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  • El desafío democrático en las aulas: ¿Cómo educar en tiempos de desconfianza?

     

    Por Joan Antoni Serra

    En los últimos años, diversos estudios internacionales han alertado sobre una preocupante tendencia: las nuevas generaciones muestran una creciente desconfianza hacia los sistemas democráticos. Esta situación refleja un nivel récord de insatisfacción con la democracia en muchos países, especialmente entre la población joven, lo que plantea un desafío urgente para el sistema educativo. Ante esta realidad, surge la pregunta: ¿cuál es el papel de la escuela en la formación de ciudadanos democráticos comprometidos y conscientes?

    Este texto realiza una breve revisión crítica de los datos más relevantes provenientes de investigaciones recientes y reflexiona sobre las implicaciones pedagógicas para docentes de educación primaria y secundaria. El objetivo es contribuir a la promoción de una educación para la democracia que sea crítica, transformadora y eficaz, capaz de responder a los retos actuales y fortalecer el compromiso cívico de las nuevas generaciones.

    Comprender el problema

    Como se ha comentado diferentes investigaciones internacionales están alertando de la creciente desconfianza hacia la democracia, especialmente entre la población más joven. Esta preocupación no es solo a nivel académico, sino que la prensa también se está haciendo eco. En este sentido, en el último año en la prensa española se han publicado diferentes artículos haciendo referencia a estudios internacionales y nacionales. En estos artículos además de presentar los datos más relevantes de las investigaciones, también se recogen reflexiones del profesorado sobre lo que ven a diario en las aulas.

    Entre los estudios que ilustran el declive de la confianza democrática entre los jóvenes, destaca el elaborado por el Pew Research Center (2024, febrero 28). Este estudio revela que en una muestra de 24 países, una mediana del 59 % de la ciudadanía expresa insatisfacción con el funcionamiento de la democracia. Este descontento es especialmente elevado en países como Francia, Grecia y España, y se ha intensificado desde 2017. Este descontento es especialmente elevado en países como Francia (66 %), Grecia (74 %) y España (68 %), y se ha intensificado desde 2017.

    La percepción negativa es más acentuada entre quienes consideran que la economía de su país funciona mal, lo que demuestra la relación entre estabilidad económica y legitimidad democrática. En Alemania, el 57 % de la población se declara insatisfecha con el funcionamiento de la democracia, mientras que en Polonia la cifra asciende al 63 %. En Estonia y Finlandia, la insatisfacción es menor (34 % y 29 % respectivamente), lo que sugiere que la confianza democrática se mantiene más firme en contextos donde la calidad institucional y económica es más robusta. En Irlanda, la insatisfacción alcanza el 44 %, una cifra moderada en comparación con otros países europeos. Además, el informe del Pew Research Center (2024, marzo 13) señala que existe un amplio apoyo hacia la reforma del sistema democrático mediante herramientas de participación directa: el 76 % de las personas encuestadas en los 24 países respalda los referendos vinculantes como vía de decisión, y un 68 % apoya los presupuestos participativos. Esta evidencia reforzaría la hipótesis de que, aunque el descontento con la democracia representativa es alto, existe una voluntad significativa de mejorarla más que de abandonarla.

    Este patrón no es exclusivo de Europa. En América Latina, según el Latinobarómetro (2023), el 48 % de la población apoya la democracia, pero el 70 % se declara insatisfecho con su funcionamiento. En Estados Unidos, el Pew Research Center (2024, febrero 28) señala que el 58 % de los jóvenes entre 18 y 29 años se sienten “poco o nada satisfechos” con la democracia, aunque una mayoría sigue considerando preferible este sistema frente a cualquier otro. Esto refuerza la idea de que el malestar es global y que los jóvenes no rechazan la democracia en sí, sino sus formas actuales de ejercicio.

    Otro estudio fundamental es el Global Satisfaction with Democracy Report del Centro para el Futuro de la Democracia de la Universidad de Cambridge (Foa et al., 2020). Este informe analiza datos de casi 4 millones de personas desde 1973 y muestra un crecimiento sostenido de la insatisfacción democrática en todo el mundo, alcanzando el 57,5 % en 2019. La tendencia es particularmente alarmante entre los jóvenes de 18 a 34 años, cuya desafección ha crecido más que en cualquier otro grupo de edad. La investigación señala como factores determinantes la precariedad laboral, la falta de movilidad social y la percepción de que el sistema político no responde a sus necesidades. En otras palabras, el sistema democrático no parece resolver los problemas a los que se enfrentan.

    El estudio también apunta que en países donde han emergido gobiernos populistas, se ha observado un aumento temporal en la satisfacción con la democracia entre los jóvenes. Sin embargo, este efecto suele ser efímero y no resuelve los problemas estructurales subyacentes, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de estos modelos políticos.

    Una tercera clave es la pérdida del estigma asociado al autoritarismo y a la extrema derecha. La memoria histórica sobre los regímenes dictatoriales parece debilitarse en las nuevas generaciones, lo que conlleva una menor resistencia simbólica frente a discursos iliberales. Esta normalización del extremismo representa un riesgo real para la estabilidad democrática a largo plazo.

    Sirve como ejemplo, datos de la última encuesta del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales (ICPS), que desde 1989 analiza ininterrumpidamente la opinión del censo catalán a través de entrevistas domiciliarias en Cataluña (España). La encuesta ha sido recogida en varios artículos de prensa: Pérez (2025), Lamor (2025) o Hinajosa (2025). Los datos revelan que un 35 % de jóvenes catalanes de entre 18 y 24 años aceptaría una dictadura “en determinadas circunstancias”, mientras que un 16 % de los hombres menores de 25 años preferiría un régimen autoritario. Un dato revelador en un país como España que el próximo mes noviembre se cumplirá 40 años del fin de su dictadura. Los datos muestran que la atracción por alternativas no democráticas no es marginal, y están vinculadas a la frustración generada por la precariedad, la exclusión social y la sensación de que el sistema no garantiza bienestar ni representación.

    Además, el fenómeno se amplifica en el entorno digital. Según la última Youth Survey (2025), el 42% de los europeos de entre 16 y 30 años confía principalmente en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube para acceder a noticias sobre política y asuntos sociales, lo que los expone a desinformación y cámaras de eco que distorsionan el debate democrático. La Fundación BBVA (2025) también ha señalado que las plataformas como TikTok, X e Instagram generan una alta desconfianza incluso entre quienes más las usan, lo que revela una contradicción que no ayuda a fortalecer la cultura cívica.

    Por último, Lamor (2025) indica entre los conceptos considerados como una amenaza para la democracia, los tres que más preocupan al total de la población son las fake news (83,7%), la extrema derecha (81,7%), y las desigualdades económicas (79,2%). Estos datos son extraídos de la última encuesta del ICPS.

    En este contexto, el artículo del el el.Diario.es de González (2024) incluye valiosas reflexiones de docentes españoles que dan cuenta de cómo estas tendencias se manifiestan en las aulas. Los docentes entrevistados señalan que muchos estudiantes muestran una creciente indiferencia o apatía hacia los contenidos tradicionales sobre democracia y política, evidenciando una desconexión entre lo que se enseña y las experiencias que viven. Según un profesor de secundaria, “el alumnado llegan con ideas preconcebidas, a menudo con frustración o desilusión, que no se resuelven solo con la teoría”. Además, estos docentes alertan sobre la dificultad de contrarrestar la influencia de discursos polarizados y desinformación presentes en las redes sociales, que minan el desarrollo de un pensamiento crítico sólido. Estas reflexiones, coinciden con la de otros educadores que hemos dialogado a través de entrevistas y talleres realizados en el marco del proyecto DEMOCRAT.

    De este modo el profesorado subraya la necesidad de renovar las prácticas educativas para hacerlas más significativas y conectadas con la realidad del alumnado, favoreciendo el diálogo abierto, la reflexión crítica y la participación activa como pilares para fortalecer la educación democrática.

    ¿Por qué está ocurriendo?

    La desafección democrática entre los jóvenes no es un fenómeno casual, sino el resultado de procesos estructurales. En primer lugar, las crisis económicas de 2008 y 2020 (COVID-19) han dejado una huella profunda en la juventud, generando inseguridad laboral, frustración ante la falta de oportunidades y desconfianza hacia las instituciones. También identifican la desigualdad social y la corrupción como las principales amenazas a la democracia como factores que erosionan la confianza democrática. Esta experiencia vital mina la percepción de que la democracia puede ofrecer soluciones reales.

    En segundo lugar, el auge de las redes sociales ha modificado los modos de informarse y participar. La sobreexposición a discursos polarizados, la desinformación y la banalización de los debates políticos contribuyen a una visión superficial o cínica de la democracia. Además, el entorno digital refuerza burbujas ideológicas que dificultan el desarrollo de una ciudadanía crítica y dialogante.

    Tercero, como señalan varios docentes entrevistados en elDiario.es, esta desafección se manifiesta ya en las aulas: el interés por la política institucional es bajo, y cuando se aborda en clase, suele percibirse como algo ajeno o incluso sospechoso. Muchos estudiantes asocian la política con corrupción, ineficacia o imposición, y manifiestan una falta de fe en que su participación pueda influir en las decisiones públicas. Esta percepción genera una distancia emocional que hace más difícil movilizar a los jóvenes en clave cívica. El profesorado, por su parte, expresa preocupación por la dificultad de generar debates plurales y respetuosos, y por la influencia que ejercen discursos simplistas que circulan en redes sociales.

    Desde una perspectiva educativa, este contexto exige una reacción clara. Si la escuela no refuerza el sentido y los valores de la democracia, otros discursos pueden ocupar ese espacio con propuestas autoritarias o excluyentes. Educar para la democracia no puede limitarse a contenidos curriculares; debe implicar prácticas cotidianas, experiencias significativas y una cultura escolar coherente con los principios democráticos.

    ¿Qué se puede hacer desde el aula? Cuatro propuestas prácticas

    Los testimonios de los profesores recogidos, tanto por el equipo DEMOCRAT en España como en González (2024) reflejan que la desafección y la desconexión de los estudiantes con los contenidos democráticos no se resuelven solo con explicaciones teóricas, sino que requieren un enfoque pedagógico renovado, que dialogue con sus experiencias y emociones. Por ello, a partir de estas reflexiones, se plantean las siguientes propuestas prácticas para que la educación para la democracia sea más efectiva y significativa:

    1. Trabajar la memoria histórica y la contextualización del presente
      Como señalan los docentes, muchos estudiantes desconocen la importancia y el valor de la democracia histórica. Integrar testimonios directos, documentales, visitas a espacios de memoria o análisis de los totalitarismos del siglo XX puede ayudar a construir una conciencia crítica y un compromiso con los valores democráticos. La contextualización debe incluir también problemáticas actuales como la desigualdad o el discurso de odio, para que los estudiantes conecten pasado y presente.
    2. Fomentar el debate argumentado y el respeto por la diversidad de opiniones
      Las voces docentes alertan sobre las dificultades para contrarrestar las ideas preconcebidas y la frustración del alumnado. Crear espacios regulares de debate, asambleas y proyectos colaborativos que promuevan la escucha activa y el diálogo respetuoso es fundamental para desarrollar habilidades cívicas y emocionales que ayuden a construir confianza y responsabilidad democrática.
    3. Educar en pensamiento crítico y alfabetización mediática
      El impacto de la desinformación y las cámaras de eco digitales, mencionado por los profesores, hace imprescindible que la alfabetización mediática sea un eje transversal en el currículo. Enseñar a los estudiantes a identificar bulos, sesgos y manipulación fomenta la autonomía intelectual y una participación más informada y reflexiva.
    4. Impulsar experiencias de participación real
      Los docentes subrayan que la teoría por sí sola no basta; es necesario que los estudiantes vivan experiencias democráticas reales en el entorno escolar y comunitario. La participación en consejos escolares, proyectos solidarios, presupuestos participativos o voluntariados permite a los jóvenes experimentar la democracia como práctica, reforzando el sentido de pertenencia y empoderamiento.

    Estas propuestas, alineadas con las voces del profesorado, muestran que la educación para la democracia debe ser activa, crítica y conectada con la vida cotidiana del alumnado para enfrentar los retos que plantea la desconfianza creciente. Conviene indicar que algunas de estas propuestas se están testando en las aulas a través de los proyectos piloto del DEMOCRAT.

    Conclusión

    La creciente desafección democrática entre las nuevas generaciones no es un fenómeno aislado ni pasajero, sino un síntoma de una crisis política, social y económica mucho más profunda. Los datos recogidos en estudios internacionales y nacionales, así como las voces de los docentes en las aulas, nos muestran que esta situación debe ser afrontada con urgencia y responsabilidad desde todos los ámbitos, especialmente desde la educación.

    Lejos de resignarnos ante estos desafíos, debemos reconocer en ellos una oportunidad para repensar y revitalizar el papel de la escuela como espacio de formación ciudadana. Educar para la democracia hoy implica mucho más que transmitir conocimientos formales sobre instituciones y derechos; requiere construir una experiencia educativa que haga tangible la justicia, la participación, el respeto y la convivencia democrática en la vida diaria de los estudiantes.

    Las reflexiones de los profesores evidencian que el alumnado llega al aula con inquietudes, frustraciones y, en muchos casos, desconfianza hacia el sistema político. Por ello, el compromiso docente debe incluir no solo la transmisión de contenidos, sino también la creación de espacios seguros para el diálogo crítico, la reflexión colectiva y la acción participativa. Solo así se podrá conectar la educación democrática con las realidades que viven los jóvenes y sus aspiraciones.

    Además, la alfabetización mediática y el pensamiento crítico deben ocupar un lugar central en esta tarea educativa. La capacidad para discernir información fiable y para analizar de forma crítica el discurso público es clave para contrarrestar la desinformación y el populismo que amenazan la estabilidad democrática.

    Por último, es imprescindible fomentar experiencias reales de participación que permitan a los estudiantes experimentar el valor y la fuerza de la democracia en primera persona, superando la mera teoría y construyendo confianza en sus posibilidades como ciudadanos activos.

    Desde DEMOCRAT se está trabajando en la recolección de diferentes herramientas que ayuden a los educadores afrontar estos retos y formar generaciones conscientes, críticas y comprometidas, capaces de sostener y renovar la democracia en el futuro. En tiempos de incertidumbre democrática, la escuela puede y debe ser un faro de esperanza, diálogo y transformación social.

     

    Referencias

    Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). (2024). Estudio nº 3490: Participación Política en España. Madrid: CIS.

    Corporación Latinobarómetro. (2023). Informe Latinobarómetro 2023: La recesión democrática de América Latina. Santiago de Chile: Corporación Latinobarómetro. https://latinobarometro.org/lat.jsp

    Foa, R. S., Klassen, A., Slade, M., Rand, A., & Collins, R. (2020). The Global Satisfaction with Democracy Report 2020. Centre for the Future of Democracy, University of Cambridge.

    Foa, R. S., Klassen, A., Wenger, D., Rand, A. & Slade, M. (2020, octubre). Youth and Satisfaction with Democracy: Reversing the Democratic Disconnect? Cambridge Centre for the Future of Democracy.

    Fundación BBVA. (2025). Estudio sobre confianza social y redes digitales. https://www.fbbva.es

    González, I. (2024, junio 21). ¿Los jóvenes ya no temen una dictadura? Claves del declive de la confianza en la democracia en las nuevas generaciones. elDiario.es. https://www.eldiario.es/politica/jovenes-no-temen-dictadura-claves-declive-confianza-democracia-nuevas-generaciones_1_12131368.html

    Hinojosa, S. (2025, 16 de febrero). Jóvenes desencantados con la democracia. La Vanguardia. https://www.lavanguardia.com/politica/20250216/10384481/jovenes-desencantados-democracia.html

    Lamor, M. (2025, 12 de febrero). Desapego con la democracia y más límites a la inmigración: los valores de extrema derecha crecen entre los hombres catalanes menores de 25 años. El País. https://elpais.com/espana/catalunya/2025-02-12/desapego-con-la-democracia-y-mas-limites-a-la-inmigracion-los-valores-de-extrema-derecha-crecen-entre-los-hombres-catalanes-menores-de-25-anos.html

    Pew Research Center. (2024, febrero 28). Representative Democracy Remains a Popular Ideal, but People Around the World Are Critical of How It’s Working. https://www.pewresearch.org/global/2024/02/28/global-public-opinion-in-a-time-of-democratic-uncertainty/

    Silver, L., Fagan, M., Huang, C., Clancy, L., Chavda, J., & Mandapat, J. C. (2024, marzo 13). How People in 24 Countries Think Democracy Can Improve. Pew Research Center. https://www.pewresearch.org/global/2024/03/13/how-people-in-24-countries-think-democracy-can-improve/

    Pérez, M. (2025, febrero 16). La tentación autoritaria atrapa a los jóvenes. El País. https://elpais.com/espana/catalunya/2025-02-16/la-tentacion-autoritaria-atrapa-a-los-jovenes-mas-del-35-de-los-catalanes-de-entre-18-y-24-anos-aceptaria-una-dictadura.html

    European Commission. (2024). EP Youth Survey 2024. Standard Eurobarometer 102: Public Opinion in the European Union. https://europa.eu/eurobarometer/api/deliverable/download/file?deliverableId=96862

  • Claves para una educación democrática

    Claves para una educación democrática

    Por Eva Gaudes Clarasó

    En primer lugar, me presento: soy profesora de Historia en el Instituto de Educación Secundaria Montserrat Roig de la ciudad de Tarrasa. Doy clases de Historia del Arte, de Historia del Mundo Contemporáneo y de la optativa Ciudadanía, Política y Derecho a alumnos de 16 y 17 años.

    Mi lema es “pensar globalmente y actuar localmente”. El objetivo es amar la diversidad para promover la igualdad, por ello, es necesario descubrir la identidad personal (cultural, sexual…) mirando al pasado.

    La asignatura de Ciudadanía, Política y Derecho se desarrolla en un paradigma democrático. La asignatura está orientada al desarrollo de la competencia ciudadana, es decir, a la formación de ciudadanos responsables y colaborativos en la sociedad en la que viven. La metodología que utilizo es diversa, como puede verse en las siguientes imágenes:

    Mi objetivo es ayudar a los alumnos a experimentar la democracia en el aula.

    Para conseguirlo, los alumnos deben poner en práctica pequeñas experiencias que les permitan vivir determinados aspectos de la democracia. Cada profesor de este curso puede exponer libremente los contenidos, y yo me he centrado en la toma de decisiones. Es importante que los alumnos aprendan a ejercitar la escucha activa y a responsabilizarse de sus propias decisiones. En el aula, les asigno diferentes roles de forma rotatoria y fomento el diálogo para llegar a consensos. Promuevo una cultura colaborativa en una clase multinivel en la que todos los alumnos deben triunfar. Los estudiantes se convierten en protagonistas de su propio aprendizaje y, a través del proceso de evaluación, toman conciencia de su crecimiento personal.

    En cuanto a las actividades macro, estudiamos la evolución del poder a lo largo de la historia de la humanidad, los roles positivos y negativos de los ciudadanos, la importancia de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la justicia restaurativa actual.

    Nos encontramos en la sociedad de la posverdad y es prioritario enseñar a los alumnos a reconocer las noticias falsas y lo perjudiciales que pueden ser para ellos. Por eso propongo este método basado en la escucha activa para que construyan su propia opinión.

    En cuanto a las actividades fuera de la escuela, creo que es fundamental instruir a los alumnos para que reconozcan los valores de la Unión Europea y explicarles la importancia de la subsidiariedad y lo que la Unión Europea puede ofrecer a los jóvenes. Si esto no se explica en el aula, los alumnos no entenderán qué es la UE y nunca se sentirán europeos.

    Cada año, celebramos el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto siguiendo las instrucciones del Holocaust Memorial Day Trust.

    El pasado 27 de enero, el lema mundial fue “Fragilidad de la libertad”. Algunos centros educativos trabajaron sobre un personaje que luchó por la libertad de las personas. Por ejemplo, mis alumnos eligieron a Josephine Baker e investigaron cómo luchó contra los 10 pasos del genocidio. El 27 de enero, en la ciudad de Flix, tuvo lugar la inauguración de un mural de grafitis con todos los personajes que se estudiaron en Cataluña. Aquí podemos ver otra imagen en el Archivo Histórico de Tarrasa con el historiador Manel Márquez, experto en el estudio de las trágicas inundaciones que tuvieron lugar en Tarrasa en 1962. Mis alumnos investigaron utilizando las fuentes originales de información de ese relevante acontecimiento.

    También soy miembro de la organización Espacio de la Memoria y los Valores Democráticos de Tarrasa. Hemos impulsado el proyecto internacional “Stopersteine” para visibilizar a más de setenta deportados a los campos de concentración nazis.

    Permítanme referirme a algunas actividades futuras que estamos planeando también fuera de la escuela.

    El pasado mes de mayo asistimos a los Actos Internacionales de Recuerdo de las personas liberadas en el campo de concentración de Ebensee, Gusen y Mauthausen. Este viaje se realizó con las familias de los deportados y con alumnos de diversos centros educativos públicos catalanes y valencianos. De hecho, los estudiantes se han comprometido con la asociación sin ánimo de lucro Amical de Mauthausen a que, como contrapartida, darán charlas el próximo curso 24-25 sobre lo aprendido en el viaje a todos los miembros de la red de jóvenes estudiantes Mai Més (“Nunca Más”).

    La democracia se aprende participando, y las actividades en el aula no pueden quedarse solo dentro del aula, deben trasladarse fuera, a la ciudad. Sería deseable que los estudiantes aprendieran a través del diálogo a vivir la democracia, deconstruyendo las noticias falsas y contrastando la información en busca de la verdad.

    La memoria histórica nos enseña que en el respeto a la diversidad está la esencia de la democracia. Por eso, los estudiantes deben interactuar con personas diferentes a ellos y valorar la interculturalidad como una riqueza. Deben generar conocimiento y servir al tejido asociativo de la ciudad.

    En el caso de España, es importante recordar el largo proceso de transición a la democracia y las dificultades para implementar la Ley de Memoria Histórica, aprobada el 31 de octubre de 2007. Es absolutamente necesario proteger a los grupos minoritarios, como LGBTQIA+, la etnia gitana o los grupos religiosos, y combatir el acoso femenino, la pobreza infantil y la de los ancianos, porque la democracia es el gobierno de todos y para todos.

    Por ello debemos rehuir el discurso unívoco desarrollando la pluralidad a partir de las siguientes pautas:

    –Respeto a las opiniones diferentes

    –Valorar la diversidad de opiniones y contrastar su veracidad

    –Aceptar a las minorías y resaltar su valor

    –Traer al aula diferentes asociaciones y enfoques

    –Salir del aula e implicarse en proyectos de Aprendizaje-Servicio

    –Construir redes urbanas de interacción educativa

    –Compromiso, responsabilidad, asunción de roles en las acciones locales

    –Promoviendo la educación en Memoria Histórica

  • Tercer taller nacional del proyecto Democrat: presentación de proyectos piloto locales

    Tercer taller nacional del proyecto Democrat: presentación de proyectos piloto locales

    Por Alba Molas

    El pasado 15 de mayo, desde el proyecto Democrat, organizamos el primer taller de formación del profesorado en colaboración con el Instituto de Desarrollo Profesional (IDP/ICE). Este taller, realizado de manera telemática, reunió a alrededor de 20 personas de diferentes comunidades educativas de Cataluña, España y Latinoamérica.

    Los objetivos de la sesión eran reflexionar sobre los principios de la educación democrática, debatir enfoques transformadores, fomentar el intercambio de experiencias entre el profesorado y presentar los proyectos piloto de los centros educativos que forman parte del proyecto europeo Democrat.

    Durante el taller, se destacó la importancia fundamental de la educación en valores democráticos para la formación de los estudiantes como ciudadanos activos, críticos y comprometidos con la sociedad. Hoy en día, la democracia enfrenta serias amenazas debido a la desconfianza en las instituciones, la desinformación, el negacionismo científico y el discurso de odio. En este contexto, la educación para la democracia se presenta como una medida crucial para mitigar estos riesgos. Entendemos que la democracia no es solo un sistema político, sino una forma de vida basada en el respeto mutuo, la participación activa y el compromiso con los valores de libertad, igualdad y justicia.

    Nuestro enfoque sobre la educación para la democracia es dinámico y adaptable, construyéndose y evolucionando en función de la experiencia con la comunidad educativa. Creemos firmemente que las escuelas son la base sobre la que se construye la sociedad futura y que deben funcionar como laboratorios de práctica democrática, conectadas con los entornos local, global y digital.

    Con estos principios en mente, el taller se centró en los proyectos piloto que se llevarán a cabo en cinco centros educativos de Cataluña. Estos proyectos tienen como objetivo desarrollar intervenciones educativas que integren las competencias definidas en el marco del proyecto Democrat, fortaleciendo así la capacidad de las escuelas para fomentar una cultura democrática auténtica y sostenible.

    Ideas que destacan en las propuestas de los proyectos piloto: 

    • Proyecto “Read Right, Read Rights: Valores democráticos a través de la lectura”

    Este proyecto trata temas sociales, de respeto y sobre minorías, llevándolos a las aulas a través de los cuentos. En esta dirección, la escuela primaria que desarrolla esta iniciativa propone organizar tertulias democráticas sistematizadas como parte de este proyecto educativo. Su objetivo es profundizar en los derechos y deberes de la infancia, incentivando la lectura individual y colectiva, así como la educación en valores de carácter ético-cívico. Basado en los siete principios del aprendizaje dialógico (diálogo igualitario, inteligencia cultural, transformación, dimensión instrumental, creación de sentido, solidaridad e igualdad de diferencias), estas tertulias tienen el objetivo de reflexionar y dialogar sobre valores democráticos a partir de lecturas literarias y no literarias.

    • Proyecto “Consejo de la infancia”

    Este proyecto parte de la idea de que es en la escuela donde el alumnado aprende a convivir, se le enseña a mediar, a dialogar, etc.; y del reconocimiento de que la convivencia en sociedad a veces no es sencilla, especialmente entre comunidades con distintas culturas y formas de pensar. Por ello, con el objetivo de fomentar la cohesión, el sentido de arraigo y de comunidad, la escuela de un pequeño pueblo rural junto con el gobierno municipal, plantea la creación de un Consejo de la Infancia: un espacio de participación donde el alumnado, a través del diálogo y la escucha, tome conciencia de las decisiones que les implican, tanto a ellos como al pueblo en general. El Consejo de la Infancia también tiene el reto de reunirse periódicamente para exponer los problemas y hacer propuestas a nivel de escuela/municipio.

    • Proyecto “Participación democrática del alumnado”

    Partiendo del convencimiento de que la democracia empieza en el aula, surge en un instituto de secundaria un proyecto de participación del alumnado en las sesiones de evaluación y la valoración de las metodologías y actitudes del profesorado, en el que llevan trabajando desde hace muchos años. La finalidad es mejorar la practica tutorial y docente a través de la mejora de las habilidades comunicativas y las competencias emocionales del profesorado y el alumnado. Se trata de escuchar sus opiniones y demandas, estableciendo un dialogo con el profesorado para mejorar la convivencia y el proceso de enseñanza-aprendizaje. El alumnado tiene mucho peso tanto en la sesión de evaluación como en las metodologías docentes porque constantemente está interactuando.

    • Proyecto “KAOS”

    Este proyecto interdisciplinario tiene el objetivo de fomentar el espíritu crítico frente a situaciones políticas, sociales, económicas y culturales antidemocráticas, pues considera que es más necesario que nunca en el clima actual. Es por ello que trabaja en los valores democráticos de justicia, igualdad y solidaridad, dando a conocer situaciones de crueldad humana en el siglo XX y en la actualidad. A su vez, el alumnado trabaja la ciudadanía responsable participando y tomando conciencia ante un problema global o local, comprometiéndose en diversas actividades vinculadas con la memoria histórica, compartiendo este conocimiento con la ciudadanía, abriendo la escuela al barrio, a las entidades y realizando charlas con las asociaciones. En otras palabras, se promueven actitudes e ideales democráticos al relacionar el conocimiento adquirido a la práctica dentro y fuera de la escuela.

    • Proyecto “Memoria histórica”

    Como algunos profesionales docentes apuntan, las “actitudes antidemocráticas, que se observan entre el alumnado en buena parte se deben al desconocimiento que tienen acerca del pasado”. Es por ello que el centro de secundaria que lidera el proyecto implementó hace años un proceso de adquisición de la memoria histórica a través de la memoria oral y las generaciones del franquismo, y la ética, cultura y valores desde la filosofía. Ahora quieren dar un paso más allá con este trabajo que se ha ido realizando desde las tutorías, impregnando todo el centro para que el alumnado participe de forma activa en la transmisión del conocimiento adquirido y la propia experiencia en valores democráticos y lo comparta con el resto de la comunidad.

    Para dar soporte y afianzar el proyecto sobre memoria histórica, y que no dependa del mayor o menor grado de interés y compromiso (del equipo directivo o profesorado), se ha buscado la complicidad y la alianza con otros centros educativos del municipio, con personas expertas en este tema, con asociaciones y entidades, a fin de divulgar experiencias y hacer visibles fenómenos democratizadores a toda la ciudadanía

    • Proyecto “Delegados medioambientales”

    Existe un nexo de unión entre democracia y sostenibilidad. La democracia es participativa y colaborativa y puede favorecer el tránsito hacia una sociedad sostenible que adopte un estilo de vida sostenible y ecosocialmente responsable.

    A ello quiere contribuir el alumnado de un instituto de secundaria a través de la figura de los delegados medioambientales, fomentando el compromiso y la responsabilidad mediante la toma de decisiones sobre cómo actuar ahora y en el futuro ante los grandes desafíos medioambientales. Las experiencias sobre las diversas actuaciones que se llevan a cabo tanto en el centro educativo como en el municipio, se presentan en Foros intercentros organizados por la Agenda 21 Escolar y la Red de Escuelas para la Sostenibilidad de Cataluña (XESC).

    En conclusión, ante un escenario preocupante, de situaciones antidemocráticas, injusticia social, violación de los derechos humanos y cambio climático, entre otros desafíos, el aprendizaje de valores democráticos y el compromiso cívico entre los estudiantes es muy necesario. En este sentido, las propuestas presentadas en este taller van dirigidas a fomentar la participación del alumnado, el pensamiento crítico y el compromiso comunitario dentro y fuera de la escuela, porque la democracia se aprende practicándola en el día a día y es a través de la experiencia como los estudiantes pueden experimentar el impacto de sus acciones.

    En el trasfondo de las acciones está formar ciudadanos activos y comprometidos en sus comunidades y más allá de ellas, aprendiendo derechos y deberes de la infancia a través de la lectura, participando democráticamente en el aula, valorando el propio proceso de enseñanza-aprendizaje, creando un consejo de la infancia como espacio de encuentro entre distintas comunidades, conociendo y valorando de forma crítica el pasado para cambiar actitudes antidemocráticas y considerando la conexión que hay entre democracia y sostenibilidad para abordar los desafíos ambientales de forma responsable.

    En los próximos meses se planificarán nuevos talleres en los que se mostrarán los avances y los resultados de estos proyectos. Además, se presentarán otros proyectos piloto que se están desarrollando en los otros cinco países en los que Democrat está trabajando en el fomento de la Educación para la Democracia.

  • Tercer Taller Nacional: Presentació projectes pilot locals

    Per Alba Molas

    El passat 15 de maig, des del projecte DEMOCRAT vam organitzar el 1r Taller de Formació del Professorat en col·laboració amb l’Institut de Desenvolupament Professional (IDP/ICE). Aquest taller, realitzat de manera telemàtica, va reunir al voltant de 20 persones de diferents comunitats educatives de Catalunya, Espanya i Llatinoamèrica.

    Els objectius de la sessió eren reflexionar sobre els principis de l’educació democràtica, debatre enfocaments transformadors, fomentar l’intercanvi d’experiències entre el professorat i presentar els projectes pilot dels centres educatius que formen part del projecte europeu DEMOCRAT.

    Durant el taller, es va ressaltar la importància fonamental de l’educació en valors democràtics per a la formació d’estudiants com a ciutadans actius, crítics i compromesos amb la societat. Avui dia la democràcia enfronta serioses amenaces a causa de la desconfiança en les institucions, la desinformació, el negacionisme científic i el discurs d’odi. En aquest context, l’educació per a la democràcia es presenta com una mesura crucial per a mitigar aquests riscos. Entenem la democràcia no només com un sistema polític, sinó com una forma de vida basada en el respecte mutu, la participació activa i el compromís amb els valors de llibertat, igualtat i justícia.

    El nostre enfocament en l’educació per a la democràcia és dinàmic i adaptable, es construeix i evoluciona a través de l’experiència amb la comunitat educativa. Creiem fermament que les escoles són la base sobre la qual es construeix la societat futura i que poden funcionar com a laboratoris de pràctica democràtica, connectades amb l’entorn local, global i digital.

    Tenint presents aquests principis, centrem l’atenció en els projectes pilot que es duran a terme en cinc centres educatius de Catalunya. Aquests projectes tenen com a objectiu desenvolupar intervencions educatives que integrin les competències definides en el marc del projecte DEMOCRAT, enfortint així la capacitat de les escoles per a fomentar una cultura democràtica autèntica i sostenible.

    Reptes i propòsits dels projectes pilot:

    • Projecte “Read Right, Read Rights: Valors democràtics a través de la lectura”

    Aquest projecte tracta temes socials, de respecte i sobre minories, que es treballen a les aules a través dels contes. En aquesta direcció, l’escola primària que desenvolupa aquesta iniciativa proposa organitzar tertúlies democràtiques sistematitzades com a part d’aquest projecte educatiu. El seu objectiu és aprofundir en els drets i deures de la infància, incentivant la lectura individual i col·lectiva, així com l’educació en valors de caràcter ètic-cívics. Basat en els set principis de l’aprenentatge dialògic (diàleg igualitari, intel·ligència cultural, transformació, dimensió instrumental, creació de sentit, solidaritat i igualtat de diferències), aquestes tertúlies tenen l’objectiu de reflexionar i dialogar sobre valors democràtics a partir de lectures literàries i no literàries.

    • Projecte “Consell d’Infància i Adolescència”

    Aquest projecte parteix de la idea que és a l’escola on l’alumnat aprèn a viure i a conviure amb els altres, a dialogar, etc. i del reconeixement que la convivència en societat a vegades no és senzilla, especialment entre comunitats amb diferents cultures i maneres de pensar. Per això, amb l’objectiu de fomentar la cohesió, el sentit d’arrelament i de comunitat, l’escola d’un petit poble rural planteja, juntament amb el govern del municipi, la creació d’un Consell de la Infància i Adolescència: un espai de participació on l’alumnat, a través del diàleg i l’escolta, pugui exercir el seu dret a reflexionar, expressar la seva opinió, debatre, prendre decisions i elevar al Plenari Municipal les seves propostes, per tal de contribuir a millorar el seu poble. El Consell de la Infància té el repte de reunir-se periòdicament per a exposar els problemes i fer propostes a nivell d’escola/municipi.

    • Projecte “Participació democràtica de l’alumnat”

    Partint de la convicció que la democràcia comença a l’aula, sorgeix en un institut de secundària un projecte de participació de l’alumnat en les sessions d’avaluació i la valoració de les metodologies i actituds del professorat, en el qual porten treballant des de fa molts anys. La finalitat és millorar la practica tutorial i docent a través de la millora de les habilitats comunicatives i les competències emocionals del professorat i l’alumnat. Es tracta d’escoltar les opinions i demandes de l’alumnat, establint un diàleg amb el professorat per a millorar la convivència i el procés d’ensenyament-aprenentatge. L’alumnat té molt pes tant en la sessió d’avaluació com en les metodologies docents perquè constantment estan interactuant.

    • Projecte “KAOS”

     Aquest projecte interdisciplinari té l’objectiu de fomentar l’esperit crític enfront de situacions polítiques, socials, econòmiques i culturals antidemocràtiques, perquè considera que és més necessari que mai en el clima actual. És per això que treballa en els valors democràtics de justícia, igualtat i solidaritat, donant a conèixer situacions de crueltat humana en el segle XX i en l’actualitat. Al seu torn, l’alumnat treballa la ciutadania responsable participant i prenent consciència davant d’un problema global o local, comprometent-se en diverses activitats vinculades amb la memòria històrica, compartint aquest coneixement amb la ciutadania, obrint l’escola al barri, a les entitats i realitzant xerrades amb les associacions. En resum, es promouen actituds i ideals democràtics en relacionar el coneixement adquirit a la pràctica dins i fora de l’escola.

    • Projecte “Memòria històrica”

    Com alguns professionals docents apunten, les “actituds antidemocràtiques, que s’observen entre l’alumnat en bona part es deuen al desconeixement que tenen sobre el passat”. És per això que el centre de secundària que lidera el projecte va implementar fa anys un procés d’adquisició de la memòria històrica a través de la memòria oral i les generacions del franquisme, i l’ètica, cultura i valors des de la filosofia. Ara volen fer un pas més enllà amb aquest treball que s’ha anat realitzant des de les tutories, impregnant tot el centre perquè l’alumnat participi de manera activa en la transmissió del coneixement adquirit i la pròpia experiència en valors democràtics i el comparteixi amb la resta de la comunitat.
    Per a donar suport i afermar el projecte sobre memòria històrica, i que no depengui del major o menor grau d’interès i compromís del (equipo directiu o professorat), s’ha buscat la complicitat i l’aliança amb altres centres educatius del municipi, amb persones expertes en aquest tema, amb associacions i entitats, a fi de divulgar experiències i fer visibles fenòmens democratitzadors a tota la ciutadania

    • Projecte “Delegats mediambientals”

    Hi ha un nexe d’unió entre democràcia i sostenibilitat, la democràcia és participativa i cooperativa i pot afavorir el procés cap a la societat sostenible, adoptant un estil de vida sostenible i ecosocialment responsable.

    A això vol contribuir l’alumnat d’un institut de secundària a través de la figura dels delegats mediambientals, fomentant el compromís i la responsabilitat prenent decisions sobre com actuar ara i en el futur davant els grans desafiaments mediambientals i analitzar aquesta resposta. Les experiències sobre les diverses actuacions que es duen a terme tant en el centre educatiu com en el municipi, es presenten en Fòrums intercentres organitzats per l’Agenda 21 i la Xarxa d’Escoles Sostenibles de Catalunya  (XESC).

    En conclusió, davant d’un escenari preocupant, de situacions antidemocràtiques, injustícia social, violació dels drets humans, i el canvi climàtic, entre altres desafiaments, l’aprenentatge de valors democràtics i el compromís cívic entre els estudiants és molt necessari. En aquest sentit les propostes presentades en aquest taller van dirigides a fomentar la participació de l’alumnat, el pensament crític i el compromís comunitari dins i fora de l’escola, perquè la democràcia s’aprèn practicant-la en el dia a dia i és a través de l’experiència com els i les estudiants poden experimentar l’impacte de les seves accions.

    En el rerefons de les accions hi ha formar ciutadans i ciutadanes actius i compromesos amb les seves comunitats i més enllà, aprenent drets i deures de la infància a través de la lectura, participant democràticament en l’aula, valorant el propi procés d’ensenyament-aprenentatge, creant un consell de la infància com a espai de trobada entre diferents comunitats, coneixent i valorant de manera crítica el passat per a canviar actituds antidemocràtiques i considerant la connexió que hi ha entre democràcia i sostenibilitat per a abordar els desafiaments ambientals de manera responsable.

    En els pròxims mesos es planificaran nous tallers en els quals es mostraran els avanços i els resultats d’aquests projectes. A més, es presentaran altres projectes pilot que s’estan desenvolupant en els altres cinc països en els quals DEMOCRAT està treballant en el foment de l’Educació per a la Democràcia.