Tag: valores democráticos

  • Cómo la IA puede moldear la educación para la democracia: oportunidades y riesgos

     

    La IA ya está moldeando cómo los estudiantes encuentran información, forman opiniones y participan en la vida pública. Eso lo convierte en un tema de democracia, no solo de tecnología.

    A medida que las tecnologías digitales transforman el aprendizaje, la comunicación y la participación cívica, la importancia de Educación para la democracia(EfD) en fomentar el pensamiento crítico, contrarrestar la desinformación y apoyar una ciudadanía activa e informada está creciendo. El Proyecto Demócrat es pionero en enfoques para integrar valores, competencias y prácticas democráticas en entornos de aprendizaje en contextos educativos europeos en la educación primaria, secundaria y superior. Uno de los objetivos del proyecto es dotar a jóvenes aprendices y educadores de las habilidades necesarias para mantener y fortalecer las sociedades democráticas frente a desafíos modernos como la polarización, la desinformación y la disrupción digital.

    La inteligencia artificial (IA) está en el centro de esta transformación digital. La IA no es solo una herramienta para automatizar tareas o predecir tendencias, sino que también está transformando cómo fluye la información, cómo participamos en la vida pública y, cada vez más, cómo los estudiantes adquieren conocimientos y se encuentran con ideas sobre ciudadanía y participación. Aunque la integración de la IA en Educación para la Democracia muestra potencial, debe abordarse de forma reflexiva y ética, teniendo en cuenta los principios democráticos.

    Por qué la IA es importante en relación con la Educación para la Democracia

    En esencia, la EfD es un enfoque holístico y participativo que fomenta los conocimientos, habilidades, valores y actitudes necesarios para una ciudadanía activa y responsable. Va más allá de los libros de texto al enfatizar el aprendizaje experiencial e inclusivo que fortalece competencias democráticas como el pensamiento crítico, el diálogo, la agencia y la participación significativa en sociedades democráticas resilientes y sostenibles.

    Sin embargo, los estudiantes de hoy son ciudadanos digitales ante todo, encontrándose con IA en sus redes sociales, motores de búsqueda, sistemas de recomendaciones y herramientas de decisión automatizada. En tal contexto, la competencia democrática debe incluir una comprensión crítica de la propia IA. Los estudiantes deben reconocer cómo la IA influye en su exposición a la información y cómo los sesgos pueden estar incrustados en los sistemas, y cómo las herramientas automatizadas pueden potenciar o limitar la participación cívica.

    Contribuciones positivas de la IA a la Educación para la Democracia

    La IA puede desempeñar un papel positivo en Educación para la Democracia de varias maneras concretas:

    • Una de las mayores fortalezas de la IA en la educación es su capacidad para adaptar experiencias de aprendizaje. Los sistemas de aprendizaje adaptativo pueden personalizar el contenido para adaptarse a las necesidades individuales de cada alumno, ayudando a quienes tienen dificultades con ciertos temas cívicos y permitiendo que los estudiantes más avanzados profundicen más. Esta personalización puede reducir las barreras a la Educación para la Democracia, especialmente para estudiantes de diversos orígenes lingüísticos, culturales o educativos.
    • La IA también puede usarse como herramienta para enseñar pensamiento crítico. Por ejemplo, las plataformas impulsadas por IA pueden simular escenarios que involucran desinformación, permitiendo a los alumnos distinguir entre contenido creíble y engañoso. También pueden proporcionar retroalimentación en tiempo real sobre el razonamiento para ayudar a los estudiantes a analizar argumentos, identificar falacias lógicas y explorar múltiples puntos de vista. Estas habilidades forman la base del compromiso democrático. Al integrar la alfabetización en IA en Educación para la Democracia, los estudiantes hacen mucho más que consumir tecnología; Lo cuestionan, entienden cómo funciona e incluso pueden co-diseñarlo.
    • Las herramientas de IA pueden facilitar experiencias de aprendizaje participativas que reflejan procesos democráticos. Las plataformas virtuales de deliberación, los foros de discusión apoyados por IA y los entornos de simulación pueden ayudar a los estudiantes a practicar el diálogo, la negociación y la construcción de consensos, en lugar de simplemente memorizar hechos cívicos. Estos entornos interactivos dan vida a la democracia, lo que se alinea con los objetivos centrales de proyectos como Democrat, donde se enfatiza la participación activa por encima de la enseñanza pasiva.

    Riesgos de la IA en EfD

    A pesar de las oportunidades que ofrece la IA, también supone riesgos significativos, especialmente cuando están en juego valores democráticos.

    Los sistemas de IA pueden perpetuar involuntariamente los sesgos presentes en sus datos de entrenamiento, amplificando así estereotipos y perjudicando injustamente a ciertos grupos. En Educación para la Democracia, esto es especialmente preocupante. Si la IA apoya evaluaciones o recomendaciones que privilegian ciertas voces o perspectivas, puede socavar el mismo pluralismo e inclusión que Educación para la Democracia busca fomentar. Educación para la Democracia exige transparencia y rendición de cuentas en el uso de sistemas de IA. Los estudiantes deben entender cómo toman las decisiones los algoritmos, y los educadores deben asegurarse de que las herramientas de IA apoyen la equidad en lugar de distorsionar el aprendizaje cívico.

    Muchas aplicaciones de IA en la educación implican la recopilación y monitorización de datos. Aunque algunos datos pueden mejorar el aprendizaje, un seguimiento excesivo puede inhibir la autonomía y crear entornos en los que los alumnos se sienten vigilados en lugar de empoderados. Por tanto, Educación para la Democracia debe cultivar la agencia, no el cumplimiento, equilibrando la tecnología con el respeto a la privacidad y la libertad de expresión.

    Existe el riesgo de que estudiantes y educadores dependan demasiado de los resultados de la IA como referencia. La democracia prospera con el juicio humano, el debate y la reflexión, no con respuestas automáticas. Los sistemas educativos de IA deberían presentarse como tolos asistenciales que complementen, en lugar de reemplazar, las capacidades humanas de razonamiento y consideración ética de las que depende la democracia.

    Alineación de la IA con EfD

    Para aprovechar el potencial de la IA para la Educación para la Democracia y mitigar sus riesgos, la innovación tecnológica debe alinearse deliberadamente con los valores democráticos. Esto requiere la integración de la alfabetización en IA en los planes de estudio para asegurar que los estudiantes comprendan cómo los sistemas digitales moldean la vida cívica. También requiere el establecimiento de marcos éticos y de gobernanza claros para salvaguardar la inclusión, la privacidad y la agencia del alumnado. Además, deben adoptarse enfoques más participativos para involucrar a estudiantes, profesores y comunidades en las decisiones sobre el uso de herramientas de IA. Igualmente importante es una pedagogía crítica, que va más allá de las habilidades técnicas para fomentar la conciencia crítica. Esto permite a los alumnos cuestionar el poder, desafiar la desinformación y comprometerse de forma responsable tanto en línea como fuera de ella.

    La IA no es ni una solución ni una amenaza en sí misma; su influencia en el aprendizaje democrático depende de cómo se diseñe, implemente y aborde críticamente. En colaboración con iniciativas como el proyecto Democrat, la IA puede ayudar a crear entornos de aprendizaje en los que los valores democráticos se practiquen y reflexionen activamente, no solo se enseñen. Cuando se utiliza de forma responsable, la IA puede mejorar la comprensión, la colaboración y la participación cívica. Sin embargo, cuando se usa de forma inadecuada, puede distorsionar el discurso, reforzar desigualdades y debilitar el juicio crítico. El principal reto y oportunidad para educadores, estudiantes y responsables políticos es garantizar que la IA fortalezca la democracia apoyando el desarrollo de ciudadanos informados, reflexivos y comprometidos en la era digital.

  • VEU i BOT! (SPITEC)

    Por DEMOCRAT

    El proyecto VEU y BOT! (SPITEC) con título original Student participation as an integrated tool in emergency contexts (SPITEC)– es una intervención liderada por la aFFaC con el apoyo de la Comisión Europea (UE) en el programa CERV-2021-CHILD, con la colaboración de Eduxarxa, del Consejo Nacional de la Juventud de Cataluña (CNJC), el Consejo Nacional de los Niños y Adolescentes de Cataluña (CNIAC) y el Departamento de Educación.

    El objetivo del proyecto es incorporar procesos de participación infantil y adolescente a las aulas de los centros educativos de Cataluña mediante metodologías educativas activas contribuyendo a consolidar la confianza del alumnado y fortalecer valores fundamentales de una sociedad democrática como la responsabilidad, el espíritu crítico y el respeto por los y las demás. En el marco de este proyecto, se han implementado diversos mecanismos de aula y de centro para potenciar la participación de los niños y adolescentes. El resultado de esta experiencia son un conjunto de estrategias y elementos de reflexión que pueden ser de utilidad para otros centros educativos que quieran promover la participación de su alumnado.

    El proyecto se ha llevado a cabo en ocho centros educativos de educación infantil (2º ciclo), primaria y secundaria durante los cursos 2022-2023 y 2023-2024 de diversos territorios de Cataluña. Los 8 centros educativos públicos que han formado parte del proyecto son heterogéneos y tienen diferentes contextos (entorno urbano, suburbano o rural, alta complejidad, escuelas, institutos, institutos-escuelas, etc.) y han sido seleccionados en función de esta diversidad para ser sensibles a los matices que puede ofrecer cada situación.

    El pasado 18 de junio presentaron el proyecto en nuestras Democracy Talks . Podéis consultar algunos de los vídeos que han realizado en nuestro Ágora TV. 

     

    Si queréis saber más consulte el siguiente enlace

  • La importancia de las asambleas escolares como herramienta para promover la democracia y el desarrollo afectivo

    Por Elia Romero [1]

    La educación no solo tiene la responsabilidad de transmitir conocimientos académicos, sino también de formar ciudadanos comprometidos y conscientes de su papel en la sociedad. Uno de los pilares fundamentales de una democracia sana es la participación activa y el respeto a la diversidad de opiniones. En este contexto, las asambleas escolares surgen como una estrategia educativa esencial para inculcar valores democráticos desde temprana edad, permitiendo a los estudiantes reflexionar, expresar sus ideas y aprender a convivir en comunidad. Cualquier conflicto es bueno para desarrollar emociones y, con el diálogo adecuado, proporciona herramientas para discutir y expresar los propios sentimientos. Creo que las asambleas ciudadanas son una herramienta poderosa porque permiten la expresión personal de las ideas.

    En la escuela, la celebración de una asamblea proporciona un tiempo de reflexión y expresión, donde se escuchan el diálogo y las contribuciones, y se comparten opiniones constructivas sobre ellas. Tener un momento diario para esto, ya sea al principio o al final del día, asegura que todos los estudiantes se sientan incluidos. No se puede hablar de democracia sin tener en cuenta a todos en el proceso, y en la educación, el aspecto emocional es clave para garantizar que los estudiantes sean receptivos al aprendizaje.

    En las etapas de educación infantil y primaria, los niños van experimentando y descubriendo su personalidad, explorando lo que les gusta y lo que no les gusta. Mientras desarrollan algo tan importante como su personalidad y emociones, el maestro debe ayudarlos a nombrar y verbalizar lo que está sucediendo. La familia también juega un papel clave. Pero, ¿vivimos en una democracia?

    Si enseñamos a los estudiantes a desarrollarse participando en las actividades del aula e inculcándoles valores cívicos, les enseñamos democracia participativa. De esta manera, desarrollan habilidades para vivir en sociedad, comunicarse de manera asertiva y respetar a los demás. Por lo tanto, tener una asamblea diaria de 30 minutos en las escuelas les permite crecer emocionalmente y participar en su entorno inmediato, que es el aula donde aprenden.

    Las asambleas escolares, especialmente en las primeras etapas de la educación, son mucho más que un espacio de diálogo: son una herramienta poderosa para promover el respeto, la inclusión y la participación activa. Al enseñar democracia desde la infancia, no solo contribuimos a formar futuros ciudadanos responsables, sino que también fomentamos un ambiente educativo donde las emociones, la comunicación asertiva y el respeto mutuo ocupan un lugar central. Incorporar una asamblea diaria en las aulas no solo beneficia el desarrollo individual de los estudiantes, sino que también fortalece los valores necesarios para construir una sociedad más justa y democrática.

     

     


    1-Elia Romero Salón és profesora de educación infantil, educación primaria y castellano

  • La Educación para la Democracia: Un Compromiso con el Futuro

    Por Escuela Josep Nin

    La educación para la democracia es un pilar fundamental para construir sociedades más justas, equitativas y participativas. Este enfoque educativo no sólo se limita a la transmisión de conocimientos sobre los sistemas políticos y los procesos electorales, sino que también incluye la promoción de valores democráticos como la tolerancia, la responsabilidad y la participación activa en la vida comunitaria. A continuación, exploraremos algunos aspectos clave de la educación para la democracia que son esenciales para formar ciudadanos críticos y comprometidos.

    Pensamiento Crítico y Diálogo

    La educación para la democracia fomenta el desarrollo del pensamiento crítico. Esto implica enseñar a los estudiantes a analizar y evaluar la información desde diferentes perspectivas, cuestionando las fuentes y los contenidos. Los docentes deben crear un ambiente de diálogo abierto y respetuoso donde los alumnos se sientan cómodos para expresar sus opiniones y debatir sobre temas controvertidos. Este intercambio de ideas no sólo enriquece la comprensión de los estudiantes, sino que también los prepara para participar de manera informada y crítica en la vida democrática.

    Participación Comunitaria

    Un aspecto esencial de la educación para la democracia es la participación activa de los estudiantes en su comunidad. Esto se puede conseguir a través de proyectos que aborden problemas locales y que animen a los alumnos a buscar soluciones colectivas. Participar en actividades comunitarias ayuda a los jóvenes a desarrollar un sentido de responsabilidad social y a comprender la importancia de su contribución en la sociedad. Además, estas experiencias prácticas refuerzan los aprendizajes teóricos y fomentan la implicación cívica.

    Valores Democráticos

    Enseñar valores democráticos como la justicia, la igualdad y el respeto por los derechos humanos es crucial en todas las etapas educativas. Estos valores deben estar presentes en todas las áreas del currículo, integrándose de manera transversal. Así, se promueve una cultura democrática que impregna la vida diaria de la escuela y se extiende a la comunidad en general. Cuando los estudiantes interiorizan estos valores, están mejor preparados para defenderlos y para actuar de acuerdo con ellos en el futuro.

    Empatía y Comprensión Intercultural

    Vivimos en sociedades cada vez más diversas, y es fundamental que los estudiantes aprendan a valorar y respetar las diferencias. La educación para la democracia incluye la promoción de la empatía y la comprensión intercultural. Programas de intercambio cultural y el aprendizaje de diferentes idiomas son herramientas efectivas para construir puentes entre comunidades diversas y fomentar una convivencia pacífica y respetuosa.

    En conclusión, la educación para la democracia es una inversión esencial para el futuro de nuestras sociedades. Formar ciudadanos conscientes, críticos y comprometidos es la clave para construir un mundo más justo y participativo. Las escuelas tienen la responsabilidad y la capacidad de liderar este cambio, proporcionando a los estudiantes las herramientas necesarias para convertirse en agentes activos de la democracia. Con una educación que integre el pensamiento crítico, la participación comunitaria, los valores democráticos y la comprensión intercultural, estamos preparando a las nuevas generaciones para afrontar los retos del futuro con éxito y responsabilidad.

  • Fortaleciendo la Democracia a Través de la Educación: DEMOCRAT News

    Por DEMOCRAT

    La democracia es un pilar fundamental de la identidad europea, pero enfrenta desafíos como la polarización, la digitalización y la crisis climática. En este contexto, el proyecto DEMOCRAT surge como una iniciativa innovadora que apuesta por la educación para fortalecer el compromiso ciudadano y la resiliencia democrática.

    En el DEMOCRAT News exploramos los principales hallazgos del proyecto, incluyendo el desarrollo de un marco de competencias ciudadanas, la creación de Living Labs en distintos países de la UE y la implementación de proyectos piloto en escuelas. Además, se presentan recomendaciones políticas clave para integrar la educación para la democracia en los sistemas educativos europeos.

    Te invitamos a leer el documento y descubrir cómo la educación transformadora puede ser la clave para consolidar una ciudadanía activa y comprometida con los valores democráticos:

    DEMOCRAT News 1 ESP

  • Cuatro formas poderosas en que la innovación social en la educación impulsa los valores democráticos en las escuelas

    Cuatro formas poderosas en que la innovación social en la educación impulsa los valores democráticos en las escuelas

    En un momento en que las democracias modernas se enfrentan a una serie de desafíos sociales, fomentar los valores democráticos desde una edad temprana nunca ha sido tan crucial. El proyecto DEMOCRAT está mostrando el camino al introducir la innovación social en los entornos educativos, brindando un marco para la participación democrática del que se benefician los estudiantes, los educadores y las comunidades por igual. En esta entrada, exploramos cuatro vías transformadoras en las que la innovación social en la educación está moldeando a los ciudadanos democráticos del mañana a través de las iniciativas del proyecto DEMOCRAT.

    1. Creando entornos de aprendizaje inclusivos con living labs

    La innovación social en la educación es el eje central del enfoque del proyecto DEMOCRAT, financiado por la UE,  uno de cuyos métodos principales implica el uso de living labs (laboratorios vivientes). Los living labs son espacios donde educadores, estudiantes y miembros de la comunidad colaboran para explorar nuevos enfoques de educación para la democracia. Al fomentar la participación práctica y la resolución de problemas del mundo real, los living labs crean un entorno de aprendizaje dinámico donde todos tienen voz.

    Estos laboratorios no solo se centran en los aspectos teóricos de la democracia, sino que permiten a los participantes experimentarla de primera mano. Este enfoque promueve la participación activa y fomenta un fuerte sentido de responsabilidad entre los estudiantes, empoderándolos para que se apropien de su aprendizaje. Es una forma innovadora de integrar la democracia en la práctica educativa diaria, sentando las bases para la participación cívica de por vida. Además, los living labs alientan a los participantes a trabajar en proyectos relevantes para sus contextos locales, asegurando que el conocimiento adquirido sea práctico y aplicable.

    Un aspecto significativo de estos laboratorios es que evolucionan con el aporte de los participantes, adaptándose continuamente a nuevos desafíos. Al alentar a los estudiantes y educadores a explorar temas como la gobernanza local, la toma de decisiones y la organización comunitaria, los living labs promueven el pensamiento crítico y la empatía, que son vitales para las sociedades democráticas. Los living labs no solo respaldan la visión del proyecto DEMOCRAT, sino que también sirven como modelos replicables que pueden influir en la educación democrática más allá del contexto inmediato, potenciando la innovación social en la educación.

    1. Involucrando a las partes interesadas para dar forma a la innovación social en la educación

    Una de las principales fortalezas del proyecto DEMOCRAT es su capacidad para reunir a una amplia gama de partes interesadas, desde educadores y responsables políticos hasta padres y estudiantes. La innovación social en la educación depende de la participación inclusiva, y el modelo del proyecto Democrat da prioridad a las voces que a menudo están subrepresentadas en el proceso de formulación de políticas.

    A través de talleres, foros y plataformas en línea, las partes interesadas participan en la resolución colaborativa de problemas, compartiendo ideas y perfeccionando las herramientas y los planes de estudio utilizados en las aulas. Al involucrar a todos los que desempeñan un papel en la educación, el proyecto DEMOCRAT garantiza que los valores democráticos se inculquen no solo en los estudiantes, sino también en los sistemas educativos que los respaldan.

    Este modelo de participación salva el desfase entre el conocimiento teórico y la aplicación en el mundo real. Permite a los participantes contribuir significativamente al desarrollo del currículo, ofreciendo perspectivas que reflejan diversas necesidades y desafíos. Además, a través del diálogo activo y la colaboración, el proyecto DEMOCRAT fomenta un sentido de responsabilidad compartida esencial para crear innovación social sostenible.

    Otro elemento clave para involucrar a las partes interesadas es garantizar que existan mecanismos de retroalimentación. Se alienta a las partes interesadas a proporcionar comentarios regulares que servirán de base para el desarrollo y la adaptación continuos de las iniciativas del proyecto DEMOCRAT. Al captar una amplia gama de conocimientos, el proyecto DEMOCRAT cultiva un modelo flexible que puede dar respuesta a unas dinámicas sociales cambiantes.

    1. Desarrollando marcos competenciales para la ciudadanía democrática

    Una contribución significativa del proyecto DEMOCRAT es su Marco de Competencias para una Ciudadanía Democrática Responsable. Este documento describe las habilidades y valores esenciales que los estudiantes necesitan para navegar y contribuir a las sociedades democráticas. Abarcando áreas como el pensamiento crítico, la empatía y la responsabilidad cívica, el marco garantiza que la educación democrática vaya más allá del aprendizaje académico para fomentar el crecimiento personal y la conciencia social.

    El marco también está diseñado para ser adaptable, lo que permite que escuelas de toda Europa puedan implementarlo de manera que se alinee con sus necesidades educativas específicas. Al incorporar las competencias democráticas en los planes de estudio, el proyecto DEMOCRAT ayuda a los estudiantes a desarrollar una perspectiva integral y socialmente consciente esencial en el mundo interconectado de hoy.

    El marco abarca un amplio espectro de habilidades democráticas, desde la comprensión de los derechos y deberes cívicos hasta el fomento de habilidades para un debate constructivo. Al integrar estas competencias en el aprendizaje diario, el proyecto DEMOCRAT está ayudando a los estudiantes a desarrollar habilidades fundamentales que los preparan para la participación activa en los procesos democráticos.

    A través del marco de competencias, el proyecto DEMOCRAT también alienta a las escuelas a adoptar prácticas democráticas internamente. Las escuelas se convierten en microcosmos de la sociedad democrática donde los estudiantes practican lo que aprenden, experimentando la democracia de primera mano dentro de un entorno propicio. Este modelo transformador no solo prepara a los estudiantes para la participación democrática, sino que fomenta una cultura escolar positiva que valora la inclusión, el respeto y la responsabilidad.

    1. Ampliando el éxito a través de asociaciones estratégicas

    Para  que la innovación social en la educación tenga un impacto duradero, debe extenderse más allá de las escuelas y comunidades concretas. La estrategia de ampliación del proyecto DEMOCRAT se centra en la creación de alianzas en múltiples regiones para incorporar ampliamente las prácticas educativas democráticas. A través de colaboraciones con escuelas, universidades y organizaciones cívicas, el proyecto DEMOCRAT está convirtiendo la educación democrática en una parte estándar de la experiencia de aprendizaje.

    Los esfuerzos de ampliación del proyecto también incluyen un sólido proceso de evaluación y adaptación. Al recopilar comentarios y ajustar las herramientas y los métodos, el proyecto DEMOCRAT garantiza que sus innovaciones sigan siendo relevantes y efectivas, incluso a medida que evolucionan los entornos educativos. Este compromiso con la mejora continua permite que el proyecto aborde las necesidades cambiantes de la democracia moderna, garantizando un enfoque resiliente y adaptable de la educación para la democracia.

    Un componente esencial de la ampliación es el compromiso del proyecto DEMOCRAT de compartir recursos abiertamente. El proyecto desarrolla herramientas, marcos y guías que son accesibles para cualquier institución educativa o comunidad interesada en fomentar los valores democráticos. Al ofrecer herramientas y modelos prácticos, el proyecto DEMOCRAT permite a las escuelas y organizaciones la implementación de prácticas democráticas de manera independiente, garantizando que el alcance y el impacto del proyecto se extiendan mucho más allá de los iniciales.

    A través de sus asociaciones estratégicas, el proyecto DEMOCRAT también está creando una red de educadores y líderes comunitarios dedicados a los principios de la ciudadanía democrática. Esta red brinda apoyo continuo, aprendizaje compartido y oportunidades de colaboración, reforzando el impacto de la innovación social en la educación e inspirando a una nueva generación de ciudadanos democráticos.

    Conclusión

    El proyecto DEMOCRAT es un testimonio del poder transformador de la innovación social en la educación. Al fomentar entornos de aprendizaje inclusivos, involucrar a una amplia gama de partes interesadas, desarrollar marcos integrales para la competencia democrática y ampliar las prácticas exitosas, el proyecto está dando forma activamente a la próxima generación de ciudadanos democráticos. A medida que estos valores se arraigan en las aulas de toda Europa, el proyecto DEMOCRAT se consolida como un modelo a través del que la educación puede formar ciudadanos comprometidos y responsables dispuestos a contribuir a una sociedad democrática floreciente.

  • Participación democrática del alumnado en los procesos de evaluación interna del centro

    Participación democrática del alumnado en los procesos de evaluación interna del centro

    Por Carla Ruscalleda

    Los centros educativos configuramos sistemas óptimos para el desarrollo de valores democráticos tales como la responsabilidad individual y colectiva, la empatía, la participación, el diálogo, la comunicación no violenta, etc. De este modo, configuramos también un espacio común donde personas con diferentes funciones, intereses y responsabilidades debemos entendernos para alcanzar un objetivo común: el éxito académico del alumnado.

    Este “entendernos” implica conseguir unos principios rectores que guíen la actividad educativa desde un prisma que sitúe la toma de decisiones como una acción colectiva de la que toda la comunidad educativa es protagonista y responsable, así como una actividad educativa basada en procesos de comunicación interpersonal marcados por el respeto.

    ¿Cómo lo podemos hacer? Muchas son las posibilidades de participación democrática que nos ofrece el día a día de un centro educativo. Lo que expondremos es la propuesta que, desde hace años, estamos llevando a cabo en el Instituto Can Puig y en la que vemos claramente cómo se materializa el desarrollo de estos principios, competencias y valores democráticos entre el alumnado mediante su participación a través de las sesiones de evaluación y en la valoración de las metodologías y actitudes del profesorado.

    Con esta propuesta buscamos la intervención y formación del alumnado a través de procesos tan importantes como las mencionadas sesiones de evaluación, el aprendizaje de las normas y la participación democrática en situaciones importantes y reales.

    La intervención del alumnado en los procesos de evaluación interna del instituto tiene lugar en tres niveles de participación democrática:

    En un primer nivel de participación, el alumnado interviene en la evaluación de la metodología y de las actitudes del profesorado: al final de cada trimestre, todo el profesorado, en una de sus sesiones, pasa un documento de Valoración sobre las Metodologías y Actitudes del Profesorado a todos sus estudiantes, que, de forma anónima, valoran aspectos como el enfoque comprensivo del proceso de enseñanza-aprendizaje,  sus habilidades comunicativas y la motivación percibida, aspectos positivos de la manera de hacer que hay que mantener y aspectos que hay que corregir, etc. El profesorado hace un análisis de la información y, posteriormente, procede a una devolución de las conclusiones extraídas, se dialoga y, si procede, se establecen nuevos compromisos tanto por parte de los docentes como del alumnado.

    En un segundo nivel de participación, el alumnado interviene activamente en las sesiones de evaluación trimestrales de acuerdo con dos líneas de actuación:

    Por un lado, cada alumno o alumna hace una autoevaluación de sus actitudes y de su proceso de aprendizaje a partir de un formulario que se ha trabajado en tutoría. El coordinador de nivel expone los resultados en la sesión de evaluación para tener una visión global de aspectos como la motivación del alumnado, tiempo de estudio, relación con los compañeros, comunicación con los docentes…

    Por otro lado, tenemos la misma participación del alumnado en las sesiones de evaluación. Esta participación se prepara en las sesiones de tutoría, en las que los alumnos trabajan por grupos naturales sobre el documento de Preparación de las Sesiones de Evaluación, que se centra en las metodologías del profesorado y en el funcionamiento global del instituto. Posteriormente, el coordinador de nivel reúne a los representantes de cada grupo y elaboran un único documento acordado por todos los representantes de los grupos cooperativos del nivel educativo.

    En la sesión de evaluación, los alumnos exponen las conclusiones a las que se ha llegado sobre las metodologías de las diferentes materias, posteriormente el profesor comparte las aportaciones, explicaciones o compromisos que considera convenientes y, si procede, se insta a volver a tratar los temas en el aula. Posteriormente, los representantes del alumnado trasladan al grupo-clase las conclusiones y lo expresado en la sesión de evaluación.

    Finalmente, en un tercer nivel, y cerrando el ciclo de participación democrática, cada coordinador de nivel expone en el claustro final de cada trimestre los resultados cuantitativos y cualitativos, así como de los aspectos del instituto que deberían mejorarse y los que deberían mantenerse. De esta manera se recoge de forma global todo lo dicho en las sesiones de evaluación de los diferentes niveles educativos por parte de los alumnos y se hace extensivo a todo el profesorado.

    Es así como podemos definir este sistema de participación democrática en la evaluación interna del centro como un ciclo cerrado y transparente basado en la responsabilidad compartida, la comunicación interpersonal y el respeto. Y en el que el alumnado desarrolla habilidades para poder participar democráticamente en la sociedad mediante el desarrollo de competencias tales como el pensamiento crítico, la participación ciudadana, el diálogo y la negociación.