tipologías textuales pertinentes a cada nivel. Asimismo, se diseñó un sistema de evaluación de competencias democráticas, adaptado el modelo sugerido por DEMOCRAT a las diferentes edades, para observar el impacto del proyecto más allá de lo académico.

    En definitiva, “Read Right – Read Rights” representa un esfuerzo por hacer de la lectura una herramienta de transformación: leer para comprender el mundo, leer para ejercer la ciudadanía.

    De la idea al aula: actividades, dificultades e impacto

    La implementación del proyecto ha sido tan rica como diversa. Cada grupo clase diseñó una secuencia de actividades en torno a los derechos y deberes de los niños, utilizando como punto de partida una selección de libros cuidadosamente escogidos. Estos textos, procedentes de la maleta pedagógica de la Fundación Rosa Sensat y otras recomendaciones, sirvieron como base para las tertulias y el trabajo reflexivo.

    Entre las actividades más destacadas cabe mencionar:

    • “¿Quién soy yo?”: una propuesta de autoconocimiento y expresión emocional orientada a trabajar la empatía, el respeto por las diferencias y la identificación de derechos básicos.
    • “Descubrimos nuestros derechos”: lectura y análisis colectivo de textos vinculados a la Convención de los Derechos del Niño.
    • “El poder de una canción” y “Every child a song”: proyectos musicales para abordar los derechos desde el arte y la sensibilidad.
    • “El juego de los CarriDrets”: actividad gamificada para reforzar la comprensión de los deberes y derechos en situaciones cotidianas.
    • “Molta merda!”: creación teatral protagonizada por el alumnado de 6º, centrada en los conflictos y dilemas que surgen cuando los derechos no se respetan.

    Además de estas propuestas, se diseñaron dinámicas para el patio, como juegos cooperativos e inclusivos, o espacios de deliberación más estructurados a través de las asambleas de aula. Todo ello se desarrolló bajo unas normas de convivencia construidas colectivamente y visibles en todas las aulas.

    Una de las claves del éxito ha sido la implicación del claustro, que recibió formación específica en educación democrática gracias al acompañamiento del equipo DEMOCRAT y la formación ofrecida por la XCL. Este aprendizaje se tradujo en la adaptación del proyecto a las distintas etapas educativas y en la revisión del Pla Lector con perspectiva democrática.

    No obstante, el proceso también presentó desafíos. El más señalado fue el relevo parcial del claustro, que obligó a dedicar esfuerzos adicionales a la cohesión interna. También se identificó la necesidad de disponer de más tiempo para sistematizar la evaluación, ya que no se pudieron realizar todas las mediciones previstas.

    Pese a ello, los resultados han sido notables. En el plano lector, las evaluaciones internas muestran una mejora clara en la comprensión lectora. En lo democrático, se observó una evolución positiva en las actitudes de respeto, participación y escucha activa. El alumnado expresó sentirse más escuchado y valorado, especialmente en los ciclos iniciales. En los niveles superiores, se detectaron inquietudes más complejas, como la necesidad de más espacios de expresión entre iguales o el deseo de incidir en decisiones colectivas.

    La evaluación de competencias de ciudadanía democrática responsable (CDR), diseñada con formularios y recursos visuales adaptados a la edad, permitió recoger datos valiosos sobre cómo los niños viven el respeto, la justicia, la participación y el cuidado mutuo, tanto en la escuela como en casa. Esta información sirvió para elaborar planes de mejora adaptados a cada grupo y detectar casos que requerían acompañamiento emocional específico. Por lo que los datos proporcionados ayudaron a los profesores a reflexionar sobre su intervención en el aula ayudándolos a mejorar y adaptar mejor a las necesidades del alumnado.

    Conclusiones y aprendizajes

    A lo largo del curso, “Read Right – Read Rights” ha consolidado su valor como proyecto integrador, transformador y transferible. Su principal fortaleza reside en su capacidad para alinear objetivos académicos (competencia lectora) con objetivos cívicos (competencia democrática), partiendo de una herramienta tan poderosa y accesible como la lectura.

    El proyecto ha demostrado que trabajar los derechos y deberes desde edades tempranas no solo es posible, sino necesario. El hecho de que el alumnado se sienta escuchado, seguro, respetado y capaz de expresar lo que piensa y siente es el primer paso para construir una escuela inclusiva y una sociedad más justa. Como se desprende del trabajo en las aulas, cuando se crean espacios de diálogo igualitario y se confía en la palabra del niño, se generan procesos de transformación personal, social y cultural.

    Entre los aprendizajes clave destacan:

    • La importancia de unificar criterios metodológicos y compartir buenas prácticas entre el profesorado.
    • El valor del trabajo en red con otros centros e instituciones.
    • La necesidad de formación docente específica en competencias democráticas, aún poco presentes en la oferta formativa habitual.
    • La utilidad de crear recursos propios (por ejemplo, una “caja de herramientas” con materiales y dinámicas) para facilitar la implementación sostenida del proyecto.

    Pensando en la transferencia a otros contextos, este proyecto ofrece un modelo adaptable que puede desarrollarse en distintos niveles educativos, materias y entornos. Lo esencial es mantener el enfoque dialógico, el protagonismo del alumnado y la conexión con el currículum y el entorno local.

    Desde la Escola Carrilet, el camino no se detiene aquí. La voluntad del centro es seguir consolidando el proyecto.

    En palabras de uno de los docentes implicados: “Si un niño aprende a decir lo que piensa, a escuchar con respeto y a cuidar a los demás, está aprendiendo a ser ciudadano. Y eso, al final, es también aprender a vivir”.

     

    Consejo de Infancia de Salomón

    El proyecto: contexto, motivación y enfoque pedagógico

    La escuela Josep Nin, es una escuela rural ubicada en la pequeña población de Salomó que cuenta con aproximadamente 500 habitantes, con un elevado porcentaje de población inmigrante. Más de la mitad de las familias del centro son de procedencia extranjera, por lo que la comunicación con las familias y su participación en la vida de la escuela y del municipio, a veces se hace difícil. Para dar respuesta a esta dificultad y favorecer la participación en la vida de la escuela y del municipio, la creación de un consejo de Infancia y Adolescencia se presenta, pues, como una herramienta clave y elemento de cohesión social.

    Los Consejos de Infancia y adolescentes son instrumentos al alcance de los niños y jóvenes, que les permite ejercer el derecho de ciudadanía con la participación infantil como derecho fundamental, implicarse y actuar con el objetivo de transformar su propia ciudad o pueblo. En este sentido, la participación es una oportunidad para que los niños profundicen en los valores democráticos y puedan plantear propuestas a los entes locales en decisiones que afectan directamente su vida en la escuela y en el municipio.

    En esta iniciativa dirigida al alumnado de ciclo superior de la escuela y de los dos primeros cursos de la ESO, han participado también otros alumnos de primaria y también 5 docentes.

    A través de este espacio de participación que es el Consejo de Infancia y adolescencia, los objetivos principales que se plantea la escuela Josep Nin son:

    • Crear una estructura válida y estable de participación de los niños y de comunicación de los mismos con las autoridades municipales.
    • Fomentar el trabajo colectivo en pro de un bien común y comunitario.
    • Desarrollar estrategias para trabajar la democracia participativa.
    • Conseguir que los niños tengan la posibilidad de manifestar y decidir cómo quieren que sea su pueblo, el entorno más cercano, su escuela y en general todo lo que les rodea en tanto que son parte de ella.
    • Conseguir que las personas adultas reconozcan los derechos de los niños, valorando y teniendo en cuenta su opinión de forma real, escuchándolos y poniendo en funcionamiento algunas de sus propuestas siempre que sean reales y con fundamento.

    A partir de ahí, se empieza a dibujar la estructura de lo que será el Consejo de Infancia, desde las competencias que se trabajarán, los objetivos, la evaluación y el desarrollo de todas las sesiones de aprendizaje.

    La metodología que apoya la intervención se fundamenta en un aprendizaje basado en competencias, cooperativo y activo, poniendo en práctica habilidades y competencias socioeducativas como la comunicación, la responsabilidad y el trabajo en equipo. Estas competencias se entrenan a través de actividades concretas, como: Debates y Asambleas, Proyectos Comunitarios, Encuentros con representantes del Ayuntamiento u otras instituciones.

    El proyecto tiene en cuenta el nuevo currículo oficial de Cataluña, especialmente con respecto al vector de Ciudadanía democrática y conciencia global. Así, pues, el Consejo de niños se integra en diversas áreas del currículo escolar y permite el desarrollo de competencias sociales, la mejora de las habilidades comunicativas, la empatía y la conciencia y el compromiso con el bien común.

    Teniendo en cuenta estas competencias, a través del Consejo de Infancia, el alumnado puede mejorar las habilidades lingüísticas participando en debates, redactando propuestas, y abordando cuestiones relacionadas con su entorno y proponiendo mejoras.

    Asimismo, cultivar valores como la solidaridad, la justicia y el respeto a los derechos de todos los miembros de la comunidad, se puede hacer a través de la colaboración, la resolución de conflictos y la responsabilidad social.

    De la teoría a la acción: Actividades, dificultades e impacto

    La implementación de la propuesta ha seguido una línea de trabajo tanto con el alumnado de la escuela como del instituto, perfectamente pautada a través de sesiones llevadas a cabo en el aula durante el primer trimestre del curso escolar. En el segundo trimestre se constituye el Consejo de Infancia en un acto en el Ayuntamiento del municipio, y seguidamente se establecen reuniones regulares para presentar las propuestas del alumnado y recibir la valoración de su viabilidad.

    En las sesiones de aprendizaje el alumnado ha podido conocer, comprender y reflexionar sobre temas como, por ejemplo, los valores de la sociedad democrática, los derechos y deberes de los niños y los derechos humanos. Aunque el conocimiento teórico es muy necesario, es en la práctica donde se aprende la democracia, como el camino que se aprende caminando.

    Por ello, competencias como la participación y la deliberación, se aprenden haciendo actividades prácticas como, debates y asambleas, proyectos comunitarios, encuentros con representantes del ayuntamiento u otras instituciones. En cuanto a las actividades más destacadas que se han realizado durante el proceso de creación del Consejo de Infancia, cabe mencionar:

    • El Parlamento de la Clase: simulación de una situación de democracia y toma de decisiones en grupo, donde los y las alumnas deben pensar propuestas, debatirlas, reflexionar sobre ellas y adquirir pequeños compromisos con los valores democráticos
    • El semáforo de los derechos: mediante cartulinas de colores opinar respecto a situaciones planteadas y trabajar la diversidad de opiniones, el derecho a decidir y la responsabilidad que implica tomar decisiones.
    • Presentación de los candidatos y candidatas al Consejo de Infancia y Adolescencia: los alumnos se encargan de escoger a sus representantes con la ayuda del/la profesor/a
    • Aspectos que puedo mejorar de nuestro pueblo: diagnóstico de cuál es el problema que tiene la ciudad y propuestas como: El deporte en el municipio y en la escuela, respetar el entorno, y civismo y responsabilidad como miembros de una comunidad
    • Primera sesión plenaria en el Ayuntamiento: el alcalde o alcaldesa hace la presentación del proyecto y el alumnado presenta propuestas de mejora del municipio.

    Con esta iniciativa educativa, los niños y niñas han conocido cómo funcionan las Instituciones Democráticas, han desarrollado el pensamiento crítico, la capacidad de trabajar en equipo, y el sentido de la justicia y la responsabilidad social. Para evaluar el nivel de consecución de estas competencias se ha diseñado un sistema de evaluación de competencias democráticas, a través de cuestionarios adaptados al modelo propuesto por DEMOCRAT. Aunque se reconoce la utilidad de esta herramienta de evaluación, el contenido se convierte en bastante complicado y la terminología es difícil de entender por parte del alumnado, por ello ha sido necesario el acompañamiento del profesorado para realizarla. La evaluación, se complementó con autoevaluaciones del alumnado y las reflexiones que aportó el profesorado por su parte.

    De los resultados de la evaluación, centrada en las competencias DEMOCRAT, “participación solidaria, deliberación, juicio crítico y resiliencia”, en su conjunto y en ciertos aspectos más que en otros, el alumnado manifiesta un –sí- claro, en relación a “sentirse parte del grupo o la comunidad”, “detectar las injusticias”, “respetar las opiniones” y “conocimiento de los derechos humanos y los derechos de los niños”. Aun así, gran parte del alumnado considera que sus propias opiniones no son tenidas en cuenta.

    Sin embargo, en otros aspectos de competencia ciudadana como “ayudar a los demás” “aportar ideas y resolver problemas para que todo funcione mejor”, responden muy a menudo sólo –A veces-. Lo cual manifiesta que estos aspectos no los tienen tan alcanzados.

    Valores como la justicia o la igualdad la mayoría del alumnado los defiende, pero no hay consenso de que estos valores ayuden a resolver problemas. La mayoría manifiesta que necesita ayuda para resolver sus problemas y en general ayuda a los demás cuando los tienen.

    En cuanto al pensamiento crítico, como es normal teniendo en cuenta la edad del alumnado, buena parte necesita ayuda para saber si la información que reciben es fiable o no.

    Por otro lado, solo una parte del alumnado ha desarrollado el pensamiento crítico en cuanto a la información recibida a través de la tele, la radio, internet o las redes sociales, y necesitan a menudo ayuda para ver si es fiable o no, lo cual es normal teniendo en cuenta la edad del alumnado, pero lo que es preocupante es que una cuarta parte no tiene tampoco el hábito de contrastar la información que le llega.

    Conclusiones y aprendizajes

    Inicialmente, la investigación inicial sobre los Consejos de Infancia en todo el país y especialmente la visita a la escuela El Carrilet de Palafrugell para conocer otras experiencias fue una fuente de inspiración para la escuela Josep Nin, tanto es así, que se plantean en un futuro, formar parte de una red de apoyo entre consejos para el intercambio de experiencias y buenas prácticas.

    En general la experiencia ha sido muy positiva y ha satisfecho a docentes, alumnado y equipo directivo y también a las familias. También ha tenido una gran implicación por parte del Ayuntamiento. Aun así, para que la participación del alumnado sea más efectiva, es necesaria la implicación de todos los docentes. Los adultos, como los niños, necesitan formación, herramientas pedagógicas participativas y recursos para apoyar y sacar adelante con seguridad el proyecto y fomentar los valores democráticos en la escuela y en la sociedad.

    Los resultados de esta iniciativa son muy estimulantes en cuanto a la implicación del alumnado que ha estado muy motivado en todo momento y contento de participar y explicar tanto al Ayuntamiento como al resto de los compañeros su experiencia del Consejo de Infancia y Adolescencia. Hecho que demuestra que desarrollar modelos proactivos, donde los niños y adolescentes lideren, decidan y trabajen temas significativos para ellos y ellas, forma parte de una experiencia educativa democrática y transformadora.

    No obstante, el proceso presenta también algunas incertidumbres. Por un lado, hay cierta preocupación en cuanto a los resultados de las propuestas del alumnado en el Consejo de Infancia, respecto a su efectividad, continuidad y resolución en el futuro. En cuanto a la continuidad del alumnado que ahora forma parte del Consejo, y que cambiará de nivel, se espera una respuesta positiva y que en el próximo curso sigan implicados.

    Es necesario también que el Consell tenga voz en el municipio y respuesta formal por parte del Ayuntamiento de manera continuada. Las reuniones con las entidades municipales son muy protocolarias y es necesario un acercamiento por parte de todos. Los y las participantes deben sentirse cómodos para exponer sus ideas y sentirse escuchados. Es un aprendizaje colectivo en tanto que los ayuntamientos tienen que acostumbrarse también a hacer política permitiendo que los niños y la juventud del municipio pueda decir la suya en cosas que también les afectan y tener en cuenta sus puntos de vista.

    En definitiva, a través del Consejo de Infancia y Adolescencia se quiere dar voz a los niños y adolescentes, sean de la procedencia que sean, para favorecer la participación activa del alumnado en la toma de decisiones que afectan directamente a sus vidas.

    Conclusiones

    A modo de síntesis, las experiencias desarrolladas en el marco del proyecto DEMOCRAT en las escuelas Carrilet y Josep Nin muestran de forma clara que es posible promover una educación para la democracia desde edades tempranas. Ambas iniciativas han logrado generar espacios reales de participación, deliberación y reflexión crítica, ofreciendo al alumnado la oportunidad de ejercer su ciudadanía en contextos de su vida cotidiana.

    Read Right – Read Rights demuestra cómo la lectura puede convertirse en una herramienta poderosa para fomentar valores democráticos, desarrollar competencias lectoras y fortalecer el sentido de comunidad dentro del centro educativo. La combinación de tertulias dialógicas, juegos cooperativos, actividades artísticas y evaluación formativa ha permitido un aprendizaje integral, que abarca tanto el plano académico como el personal y social. La implicación del claustro y de las familias ha sido clave para el éxito de esta experiencia, así como el alineamiento del proyecto con el currículum oficial y el acompañamiento metodológico del programa DEMOCRAT.

    Por su parte, el Consejo de Infancia y Adolescencia de Salomó pone de relieve la importancia de crear estructuras estables que reconozcan y potencien la voz de niños y niñas en la vida comunitaria. Esta iniciativa ha contribuido a fortalecer el tejido social en un contexto marcado por la diversidad cultural, a través de dinámicas cooperativas y espacios de deliberación. A pesar de algunos desafíos, el proyecto ha generado entusiasmo, sentido de pertenencia y aprendizajes significativos entre el alumnado.

    Ambas experiencias comparten una visión transformadora de la educación: formar ciudadanos y ciudadanas conscientes, comprometidos y capaces de contribuir al bien común. Para ello, destacan varios aprendizajes clave:

    • La necesidad de conectar la teoría con la vida real del alumnado, generando experiencias de participación significativas.
    • La importancia de metodologías activas, dialógicas y cooperativas que sitúen al alumnado como protagonista del aprendizaje y le den voz.
    • La relevancia de implicar a toda la comunidad educativa —docentes, familias, ayuntamientos— en la construcción de una cultura democrática en la escuela.

    Estas experiencias son inspiradoras y pueden ser transferibles a otros centros y contextos. A través de los diferentes entregables finales, DEMOCRAT ofrecerá la oportunidad de conocer mejor los elementos transferibles de estos y otros proyectos para fortalecer una ciudadanía democrática responsable.

     

     

    Nota: Desde el equipo DEMOCRAT agradecemos la ilusión y el esfuerzo de los docentes de la escuela Carrilet y de la escuela Josep Nin que han desarrollado estas dos experiencias. La información del articulo proviene de la documentación elaborada por los equipos docentes y del seguimiento de los proyectos que ha realizado el equipo de DEMOCRAT en España.

  • Educación, pobreza y ciudadanía: hacia una escuela que construya democracia

    Por Joan Antoni Serra

     

    El reciente informe La educación que vence a la pobreza  (Fundación Bofill y Plataforma de Infancia, 2024) plantea una premisa fundamental: la educación no solo puede mitigar los efectos de la pobreza infantil, sino que tiene el potencial de romper su reproducción intergeneracional. Para ello, no basta con garantizar el acceso a la educación; es imprescindible asegurar una educación equitativa, inclusiva y orientada a la formación de una ciudadanía democrática.

    Educar para la democracia en contextos de vulnerabilidad

    Uno de los ejes del informe señala que una educación de calidad debe aspirar al “pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades” del alumnado, preparándolo para la participación activa en la sociedad. En este sentido, la educación para la ciudadanía democrática no debe entenderse como una asignatura específica, sino como un enfoque transversal que atraviesa el currículo, la organización escolar y la relación con la comunidad.

    La pobreza limita no sólo los recursos materiales del alumnado, sino también sus oportunidades de participación social. Por lo tanto, la escuela democrática debe ser también una escuela que redistribuya poder, que ofrezca espacios de voz, deliberación y toma de decisiones, especialmente para quienes tienen menos oportunidades de ejercerla fuera del ámbito escolar.

    Proyecto DEMOCRAT y la participación solidaria

    Desde el proyecto DEMOCRAT se han definido un Marco de Competencias para una Ciudadanía Democrática Responsable, que incluye cuatro competencias una de las que trata de ayudar a participar a aquellas personas que menos oportunidad tienen. En este sentido la competencia de Participación solidaria se define como la participación activa en procesos democráticos y promover la inclusión de los demás, especialmente de las minorías y colectivos sociales vulnerables, en los procesos de toma de decisiones colectivas con la intención de superar las desigualdades sociales existentes en los procesos de participación y deliberación.

     

    Propuestas educativas con impacto democrático

    Entre las diez políticas públicas recogidas en el informe publicado por Fundación Bofill y Plataforma de Infancia, destacan especialmente aquellas que contribuyen a generar entornos educativos democráticos:

    • Reducción de la segregación escolar, favoreciendo entornos heterogéneos donde el alumnado pueda convivir y aprender en la diversidad.
    • Programas de orientación y mentoría, que no solo previenen el abandono escolar, sino que promueven la autonomía y el pensamiento crítico.
    • Actividades extraescolares inclusivas y programas educativos de verano, concebidos como espacios de socialización, participación y aprendizaje no formal.
    • Apoyo a las familias como agentes educativos clave, fomentando su implicación en el proyecto educativo.

    La escuela democrática no debe ser un ideal, sino convertirse en una práctica cotidiana, ligada a la justicia social. Frente a la pobreza, la exclusión y la desafección democrática, una escuela orientada a la equidad y la participación puede convertirse en una de las herramientas más poderosas de transformación social.

     

  • La promoción de una ciudadanía democrática, crítica y comprometida y con conciencia global. Uno de los vectores del nuevo currículo de educación básica de Cataluña

    Por DEMOCRAT

    Con la implementación del nuevo currículo desde el Departament d’Educació de la Generalitat de Cataluña se han ido realizando varios videos con expertos explicando los seis vectores que deben ayudar al despliegue del nuevo curricular. Estos vectores son elementos de carácter transversal que se han de tener presentes como instrumento del modelo educativo para conseguir una sociedad más justa y democrática, cohesionada, inclusiva que contemple todas las personas y donde sea posible la igualdad de oportunidades y la igualdad real y efectiva.

    Una sociedad fundamentada en una ciudadanía crítica, activa y constructiva, que dé respuesta a las aspiraciones personales y colectivas, sostenible, digitalizada, más equitativa, más verde, más feminista, más cohesionada, sin desigualdades socioeconómicas y más democrático.

    El Departamento d’Educació colabora con el proyecto DEMOCRAT. A continuación, se presentan algunos videos relacionados con el vector de la promoción de una ciudadanía democrática, crítica y comprometida y con conciencia
    global. Este vector es esta estrechamente relacionado con DEMOCRAT.

    Indicar que en este post se indican los enlaces a la cuenta oficial de la Xarxa Telemàtica Educativa de Catalunya donde esta publicados. Recordar que aunque los videos están en catalán, hay la opción de poner subtítulos y seleccionar que estos estén en la lengua que se prefiera.

     

    Vector de ciutadania. Persones expertes i experiències de centre

    El video titulado “Vector de ciutadania. Persones expertes i experiències de centre” aborda la promoción de una ciudadanía democrática, crítica, comprometida y con conciencia global. A través de la participación de expertos y la presentación de experiencias en centros educativos, se comparten perspectivas que buscan desmantelar prejuicios y fomentar una sociedad más inclusiva y participativa.

    Puedes ver el video completo aquí:

    Vector de ciutadania. Persones expertes i experiències de centre

     

    El rol transformador de l’escola per crear una ciutadania crítica i activa

    El video titulado “El rol transformador de l’escola per crear una ciutadania crítica i activa” cuenta con la participación de Clara Massip, responsable de proyectos de Edualter, y Cécile Barbeito, investigadora de la Escuela de Cultura de Paz de la UAB. En esta charla, se aborda cómo la educación puede ser una herramienta poderosa para formar ciudadanos críticos y comprometidos. Se discuten estrategias y enfoques pedagógicos que promueven la participación activa de los estudiantes en la sociedad, resaltando la importancia de una educación que fomente el pensamiento crítico y la responsabilidad social.

    Puedes ver el video completo aquí:

    El rol transformador de l’escola per crear una ciutadania crítica i activa

     

    Ciutadania a l’aula. Una mirada des de les ciències socials

    El video titulado “Ciutadania a l’aula. Una mirada des de les ciències socials” presenta a Neus González Montfort, profesora de didáctica de las ciencias sociales de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). En esta presentación, González Montfort ofrece una perspectiva desde las ciencias sociales sobre cómo abordar la ciudadanía en el aula, explorando metodologías y enfoques pedagógicos que promuevan una comprensión crítica y activa de la ciudadanía entre los estudiantes.

    Puedes ver el video completo aquí:

    Ciutadania a l’aula. Una mirada des de les ciències socials

  • Fomentar un aprendizaje crítico, democrático y veraz en un mundo tecnológicamente acelerado

    Por Adrian Solis

    Vivimos en un mundo tecnológicamente acelerado donde los dispositivos electrónicos que nos conectan a internet cada vez tienen una importancia y dependencia en nuestras vidas más marcada. Un vivo reflejo de esta aceleración tecnológica la hemos vivido en los últimos años dentro de las propias aulas. Cada vez son más los centros que optan por incorporar los ordenadores portátiles como un elemento más del material escolar, con la incorporación de licencias digitales para el estudio de diversas materias curriculares. Independientemente de las ventajas e inconvenientes que tiene esta sustitución del estudio clásico de las materias por las licencias digitales con el ordenador, hay otra cuestión que deberíamos reflexionar sobre cómo afecta esto a[1] nuestras estudiantes en el aula. Dado que ya es una realidad esta incorporación de los ordenadores, ¿qué uso hacemos como docentes, y hacen nuestras alumnas, del propio ordenador en el aula?

    Nuestra misión como docentes es formar a personas críticas, con conocimientos sólidos y bien informados respecto a todas las materias. A veces pensamos que el pensamiento crítico es algo exclusivo de la materia de Filosofía, pero no debería estar restringido a ninguna materia. El pensamiento crítico no tiene que ver con simplemente “ir en contra de alguna idea”, sino que tiene que ver con una reflexión profunda hacia algún tema. Conocer críticamente quiere decir conocer de manera informada, y no simplemente dogmática, respecto a un tema (independientemente de cuál sea este tema). Como docentes, debemos ser capaces de transmitir un conocimiento reflexivo, veraz e informado de lo que enseñamos. En tanto que nuestras alumnas tienen un acceso continuo a información a través del ordenador a clase y también de sus propios dispositivos electrónicos a los que están en continua conexión a través de las redes sociales, una función importante del docente debería ser saber guiarlos en el embrollo que supone el acceso a información en internet. Las alumnas deberían ser capaces de desembozar la información que reciben y saber dónde pueden encontrar información veraz, contrastada y objetiva de los temas que quieren aprender o tener conocimiento. Que cuando reciban información parcial, sesgada y malintencionada para generar creencias falsas sobre temas de gran importancia social y política, sean capaces de reflexionar críticamente sobre esta información a través de la contrastación con datos objetivos a fuentes de información fiable y veraz.

    Como docentes tenemos una responsabilidad intelectual muy grande sobre los temas que se plantean, discuten y se enseñan en las aulas. No obstante, los docentes también somos personas con concepciones, inclinaciones e ideas sesgadas, y quizás podemos extralimitarnos en los contenidos que se explican en clase, ya sea de manera intencionada o inintencionada. Como muestra de ello, es posible que compañeros o compañeras docentes introduzcan contenidos subjetivos, no informados ni contrastados empíricamente con datos objetivos y veraces. Si formamos alumnos críticos, reflejitos y con capacidad de contrastar información a base de datos objetivos y veraces, entonces nuestras aulas serán realmente democratizadas, donde el conocimiento no será unidireccional y dogmático. Esto no quiere decir que todo conocimiento deba ser puesto en duda y nos deje en un relativismo absoluto, sino que el conocimiento debe estar guiado a la verdad, y eso se consigue siempre desde una base reflexiva y crítica. El docente debe guiar al alumno hacia la verdad y dar las herramientas para poder fomentar su conocimiento en bases sólidas. Como decía el filósofo José Ortega y Gasset “siempre que enseñes, enseña también a dudar de lo que enseñas”. Enseñar debe ser un ejercicio de descubrimiento de la verdad y no una imposición dogmática de una figura de autoridad, que a veces puede ser malintencionada y las alumnas pueden recibir una información sesgada respecto a temas de gran importancia social como son la inmigración, los estados totalitarios como el fascismo, los sistemas políticos alternativos al capitalismo… Todos estos temas pueden ser reproducidos por mensajes malintencionados sin una información objetiva y veraz y que como docentes debemos ser capaces de transmitir con claridad y de manera informada, además de saber orientar a las alumnas en la búsqueda de información veraz y no aceptar cualquier transmisión de conocimiento simplemente para que provenga de una figura de autoridad (sea cual sea). La democratización de la educación pasa por tener una base sólida de alumnos con capacidad crítica, que no acepten de manera dogmática la información transmitida por una figura de autoridad, sino que son capaces de reflexionar críticamente la información que reciben para así llegar a un conocimiento más profundo.

     


    Notas:

    [1] Utilizaré el femenino como género no marcado.

  • La Educación para la Democracia: Un Compromiso con el Futuro

    Por Escuela Josep Nin

    La educación para la democracia es un pilar fundamental para construir sociedades más justas, equitativas y participativas. Este enfoque educativo no sólo se limita a la transmisión de conocimientos sobre los sistemas políticos y los procesos electorales, sino que también incluye la promoción de valores democráticos como la tolerancia, la responsabilidad y la participación activa en la vida comunitaria. A continuación, exploraremos algunos aspectos clave de la educación para la democracia que son esenciales para formar ciudadanos críticos y comprometidos.

    Pensamiento Crítico y Diálogo

    La educación para la democracia fomenta el desarrollo del pensamiento crítico. Esto implica enseñar a los estudiantes a analizar y evaluar la información desde diferentes perspectivas, cuestionando las fuentes y los contenidos. Los docentes deben crear un ambiente de diálogo abierto y respetuoso donde los alumnos se sientan cómodos para expresar sus opiniones y debatir sobre temas controvertidos. Este intercambio de ideas no sólo enriquece la comprensión de los estudiantes, sino que también los prepara para participar de manera informada y crítica en la vida democrática.

    Participación Comunitaria

    Un aspecto esencial de la educación para la democracia es la participación activa de los estudiantes en su comunidad. Esto se puede conseguir a través de proyectos que aborden problemas locales y que animen a los alumnos a buscar soluciones colectivas. Participar en actividades comunitarias ayuda a los jóvenes a desarrollar un sentido de responsabilidad social y a comprender la importancia de su contribución en la sociedad. Además, estas experiencias prácticas refuerzan los aprendizajes teóricos y fomentan la implicación cívica.

    Valores Democráticos

    Enseñar valores democráticos como la justicia, la igualdad y el respeto por los derechos humanos es crucial en todas las etapas educativas. Estos valores deben estar presentes en todas las áreas del currículo, integrándose de manera transversal. Así, se promueve una cultura democrática que impregna la vida diaria de la escuela y se extiende a la comunidad en general. Cuando los estudiantes interiorizan estos valores, están mejor preparados para defenderlos y para actuar de acuerdo con ellos en el futuro.

    Empatía y Comprensión Intercultural

    Vivimos en sociedades cada vez más diversas, y es fundamental que los estudiantes aprendan a valorar y respetar las diferencias. La educación para la democracia incluye la promoción de la empatía y la comprensión intercultural. Programas de intercambio cultural y el aprendizaje de diferentes idiomas son herramientas efectivas para construir puentes entre comunidades diversas y fomentar una convivencia pacífica y respetuosa.

    En conclusión, la educación para la democracia es una inversión esencial para el futuro de nuestras sociedades. Formar ciudadanos conscientes, críticos y comprometidos es la clave para construir un mundo más justo y participativo. Las escuelas tienen la responsabilidad y la capacidad de liderar este cambio, proporcionando a los estudiantes las herramientas necesarias para convertirse en agentes activos de la democracia. Con una educación que integre el pensamiento crítico, la participación comunitaria, los valores democráticos y la comprensión intercultural, estamos preparando a las nuevas generaciones para afrontar los retos del futuro con éxito y responsabilidad.

  • Fortaleciendo la Democracia a Través de la Educación: DEMOCRAT News

    Por DEMOCRAT

    La democracia es un pilar fundamental de la identidad europea, pero enfrenta desafíos como la polarización, la digitalización y la crisis climática. En este contexto, el proyecto DEMOCRAT surge como una iniciativa innovadora que apuesta por la educación para fortalecer el compromiso ciudadano y la resiliencia democrática.

    En el DEMOCRAT News exploramos los principales hallazgos del proyecto, incluyendo el desarrollo de un marco de competencias ciudadanas, la creación de Living Labs en distintos países de la UE y la implementación de proyectos piloto en escuelas. Además, se presentan recomendaciones políticas clave para integrar la educación para la democracia en los sistemas educativos europeos.

    Te invitamos a leer el documento y descubrir cómo la educación transformadora puede ser la clave para consolidar una ciudadanía activa y comprometida con los valores democráticos:

    DEMOCRAT News 1 ESP

  • Cuarto taller nacional del proyecto Democrat: Presentación de herramientas de evaluación de Competencias de Ciudadanía Democrática Responsable

    Por Alba Molas

    Impartido por el equipo Democrat en colaboración con el IDP (Instituto de Desarrollo Profesional), el dia 26 de noviembre de 2024 se realizó, en formato telemático, el segundo taller de formación. El taller, que iba dirigido al profesorado interesado en Educación Cívica y Educación para la democracia (primaria y secundaria), contó con la asistencia de 22 personas (de Cataluña, España y Latinoamérica), procedentes de centros educativos de primaria, secundaria, universidades y asociaciones educativas.

    Los objetivos del taller eran, por un lado, presentar las herramientas para evaluar el desempeño del alumnado en las cuatro áreas clave de competencias de la Ciudadanía Democrática Responsable descritas en el proyecto Democrat: participación solidaria, deliberación, juicio y pensamiento crítico y resiliencia democrática (Gráfico 1). Y, especialmente, fomentar el debate entre los y las participantes e intercambiar opiniones acerca de las herramientas presentadas.

    Se destacó la importancia de la participación de los centros educativos para el proyecto Democrat. Las escuelas son fundamentales para trabajar nuevos enfoques de educación para la democracia. Actualmente, hay más de 30 escuelas que están colaborando con el proyecto entre todos los países del consorcio. En España, concretamente, participan siete centros educativos de Cataluña, una escuela de la Comunidad Valenciana y otro centro educativo de Madrid.

    Estos encuentros ofrecen la posibilidad de compartir ideas, experiencias y metodologías utilizadas en el aula. En esta ocasión, se puso el foco en analizar y comentar las herramientas de Evaluación de competencias CDR (véase Gráfico 2) y cómo se pueden afinar y adaptar a los distintos niveles escolares.

    Las herramientas de Evaluación de competencias CDR se basan en dos cuestionarios:

    1. Herramienta de evaluación del profesorado: Esta parte está diseñada para ayudar a las y los educadores a evaluar las competencias de CDR del alumnado a nivel de clase o grupo, y, opcionalmente, a nivel individual.
    2. Herramienta de autoevaluación del estudiante: Esta sección proporciona a las y los estudiantes una herramienta de autoevaluación para evaluar sus niveles de competencia.

    Estas herramientas no son definitivas, están en progreso constante y se van adaptando y modificando a través del diálogo y la colaboración con la comunidad educativa. La experiencia y las opiniones del profesorado son necesarias para desarrollar y afinar la metodología de evaluación y valorar su eficacia para conseguir los resultados deseados.

    Si hay sugerencias de mejora o simplificación se abre el abanico de las propuestas que se pueden facilitar a la comunidad educativa, porque el objetivo es que esta herramienta sea flexible y adaptable a las escuelas y que sirva realmente para medir su progreso en la transmisión de las competencias.

    El taller combinó exposiciones teóricas con dinámicas grupales. Los participantes trabajaron separados en dos grupos: un grupo de educación primaria y otro de educación secundaria, para valorar y comentar la metodología y las herramientas presentadas.

    En este sentido y, siguiendo con la estrategia de cocreación del proyecto Democrat, se invitó a los y las participantes a expresar sus opiniones acerca de los cuestionarios, formulando preguntas sobre: “La utilidad de la herramienta de evaluación de las competencias para el alumnado”, “Problemas y obstáculos para implementar la herramienta de evaluación de competencias” o “El papel del alumnado en la autoevaluación de sus propias competencias”.

    De la puesta en común del trabajo en grupos, se desprende que la evaluación de las competencias democráticas del alumnado no es sencilla. Implica enfoques diferentes, especialmente en cuanto al contenido y la forma de llevar a cabo la evaluación y el nivel educativo al que se evalúa.

    Valoración de la herramienta del grupo de nivel de primaria

    La herramienta de evaluación presentada por Democrat se considera demasiado extensa y bastante compleja para el alumnado de primaria. Por ello, se ve necesario simplificar y adaptar el cuestionario a dicho nivel. Se puso como ejemplo la propuesta de una escuela de infantil y primaria adaptada a su alumnado.

    Sobre esta propuesta surgen comentarios en relación con el diseño de los cuestionarios y la importancia de la visualización. Utilizar símbolos (por ejemplo, caras) puede condicionar las respuestas. Los colores pueden dificultar el identificarse con las emociones. Una idea interesante que surge es implicar al alumnado en la elaboración del cuestionario, dialogar y reflexionar sobre sus necesidades.

    Se resalta que los cuestionarios, además de ser una herramienta de evaluación, pueden ser útiles como herramienta de trabajo dentro del aula para discutir temas relacionados con la democracia. Se considera una herramienta ambivalente en cuanto a que tiene la capacidad para recoger datos, pero también para fomentar la reflexión entre el alumnado.  Se trata de una herramienta flexible que, como una fotografía, muestra la situación del alumnado en un momento determinado; es un punto de partida, solo una pequeña parte de toda la evaluación.

    Además, algunas voces opinan que para valorar realmente las intervenciones que realizan en sus escuelas es necesario tener en cuenta la opinión de entidades que colaboran con ellas o, por ejemplo, hacer cuestionarios de satisfacción de las familias. Esto abre un abanico de posibles herramientas de evaluación adaptadas a la temática que trabaja cada centro educativo. Aunque para comparar las diferentes intervenciones entre todas las escuelas se necesita una cierta homogeneidad en cuanto a dichas herramientas.

     

    Valoración de la herramienta del grupo de secundaria

    El análisis de la herramienta se centró en distintas cuestiones. Por una parte, se considera que el planteamiento de los niveles de competencia es demasiado secuencial, del nivel más bajo al nivel más alto y se propone desordenar las opciones para evitar respuestas automáticas, sabiendo que la última opción es la mejor. Por otra, se sugirió utilizar un vocabulario más cercano al alumnado.

    Una aportación común con el grupo de primaria fue considerar que la propia herramienta de evaluación puede ser parte del proceso de aprendizaje; preguntando al alumnado por su opinión, y sugerencias de mejora. Siendo así que el propio grupo objetivo se convierte a su vez en codiseñador de las herramientas de evaluación.

    Una propuesta alternativa o complementaria a los cuestionarios, sugirió, como herramienta de aprendizaje, realizar una consulta que contenga todas las cuestiones que se quieren tratar, para generar algo que sea colectivo en grupo, y no tan individual.

     

    Principales conclusiones del taller

    De la puesta en común del trabajo en grupos, se desprende que la evaluación de las competencias democráticas del alumnado no es sencilla. Implica enfoques diferentes, especialmente en cuanto al contenido y la forma de llevar a cabo la evaluación y al nivel educativo al que se evalúa.

    Una primera conclusión del grupo de primaria es la necesidad de simplificar y adaptar el cuestionario al alumnado de primaria y centrar las preguntas, en la medida de lo posible, en el proyecto que lleva a cabo cada centro educativo. Asimismo, la visualización es importante para que el alumnado se sienta identificado y, por otro lado, el lenguaje debería ser sencillo y adaptado a las características del alumnado.

    Desde el grupo de secundaria, se propone desordenar las opciones y niveles de respuesta del cuestionario para evitar respuestas automáticas y favorecer la reflexión del alumnado.

    También, se propone implicar al alumnado y a las familias en la elaboración del cuestionario para facilitar el diálogo y la reflexión, haciéndolos codiseñadores de las herramientas de evaluación. Esto permitiría evaluar el nivel de complejidad y la familiaridad con el lenguaje de la herramienta.

    Una idea que destaca entre los distintos grupos es considerar el cuestionario en sí mismo como una herramienta de aprendizaje y discusión con el alumnado sobre la democracia que se trabaja y evoluciona a lo largo de la intervención. Esto plantea la cuestión de la flexibilidad de la herramienta, que puede cambiar y progresar constantemente. Sin embargo, es necesaria cierta homogeneidad del cuestionario para hacer una comparativa de las intervenciones de las diferentes escuelas que participan en el proyecto.

    Además de este, algunas escuelas plantean la necesidad de realizar evaluaciones complementarias, por ejemplo, a las familias y entidades que colaboran en su proyecto local, para valorar el funcionamiento real de las intervenciones. Sin duda, este trabajo que realizan estas escuelas sería muy beneficioso para el proyecto Democrat y la caja de herramientas final.

    Una aportación al debate fue la idea de que, como en las democracias participativas, se debe tender a la evaluación conjunta, grupal. Un ejemplo sería realizar una consulta colectiva en lugar de los cuestionarios, que son más individuales. Teniendo en mente que las competencias hay que evaluarlas, pensar más en términos de colaboración.

  • Detección y difusión de información falsa: Fortaleciendo las Capacidades Democráticas cruciales.

    Por Daniel Montolio i Karsten Krüger

    Detección de desinformación: Desafíos e impactos en las democracias

    La proliferación de desinformación en las plataformas de redes sociales representa una amenaza considerable para la calidad del discurso público y la integridad de los procesos democráticos (Reglitz, 2022; McKay & Tenove, 2021; Silva & Proksch, 2021). La capacidad de clasificar e identificar con precisión la desinformación es esencial para mitigar sus efectos adversos. De hecho, la interacción entre el conocimiento científico, el debate democrático y la proliferación del esoterismo, el pensamiento conspirativo y la desinformación ha surgido como un área crítica.

    Se supone que una desinformación política significativa puede influir en la orientación política de la población y, posteriormente, en el resultado de las elecciones. Sin embargo, hay una notable ausencia de estudios que analicen su impacto en la democracia. Un estudio reciente de Sato et al. (2023) aborda esta brecha analizando el impacto de la desinformación y la manipulación en los sistemas políticos, distinguiendo entre regímenes autoritarios y democráticos.

    Los resultados confirman el impacto perjudicial de la desinformación y las noticias falsas en la calidad de la democracia, independientemente del tipo de régimen democrático. Por el contrario, en los regímenes autoritarios, la desinformación se emplea como una herramienta para la propaganda gubernamental autoritaria, que sirve para mantener el régimen y reducir la probabilidad de democratización.

    A diferencia de las autocracias, se ha observado que la presencia de desinformación en las democracias da lugar a niveles crecientes de polarización política entre aquellos que creen en la información falsa y tienden a alinearse con movimientos antidemocráticos o antiliberales, y aquellos que no creen en la información falsa y tienden a alinearse con los movimientos democráticos. Esto conduce a mayores niveles de movilización en ambos lados, lo que a su vez hace que los resultados sean menos predecibles.

    Sato y cols. (2023) citó el ejemplo de Brasil, donde la tendencia iliberal se invirtió debido a la fuerte movilización de la sociedad civil democrática (véase también Tomini, Gibril, & Bochev, 2023).

    Difusión de información falsa: Patrones de Comportamiento y Factores de Influencia

    La encuesta se realizó en dos etapas durante un período de 12 días. En la primera ola, los encuestados evaluaron diez titulares. En la segunda oleada, se pidió a los encuestados que calificaran ocho titulares de la misma manera que en la ola inicial, y luego que respondieran preguntas relacionadas con sus inclinaciones socioeconómicas y políticas. La retroalimentación sobre la veracidad de los titulares no se proporcionó a los encuestados hasta la conclusión de la segunda oleada. La encuesta se llevó a cabo en cuatro países europeos: Alemania, Irlanda, Polonia y España. Toda la documentación de la encuesta se tradujo a los cuatro idiomas pertinentes, con algunas preguntas adaptadas a países específicos.

    El análisis de los datos de la encuesta arrojó dos resultados clave: la probabilidad de determinar con precisión la veracidad de las noticias y la probabilidad de compartir dichas noticias en las redes sociales. En primer lugar, examinamos quién es más probable que evalúe correctamente la veracidad de las noticias. Nuestros resultados indican que no hay una diferencia perceptible en la capacidad de los individuos para clasificar correctamente los titulares verdaderos o falsos.

    Los resultados demuestran que, en general, las personas son competentes a la hora de identificar con precisión si un titular es verdadero o falso. El porcentaje medio de acierto entre los encuestados es del 68,4%, lo que constituye un logro digno de mención.

    Cabe destacar que los encuestados demostraron una capacidad significativamente menor para clasificar las noticias con contenido político. Esto indica que los sesgos y preferencias políticas pueden desempeñar un papel importante a la hora de influir en la precisión de la clasificación de las noticias. Además, nuestros resultados sugieren que las personas que admiten haber confiado previamente en la desinformación no son tan hábiles como otros para detectar la naturaleza de los titulares a los que se enfrentan.

    En segundo lugar, evaluamos hasta qué punto los participantes estarían dispuestos a compartir los titulares que han leído en las redes sociales. Los resultados del experimento de desinformación demuestran que la mayoría de los adultos son capaces de identificar la desinformación y no se sienten inclinados a difundirla. Solo una minoría de este grupo está dispuesta a tomar medidas contra la fuente de desinformación y noticias falsas. Un segundo grupo de personas es capaz de identificar la desinformación y las noticias falsas, pero las comparten con otros en línea por diversas razones. Un tercer grupo de personas, que comparten información errónea sin identificarla como tal, debería aprender a evaluar la información de manera más efectiva, incluida su fuente.

    El estudio destaca la necesidad de obtener una comprensión más profunda de la compleja relación entre los factores socioeconómicos y la alfabetización mediática. A la luz del desafío actual que plantea la desinformación para el discurso público informado y los procesos democráticos, estas ideas son vitales para el desarrollo de estrategias efectivas para mejorar la comprensión pública y la resiliencia contra la desinformación.

    En investigaciones futuras debería estudiarse la eficacia de las iniciativas educativas y las medidas políticas adaptadas a los distintos grupos demográficos para reducir la propagación de la desinformación. Al identificar los factores que influyen en la detección y difusión de la desinformación, esta investigación contribuye al esfuerzo más general para proteger los valores democráticos y promover una ciudadanía bien informada en la era digital.

    Desarrollar la resiliencia frente a la desinformación: El papel de la competencia y la educación.

    Los resultados del experimento, junto con la bibliografía existente sobre desinformación y las noticias falsas, proporcionaron información para el diseño del proceso de aprendizaje sobre la competencia del juicio informativo, tal como se define en el proyecto DEMOCRAT financiado por la UE (véase la tabla 1). La evaluación de la información no solo debe referirse a la valoración de la fiabilidad y exactitud de las fuentes de información y de la propia información, sino que también debe incluir la reacción de las personas ante la información errónea o desinformación identificada. Esto coincide con investigaciones recientes sobre este tema.

    Tabla 1: Competencias clave de una ciudadanía democrática responsable.

    Conocimiento Habilidades Actitudes
    Ser competente para juzgar qué es información fiable y qué no lo es, saber evaluar la fiabilidad de los datos recibidos e interpretarlos. Conocer las herramientas para buscar, encontrar información y evaluar su fiabilidad y veracidad. Estar siempre dispuesto a volver a comprobar la veracidad y fiabilidad de la información

     

    Existen varios estudios que examinan la motivación detrás del intercambio de información errónea. Estos incluyen estudios sobre la señalización de la afiliación grupal (Brady et al., 2020), la autopromoción (Islam et al., 2021), el pensamiento conspirativo (Melchior & Oliveira, 2024), el extremismo político y la incitación al caos (Petersen, 2023), así como estudios que exploran los fines de entretenimiento (Jahanbakhsh et al., 2021; Acerbi, 2019; Tandoc et al., 2018; Waruwu et al., 2020).

    Además, se ha investigado la posible influencia de las plataformas de redes sociales en la amplificación de la desinformación (Ceylan et al., 2023; Lindström et al., 2021). Un estudio de Altay et al. (2020) sugiere que la preocupación por perder la propia reputación social y personal pueden ser un factor significativo para reducir la probabilidad de que la desinformación identificada se comparta sin marcarla como desinformación. El tercer grupo de personas, que comparte la desinformación sin identificarla como tal, debería aprender a evaluar mejor la información, pero también su fuente.

    La investigación sobre cómo los individuos evalúan la información y reaccionan a la desinformación ha puesto de relieve dos puntos clave. En primer lugar, existen limitaciones inherentes a la capacidad de una persona para evaluar la fiabilidad y exactitud de la información. En segundo lugar, es fundamental comprender cómo responden los ciudadanos a la información cuestionable y a la desinformación. Esto ha llevado a perfeccionar la definición de competencia informativa, haciendo mayor hincapié en la fase de reacción, ya que la reacción ante cualquier información, especialmente la dudosa, es fundamental para reducir la propagación de la desinformación.

     

  • Cuatro formas poderosas en que la innovación social en la educación impulsa los valores democráticos en las escuelas

    Cuatro formas poderosas en que la innovación social en la educación impulsa los valores democráticos en las escuelas

    En un momento en que las democracias modernas se enfrentan a una serie de desafíos sociales, fomentar los valores democráticos desde una edad temprana nunca ha sido tan crucial. El proyecto DEMOCRAT está mostrando el camino al introducir la innovación social en los entornos educativos, brindando un marco para la participación democrática del que se benefician los estudiantes, los educadores y las comunidades por igual. En esta entrada, exploramos cuatro vías transformadoras en las que la innovación social en la educación está moldeando a los ciudadanos democráticos del mañana a través de las iniciativas del proyecto DEMOCRAT.

    1. Creando entornos de aprendizaje inclusivos con living labs

    La innovación social en la educación es el eje central del enfoque del proyecto DEMOCRAT, financiado por la UE,  uno de cuyos métodos principales implica el uso de living labs (laboratorios vivientes). Los living labs son espacios donde educadores, estudiantes y miembros de la comunidad colaboran para explorar nuevos enfoques de educación para la democracia. Al fomentar la participación práctica y la resolución de problemas del mundo real, los living labs crean un entorno de aprendizaje dinámico donde todos tienen voz.

    Estos laboratorios no solo se centran en los aspectos teóricos de la democracia, sino que permiten a los participantes experimentarla de primera mano. Este enfoque promueve la participación activa y fomenta un fuerte sentido de responsabilidad entre los estudiantes, empoderándolos para que se apropien de su aprendizaje. Es una forma innovadora de integrar la democracia en la práctica educativa diaria, sentando las bases para la participación cívica de por vida. Además, los living labs alientan a los participantes a trabajar en proyectos relevantes para sus contextos locales, asegurando que el conocimiento adquirido sea práctico y aplicable.

    Un aspecto significativo de estos laboratorios es que evolucionan con el aporte de los participantes, adaptándose continuamente a nuevos desafíos. Al alentar a los estudiantes y educadores a explorar temas como la gobernanza local, la toma de decisiones y la organización comunitaria, los living labs promueven el pensamiento crítico y la empatía, que son vitales para las sociedades democráticas. Los living labs no solo respaldan la visión del proyecto DEMOCRAT, sino que también sirven como modelos replicables que pueden influir en la educación democrática más allá del contexto inmediato, potenciando la innovación social en la educación.

    1. Involucrando a las partes interesadas para dar forma a la innovación social en la educación

    Una de las principales fortalezas del proyecto DEMOCRAT es su capacidad para reunir a una amplia gama de partes interesadas, desde educadores y responsables políticos hasta padres y estudiantes. La innovación social en la educación depende de la participación inclusiva, y el modelo del proyecto Democrat da prioridad a las voces que a menudo están subrepresentadas en el proceso de formulación de políticas.

    A través de talleres, foros y plataformas en línea, las partes interesadas participan en la resolución colaborativa de problemas, compartiendo ideas y perfeccionando las herramientas y los planes de estudio utilizados en las aulas. Al involucrar a todos los que desempeñan un papel en la educación, el proyecto DEMOCRAT garantiza que los valores democráticos se inculquen no solo en los estudiantes, sino también en los sistemas educativos que los respaldan.

    Este modelo de participación salva el desfase entre el conocimiento teórico y la aplicación en el mundo real. Permite a los participantes contribuir significativamente al desarrollo del currículo, ofreciendo perspectivas que reflejan diversas necesidades y desafíos. Además, a través del diálogo activo y la colaboración, el proyecto DEMOCRAT fomenta un sentido de responsabilidad compartida esencial para crear innovación social sostenible.

    Otro elemento clave para involucrar a las partes interesadas es garantizar que existan mecanismos de retroalimentación. Se alienta a las partes interesadas a proporcionar comentarios regulares que servirán de base para el desarrollo y la adaptación continuos de las iniciativas del proyecto DEMOCRAT. Al captar una amplia gama de conocimientos, el proyecto DEMOCRAT cultiva un modelo flexible que puede dar respuesta a unas dinámicas sociales cambiantes.

    1. Desarrollando marcos competenciales para la ciudadanía democrática

    Una contribución significativa del proyecto DEMOCRAT es su Marco de Competencias para una Ciudadanía Democrática Responsable. Este documento describe las habilidades y valores esenciales que los estudiantes necesitan para navegar y contribuir a las sociedades democráticas. Abarcando áreas como el pensamiento crítico, la empatía y la responsabilidad cívica, el marco garantiza que la educación democrática vaya más allá del aprendizaje académico para fomentar el crecimiento personal y la conciencia social.

    El marco también está diseñado para ser adaptable, lo que permite que escuelas de toda Europa puedan implementarlo de manera que se alinee con sus necesidades educativas específicas. Al incorporar las competencias democráticas en los planes de estudio, el proyecto DEMOCRAT ayuda a los estudiantes a desarrollar una perspectiva integral y socialmente consciente esencial en el mundo interconectado de hoy.

    El marco abarca un amplio espectro de habilidades democráticas, desde la comprensión de los derechos y deberes cívicos hasta el fomento de habilidades para un debate constructivo. Al integrar estas competencias en el aprendizaje diario, el proyecto DEMOCRAT está ayudando a los estudiantes a desarrollar habilidades fundamentales que los preparan para la participación activa en los procesos democráticos.

    A través del marco de competencias, el proyecto DEMOCRAT también alienta a las escuelas a adoptar prácticas democráticas internamente. Las escuelas se convierten en microcosmos de la sociedad democrática donde los estudiantes practican lo que aprenden, experimentando la democracia de primera mano dentro de un entorno propicio. Este modelo transformador no solo prepara a los estudiantes para la participación democrática, sino que fomenta una cultura escolar positiva que valora la inclusión, el respeto y la responsabilidad.

    1. Ampliando el éxito a través de asociaciones estratégicas

    Para  que la innovación social en la educación tenga un impacto duradero, debe extenderse más allá de las escuelas y comunidades concretas. La estrategia de ampliación del proyecto DEMOCRAT se centra en la creación de alianzas en múltiples regiones para incorporar ampliamente las prácticas educativas democráticas. A través de colaboraciones con escuelas, universidades y organizaciones cívicas, el proyecto DEMOCRAT está convirtiendo la educación democrática en una parte estándar de la experiencia de aprendizaje.

    Los esfuerzos de ampliación del proyecto también incluyen un sólido proceso de evaluación y adaptación. Al recopilar comentarios y ajustar las herramientas y los métodos, el proyecto DEMOCRAT garantiza que sus innovaciones sigan siendo relevantes y efectivas, incluso a medida que evolucionan los entornos educativos. Este compromiso con la mejora continua permite que el proyecto aborde las necesidades cambiantes de la democracia moderna, garantizando un enfoque resiliente y adaptable de la educación para la democracia.

    Un componente esencial de la ampliación es el compromiso del proyecto DEMOCRAT de compartir recursos abiertamente. El proyecto desarrolla herramientas, marcos y guías que son accesibles para cualquier institución educativa o comunidad interesada en fomentar los valores democráticos. Al ofrecer herramientas y modelos prácticos, el proyecto DEMOCRAT permite a las escuelas y organizaciones la implementación de prácticas democráticas de manera independiente, garantizando que el alcance y el impacto del proyecto se extiendan mucho más allá de los iniciales.

    A través de sus asociaciones estratégicas, el proyecto DEMOCRAT también está creando una red de educadores y líderes comunitarios dedicados a los principios de la ciudadanía democrática. Esta red brinda apoyo continuo, aprendizaje compartido y oportunidades de colaboración, reforzando el impacto de la innovación social en la educación e inspirando a una nueva generación de ciudadanos democráticos.

    Conclusión

    El proyecto DEMOCRAT es un testimonio del poder transformador de la innovación social en la educación. Al fomentar entornos de aprendizaje inclusivos, involucrar a una amplia gama de partes interesadas, desarrollar marcos integrales para la competencia democrática y ampliar las prácticas exitosas, el proyecto está dando forma activamente a la próxima generación de ciudadanos democráticos. A medida que estos valores se arraigan en las aulas de toda Europa, el proyecto DEMOCRAT se consolida como un modelo a través del que la educación puede formar ciudadanos comprometidos y responsables dispuestos a contribuir a una sociedad democrática floreciente.