Tag: formación del profesorado

  • Educación en alfabetización digital: las familias, las escuelas y las comunidades como copilotos de la democracia

    Por Parents International

    Este artículo se basa en dos estudios recientes realizados por investigadores de Parents International —Eszter Salamon, Aristidis Protopsaltis, Judit Horgas y Luca Janka László— como parte de una investigación financiada por la UE. El papel del aprendizaje comunitario en el desarrollo de la alfabetización digital (de próxima publicación en una monografía de Educar) se basa en las pruebas de los proyectos DRONE, EFFEct y SAILS para explorar cómo las redes informales configuran las competencias digitales de los niños.

    Sailing Masters in the Digital Age: Supporting Families and Schools in Navigating Online Safety and AI Challenges (que aparecerá en el próximo volumen de IPCN) sintetiza los resultados de los proyectos PARTICIPATE y DRONE, destacando el papel fundamental de las familias y las escuelas en la educación para la ciudadanía digital. En conjunto, estos estudios proporcionan una base empírica completa para replantearse la educación en alfabetización digital en contextos democráticos.

    Introducción: Por qué la educación en alfabetización digital es importante para la democracia

    La democracia en el siglo XXI depende de ciudadanos capaces de navegar por el mundo digital con confianza, visión crítica y responsabilidad. A medida que la información fluye cada vez más a través de las plataformas de redes sociales, los motores de búsqueda y las herramientas impulsadas por la inteligencia artificial, la capacidad de evaluar, cuestionar y crear contenido digital es tan fundamental como lo era la capacidad de leer y escribir en épocas anteriores. Por eso, la educación en alfabetización digital ya no es una habilidad secundaria o un extra opcional: es la base de la participación ciudadana. Sin ella, las sociedades corren el riesgo de producir ciudadanos que sean consumidores pasivos de información en lugar de participantes activos y críticos en la vida democrática.

    Ecosistemas rotos: por qué las escuelas se quedan atrás

    Las pruebas de múltiples proyectos de la UE ponen de relieve una realidad preocupante: las escuelas siguen siendo marginales en la educación en alfabetización digital. Las encuestas realizadas en Hungría y los Países Bajos revelaron que ni un solo alumno de primaria o secundaria participante informó de que se le enseñaran habilidades básicas como la protección con contraseña, el uso seguro del correo electrónico o la evaluación de fuentes en línea. La unanimidad de estos resultados es sorprendente y sugiere no solo lagunas, sino también un descuido sistémico.

    Las razones son complejas. Los programas de formación del profesorado siguen centrándose en gran medida en la competencia técnica —cómo utilizar los dispositivos digitales o el software— en lugar de en competencias transversales como la resiliencia, la toma de decisiones éticas y el compromiso crítico con los medios de comunicación. Los planes de estudios suelen estar desactualizados, diseñados para una era predigital, y rara vez abordan cuestiones urgentes como la desinformación, la información errónea o las dimensiones éticas de la IA. En muchos casos, los propios profesores carecen de confianza en los entornos digitales, lo que les deja mal preparados para guiar a los alumnos en el desarrollo de las habilidades de orden superior que requiere la ciudadanía digital.

    Esta desconexión socava la confianza en la educación formal. Los padres perciben que las escuelas están desfasadas con respecto a la realidad y, por lo tanto, asumen ellos mismos la responsabilidad. Los niños, por su parte, recurren a sus compañeros o a sus redes familiares en lugar de a los profesores cuando buscan orientación. El resultado es que las mismas instituciones diseñadas para igualar las oportunidades y reducir las desigualdades terminan reforzándolas: los niños con padres con conocimientos digitales prosperan, mientras que los que no cuentan con ese apoyo corren el riesgo de quedarse atrás.

    Las familias como maestros de navegación en la era digital

    Ante la falta de programas escolares eficaces, las familias se están convirtiendo en los principales navegantes de los mares digitales. Las investigaciones muestran sistemáticamente que los padres son el primer punto de contacto cuando los niños se enfrentan a retos en línea. Tanto en los Países Bajos como en Hungría, más de la mitad de los estudiantes afirman que recurrirían a sus padres antes que a los profesores o compañeros si se enfrentaran al acoso en línea. Esto pone de relieve un profundo cambio en el equilibrio de la responsabilidad educativa: los padres no solo son modelos a seguir, sino también educadores de primera línea en la esfera digital.

    Sin embargo, esta responsabilidad conlleva importantes retos. Los padres suelen expresar que se sienten poco preparados para proporcionar una educación digital completa. Muchos recurren al autoaprendizaje, al ensayo y error o a las habilidades adquiridas en el trabajo. Puede que sean expertos en cuestiones técnicas, pero se sienten menos seguros a la hora de orientar a los niños en temas complejos como evaluar la fiabilidad de las fuentes de noticias, comprender el sesgo algorítmico o gestionar los riesgos en línea sin comprometer los derechos de participación.

    No obstante, las familias aportan ventajas que las escuelas a menudo no pueden ofrecer. El aprendizaje en el entorno familiar es personalizado, está integrado en las rutinas diarias y está moldeado por los valores culturales. Los padres pueden dar ejemplo de un comportamiento responsable, debatir cuestiones delicadas en su contexto y adaptar la orientación a la etapa de desarrollo de sus hijos. Las conversaciones informales sobre los medios de comunicación, incluso cuando parecen frívolas, suelen proporcionar a los niños sus primeras lecciones de evaluación crítica. Pero la distribución desigual de los recursos, los conocimientos y la confianza entre los padres crea importantes desigualdades. Sin un apoyo sistémico, confiar únicamente en las familias corre el riesgo de profundizar las divisiones entre los hogares digitalmente ricos y los digitalmente pobres.

    El poder del aprendizaje comunitario

    Las comunidades actúan como puente entre las familias y las escuelas, y su papel en la educación en alfabetización digital es cada vez más decisivo. Las bibliotecas, los programas extraescolares, las instituciones culturales y las organizaciones de base proporcionan espacios seguros e inclusivos donde los niños pueden explorar las herramientas digitales, aprender de forma colaborativa y acceder a un apoyo que ni las familias ni las escuelas pueden proporcionar por completo.

    Las pruebas del proyecto DRONE muestran que los entornos comunitarios son a menudo donde tiene lugar el aprendizaje digital más significativo. Los niños aprenden mejor cuando las habilidades digitales se vinculan a contextos del mundo real: verificar la veracidad de una noticia encontrada en las redes sociales, solucionar problemas de un dispositivo con amigos o crear contenido digital para un proyecto comunitario. El aprendizaje entre pares es particularmente poderoso. Cuando los niños se enseñan y se apoyan mutuamente, no solo adquieren competencias técnicas, sino que también desarrollan habilidades sociales y cívicas esenciales para la participación democrática.

    El aprendizaje comunitario también fomenta la inclusión. Contrariamente a lo que se suele pensar, las familias migrantes y los grupos minoritarios a menudo han demostrado ser muy ingeniosos en los entornos digitales. En lugar de quedarse atrás, muchos han aprovechado las redes comunitarias para superar las barreras del idioma o del acceso. Del mismo modo, las investigaciones sobre los niños con discapacidad sugieren que sus principales obstáculos son técnicos —la falta de tecnologías de apoyo— y no cognitivos. Por lo tanto, los enfoques comunitarios que proporcionan las herramientas adecuadas pueden lograr la inclusión sin recurrir a programas segregados.

    Al situar el aprendizaje digital en las redes sociales de la vida real, las comunidades ayudan a los niños y a las familias a desarrollar resiliencia, adaptabilidad y conciencia crítica. No solo actúan como espacios complementarios, sino como pilares esenciales de un ecosistema digital democrático.

    Profesorado y escuelas: de guardianes a socios

    A pesar de las deficiencias actuales, no se puede descartar a las escuelas. Siguen siendo las únicas instituciones con el mandato universal de llegar a todos los niños, y su potencial para reforzar el aprendizaje familiar y comunitario es considerable. El reto consiste en redefinir su papel. En lugar de guardianes de la información —una función que ha quedado obsoleta en la era digital—, las escuelas deben convertirse en socios de ecosistemas integrados de educación en alfabetización digital.

    Este cambio requiere una nueva visión de la profesionalidad docente. El profesorado necesita competencias que van mucho más allá de la capacidad de utilizar herramientas digitales. Deben ser capaces de fomentar el pensamiento crítico, cultivar la resiliencia digital y orientar la toma de decisiones éticas. También necesitan habilidades de colaboración con la comunidad: la capacidad de colaborar con los padres, interactuar con las organizaciones locales y valorar el aprendizaje entre iguales de los niños como parte del proceso educativo.

    Transformar las escuelas de esta manera no es una solución rápida. Requiere una inversión sostenida en la formación del profesorado, la reforma de los planes de estudio y la cultura institucional. Pero las pruebas son claras: cuando las escuelas trabajan en auténtica colaboración con las familias y las comunidades, los niños desarrollan habilidades digitales más sólidas, muestran una mayor resiliencia ante los riesgos en línea y participan con más confianza en la democracia.

    Las lagunas políticas y el papel de las empresas tecnológicas

    Hasta ahora, las respuestas políticas han sido fragmentarias. Los gobiernos han tendido a dar prioridad al hardware y la conectividad, a menudo en respuesta a crisis como el cierre de escuelas por la COVID-19, sin abordar cuestiones pedagógicas y estructurales más profundas. Esto deja a las familias y las comunidades la tarea de llenar el vacío, a menudo con recursos limitados.

    Mientras tanto, las empresas tecnológicas ejercen una enorme influencia. Las herramientas proporcionadas por Apple, Google y Meta dan forma a las experiencias diarias de los niños en línea. Mientras que algunas empresas, como Apple, han avanzado en el control parental centrado en la privacidad, otras se basan en modelos orientados a la vigilancia que dan prioridad a la recopilación de datos sobre los derechos de los niños. Esta tensión entre los intereses comerciales y los valores democráticos deja claro que la educación en alfabetización digital no puede separarse de la regulación y la rendición de cuentas.

    Los responsables políticos deben equilibrar la innovación con la protección, garantizando que se salvaguarden los derechos de participación de los niños junto con su seguridad. Para ello se necesitan marcos que reúnan a los gobiernos, las escuelas, las familias y los proveedores de tecnología en una responsabilidad compartida, en lugar de en una competencia. Sin esos marcos, las sociedades democráticas corren el riesgo de ceder el control de los entornos de aprendizaje digital a actores comerciales no regulados.

    La IA, la desinformación y el reto del pensamiento crítico

    La llegada de la IA generativa ha añadido una nueva dimensión al debate sobre la alfabetización digital. Las herramientas capaces de producir textos, imágenes y vídeos indistinguibles de las creaciones humanas ofrecen oportunidades, pero también riesgos. Los padres de toda Europa expresan actitudes contradictorias: las familias holandesas y alemanas ya utilizan herramientas de IA para apoyar el aprendizaje, mientras que los padres italianos y húngaros siguen siendo escépticos o desinformados.

    Al mismo tiempo, la desinformación y la información errónea siguen propagándose rápidamente por Internet, lo que socava la confianza en las instituciones y distorsiona el debate democrático. Las familias intentan responder, ya sea verificando los hechos, cotejando información o debatiendo las noticias en el seno del hogar. Pero sin un apoyo coordinado, estas estrategias siguen siendo desiguales e insuficientes.

    Para abordar estos retos es necesario integrar el pensamiento crítico en el núcleo de la educación en alfabetización digital. Los niños, y los adultos, deben comprender cómo los algoritmos dan forma al contenido que ven, por qué son importantes los sesgos y cómo verificar la información en un panorama en el que el material fabricado puede circular con la misma facilidad que los hechos. La alfabetización en IA, incluida la concienciación sobre las dimensiones éticas, sociales y cívicas, debería convertirse en un componente estándar de los planes de estudios, integrado en todas las disciplinas y no limitado a los cursos técnicos. Solo así las sociedades podrán dotar a los ciudadanos de las herramientas necesarias para participar de forma responsable en las democracias digitales.

    Creación de ecosistemas de aprendizaje integrados

    Lo que se desprende claramente de las pruebas es que ningún actor puede impartir por sí solo la educación en alfabetización digital. Las familias, las escuelas, las comunidades, los gobiernos y las empresas tecnológicas tienen cada uno una pieza del rompecabezas, pero solo la integración puede crear una imagen completa.

    Los ecosistemas integrados deben reconocer a los padres como socios iguales en la educación, valorar las contribuciones de las organizaciones comunitarias y reimaginar las escuelas como centros de colaboración. Deben contar con el apoyo de políticas que den prioridad a los derechos de los niños, y no solo a la prevención de riesgos, y deben financiarse de manera que se refuercen los espacios de aprendizaje tanto informales como formales. El proyecto «Alfabetización digital para todos los alumnos» de la Universidad de Illinois es un ejemplo de ello, ya que une a profesores, bibliotecarios, líderes comunitarios, padres y alumnos en redes compartidas. Europa puede basarse en modelos similares, adaptándolos a los contextos locales para garantizar la inclusión y la resiliencia.

    Recomendaciones para la acción

    Para pasar de la evidencia a la práctica, los responsables políticos y los educadores deben:

    • Crear conjuntamente políticas que traten a los padres como socios iguales en la educación en alfabetización digital.
    • Invertir en espacios de aprendizaje comunitarios, como bibliotecas, centros juveniles e instituciones culturales.
    • Reformar la formación del profesorado para dar prioridad a las habilidades transversales: pensamiento crítico, ciudadanía digital y creación de asociaciones.
    • Regular las empresas tecnológicas para promover un diseño que anteponga la privacidad y respete los derechos.
    • Integrar la alfabetización en materia de inteligencia artificial y desinformación en los planes de estudio de todas las disciplinas, vinculando los conocimientos técnicos con la conciencia ética y cívica.

    Conclusión: hacia una ciudadanía digital resiliente

    La investigación es inequívoca: hoy en día, los niños adquieren las competencias digitales principalmente fuera del entorno escolar formal. Las familias y las comunidades se han convertido en los verdaderos motores de la educación en alfabetización digital, mientras que las escuelas se quedan atrás. Este sistema fracturado no solo socava la seguridad de los niños, sino que también debilita el tejido democrático en un momento en que la IA y la desinformación están remodelando la vida pública.

    Pero este no es un resultado inevitable. Al reconocer a los padres como «maestros de navegación», empoderar a las comunidades como centros de inclusión y transformar las escuelas en socios colaborativos, las sociedades pueden reconstruir ecosistemas digitales que sirvan tanto a los niños como a la democracia. Hay mucho en juego: la alfabetización digital es la clave para una ciudadanía informada, una participación creativa y una resiliencia democrática.

    Este análisis se basa en dos contribuciones académicas del equipo de investigación de Parents International. El papel del aprendizaje comunitario en el desarrollo de la alfabetización digital (de próxima publicación en Educar) refleja el trabajo realizado en los proyectos DRONE, EFFEct y SAILS. Maestros de navegación en la era digital: apoyo a las familias y las escuelas para afrontar los retos de la seguridad en línea y la inteligencia artificial (de próxima publicación en IPCN) se basa en las conclusiones de PARTICIPATE y DRONE. En conjunto, estos estudios financiados por la UE proporcionan una sólida base empírica para replantearse la educación en alfabetización digital en contextos democráticos.

  • Tercer taller nacional del proyecto Democrat: presentación de proyectos piloto locales

    Tercer taller nacional del proyecto Democrat: presentación de proyectos piloto locales

    Por Alba Molas

    El pasado 15 de mayo, desde el proyecto Democrat, organizamos el primer taller de formación del profesorado en colaboración con el Instituto de Desarrollo Profesional (IDP/ICE). Este taller, realizado de manera telemática, reunió a alrededor de 20 personas de diferentes comunidades educativas de Cataluña, España y Latinoamérica.

    Los objetivos de la sesión eran reflexionar sobre los principios de la educación democrática, debatir enfoques transformadores, fomentar el intercambio de experiencias entre el profesorado y presentar los proyectos piloto de los centros educativos que forman parte del proyecto europeo Democrat.

    Durante el taller, se destacó la importancia fundamental de la educación en valores democráticos para la formación de los estudiantes como ciudadanos activos, críticos y comprometidos con la sociedad. Hoy en día, la democracia enfrenta serias amenazas debido a la desconfianza en las instituciones, la desinformación, el negacionismo científico y el discurso de odio. En este contexto, la educación para la democracia se presenta como una medida crucial para mitigar estos riesgos. Entendemos que la democracia no es solo un sistema político, sino una forma de vida basada en el respeto mutuo, la participación activa y el compromiso con los valores de libertad, igualdad y justicia.

    Nuestro enfoque sobre la educación para la democracia es dinámico y adaptable, construyéndose y evolucionando en función de la experiencia con la comunidad educativa. Creemos firmemente que las escuelas son la base sobre la que se construye la sociedad futura y que deben funcionar como laboratorios de práctica democrática, conectadas con los entornos local, global y digital.

    Con estos principios en mente, el taller se centró en los proyectos piloto que se llevarán a cabo en cinco centros educativos de Cataluña. Estos proyectos tienen como objetivo desarrollar intervenciones educativas que integren las competencias definidas en el marco del proyecto Democrat, fortaleciendo así la capacidad de las escuelas para fomentar una cultura democrática auténtica y sostenible.

    Ideas que destacan en las propuestas de los proyectos piloto: 

    • Proyecto “Read Right, Read Rights: Valores democráticos a través de la lectura”

    Este proyecto trata temas sociales, de respeto y sobre minorías, llevándolos a las aulas a través de los cuentos. En esta dirección, la escuela primaria que desarrolla esta iniciativa propone organizar tertulias democráticas sistematizadas como parte de este proyecto educativo. Su objetivo es profundizar en los derechos y deberes de la infancia, incentivando la lectura individual y colectiva, así como la educación en valores de carácter ético-cívico. Basado en los siete principios del aprendizaje dialógico (diálogo igualitario, inteligencia cultural, transformación, dimensión instrumental, creación de sentido, solidaridad e igualdad de diferencias), estas tertulias tienen el objetivo de reflexionar y dialogar sobre valores democráticos a partir de lecturas literarias y no literarias.

    • Proyecto “Consejo de la infancia”

    Este proyecto parte de la idea de que es en la escuela donde el alumnado aprende a convivir, se le enseña a mediar, a dialogar, etc.; y del reconocimiento de que la convivencia en sociedad a veces no es sencilla, especialmente entre comunidades con distintas culturas y formas de pensar. Por ello, con el objetivo de fomentar la cohesión, el sentido de arraigo y de comunidad, la escuela de un pequeño pueblo rural junto con el gobierno municipal, plantea la creación de un Consejo de la Infancia: un espacio de participación donde el alumnado, a través del diálogo y la escucha, tome conciencia de las decisiones que les implican, tanto a ellos como al pueblo en general. El Consejo de la Infancia también tiene el reto de reunirse periódicamente para exponer los problemas y hacer propuestas a nivel de escuela/municipio.

    • Proyecto “Participación democrática del alumnado”

    Partiendo del convencimiento de que la democracia empieza en el aula, surge en un instituto de secundaria un proyecto de participación del alumnado en las sesiones de evaluación y la valoración de las metodologías y actitudes del profesorado, en el que llevan trabajando desde hace muchos años. La finalidad es mejorar la practica tutorial y docente a través de la mejora de las habilidades comunicativas y las competencias emocionales del profesorado y el alumnado. Se trata de escuchar sus opiniones y demandas, estableciendo un dialogo con el profesorado para mejorar la convivencia y el proceso de enseñanza-aprendizaje. El alumnado tiene mucho peso tanto en la sesión de evaluación como en las metodologías docentes porque constantemente está interactuando.

    • Proyecto “KAOS”

    Este proyecto interdisciplinario tiene el objetivo de fomentar el espíritu crítico frente a situaciones políticas, sociales, económicas y culturales antidemocráticas, pues considera que es más necesario que nunca en el clima actual. Es por ello que trabaja en los valores democráticos de justicia, igualdad y solidaridad, dando a conocer situaciones de crueldad humana en el siglo XX y en la actualidad. A su vez, el alumnado trabaja la ciudadanía responsable participando y tomando conciencia ante un problema global o local, comprometiéndose en diversas actividades vinculadas con la memoria histórica, compartiendo este conocimiento con la ciudadanía, abriendo la escuela al barrio, a las entidades y realizando charlas con las asociaciones. En otras palabras, se promueven actitudes e ideales democráticos al relacionar el conocimiento adquirido a la práctica dentro y fuera de la escuela.

    • Proyecto “Memoria histórica”

    Como algunos profesionales docentes apuntan, las “actitudes antidemocráticas, que se observan entre el alumnado en buena parte se deben al desconocimiento que tienen acerca del pasado”. Es por ello que el centro de secundaria que lidera el proyecto implementó hace años un proceso de adquisición de la memoria histórica a través de la memoria oral y las generaciones del franquismo, y la ética, cultura y valores desde la filosofía. Ahora quieren dar un paso más allá con este trabajo que se ha ido realizando desde las tutorías, impregnando todo el centro para que el alumnado participe de forma activa en la transmisión del conocimiento adquirido y la propia experiencia en valores democráticos y lo comparta con el resto de la comunidad.

    Para dar soporte y afianzar el proyecto sobre memoria histórica, y que no dependa del mayor o menor grado de interés y compromiso (del equipo directivo o profesorado), se ha buscado la complicidad y la alianza con otros centros educativos del municipio, con personas expertas en este tema, con asociaciones y entidades, a fin de divulgar experiencias y hacer visibles fenómenos democratizadores a toda la ciudadanía

    • Proyecto “Delegados medioambientales”

    Existe un nexo de unión entre democracia y sostenibilidad. La democracia es participativa y colaborativa y puede favorecer el tránsito hacia una sociedad sostenible que adopte un estilo de vida sostenible y ecosocialmente responsable.

    A ello quiere contribuir el alumnado de un instituto de secundaria a través de la figura de los delegados medioambientales, fomentando el compromiso y la responsabilidad mediante la toma de decisiones sobre cómo actuar ahora y en el futuro ante los grandes desafíos medioambientales. Las experiencias sobre las diversas actuaciones que se llevan a cabo tanto en el centro educativo como en el municipio, se presentan en Foros intercentros organizados por la Agenda 21 Escolar y la Red de Escuelas para la Sostenibilidad de Cataluña (XESC).

    En conclusión, ante un escenario preocupante, de situaciones antidemocráticas, injusticia social, violación de los derechos humanos y cambio climático, entre otros desafíos, el aprendizaje de valores democráticos y el compromiso cívico entre los estudiantes es muy necesario. En este sentido, las propuestas presentadas en este taller van dirigidas a fomentar la participación del alumnado, el pensamiento crítico y el compromiso comunitario dentro y fuera de la escuela, porque la democracia se aprende practicándola en el día a día y es a través de la experiencia como los estudiantes pueden experimentar el impacto de sus acciones.

    En el trasfondo de las acciones está formar ciudadanos activos y comprometidos en sus comunidades y más allá de ellas, aprendiendo derechos y deberes de la infancia a través de la lectura, participando democráticamente en el aula, valorando el propio proceso de enseñanza-aprendizaje, creando un consejo de la infancia como espacio de encuentro entre distintas comunidades, conociendo y valorando de forma crítica el pasado para cambiar actitudes antidemocráticas y considerando la conexión que hay entre democracia y sostenibilidad para abordar los desafíos ambientales de forma responsable.

    En los próximos meses se planificarán nuevos talleres en los que se mostrarán los avances y los resultados de estos proyectos. Además, se presentarán otros proyectos piloto que se están desarrollando en los otros cinco países en los que Democrat está trabajando en el fomento de la Educación para la Democracia.