Tag: democrat

  • Educación para la Democracia: calidad de la educación y evaluación

     Por Karsten Krüger

    En los debates sobre la gobernanza del sistema educativo nacional o regional, la calidad de la educación es una palabra clave que, como muchas otras palabras clave utilizadas en los debates y estrategias políticas, sigue sin explicarse bien.

    En la mayoría de los casos, la calidad de la educación está relacionada con indicadores cuantitativos como el número de docentes, la proporción de docentes por alumno, la financiación y la financiación por parte de los alumnos como factores de entrada, la cantidad de tiempo de instrucción directa, el grado de aprendizaje activo como indicadores de proceso o puntuación de exámenes, las tasas de graduación como indicadores de productos y la inserción en el mercado laboral como indicadores de resultados (véase Chapman,  D. y Adams, D. 2002).[1] Se supone que los indicadores cuantitativos tienen algo que decir sobre la calidad de la educación. Este es el supuesto básico del enfoque de clasificación, especialmente en la educación superior. Sin entrar en el debate sobre si los indicadores cuantitativos podrían utilizarse para medir la calidad, lo importante es la definición subyacente de calidad. Esto requiere aclarar primero, ¿qué significa calidad de la educación?

    Según la UNESCO, la educación de calidad empodera al individuo, pero no existe una definición unificada de la misma. «La educación de calidad es un concepto dinámico que cambia y evoluciona con el tiempo y los cambios en los contextos sociales, económicos y ambientales del lugar, pero un denominador común es que la educación “debe equipar a todas las personas, mujeres y hombres, para que participen plenamente en sus propias comunidades y también sean ciudadanos del mundo”».

    El primer paso es preguntarse por el nivel para el cual se define la calidad de la educación: por ejemplo, el sistema educativo en su conjunto, el contexto concreto de aprendizaje de los alumnos (las escuelas) o el impacto en los individuos. Este último se define actualmente a través de resultados de aprendizaje (véase la Figura 1).

    Los resultados del aprendizaje se miden y evalúan generalmente en términos de alfabetización, matemática y conocimientos de otras disciplinas escolares, como, por ejemplo, en el estudio PISA. Pero dicha evaluación no cubre los aspectos principales que se mencionan en la definición de la UNESCO: la plena participación en sus comunidades y como ciudadanos en el mundo. Tampoco cubre una amplia gama de competencias para la vida, incluidas las actitudes y los valores. Este es el desafío abierto de la medición de la calidad de la educación.

    Esta falta de medición de la calidad de la educación en términos de empoderamiento afecta directamente a la educación cívica y a la educación para la democracia. Emerge la cuestión de cómo se puede evaluar la ciudadanía democrática responsable y cuáles podrían ser los indicadores para medir la calidad de la educación en las áreas de educación democrática o cívica a nivel del contexto de aprendizaje y del sistema educativo. Aquí entra en juego el concepto de «competencia».

    Figura 1: Factores que influyen en la calidad educativa

    En las últimas décadas, la competencia se ha convertido en la palabra clave para el diseño de estrategias educativas internacionales y europeas. De acuerdo con Telling y Seapioni (2019), este proceso se inició a principios de la década de 1970 con la fase fundacional, que finalizó a finales de la década de 1990. La segunda fase de consolidación como término clave para las políticas educativas se inició en la década de 2000 con el impulso de la OCDE a su estudio PISA y en la UE con la aprobación de la llamada Estrategia de Lisboa y el desarrollo del Marco Europeo de Cualificaciones, y en Europa con la creación del Espacio Europeo de Educación Superior, con la llamada Estrategia de Bolonia en su centro. En particular, la Estrategia de Lisboa hizo más hincapié en el valor económico de la educación, con el aprendizaje basado en competencias en su centro (CEDEFOP 2009a). La tercera fase comenzó en la UE tras la crisis financiera y económica de 2009, ampliando su ámbito de aplicación, introduciendo en el debate nuevos objetivos, como la cohesión social. Interculturalidad y habilidades sociales.

    El origen conceptual del concepto competencia es doble. Uno se encuentra en el trabajo psicológico de White (1959) y más tarde de McClelland (1973), que fue utilizado por Boyatzis (1982) para elaborar un enfoque de competencias para la gestión de recursos humanos en las empresas. Otro origen es la idea de Chomsky de las competencias lingüísticas y de un hablante ideal que domina perfectamente una lengua. De acuerdo con Telling y Serapioni (2019), el cambio de competencias en la gestión de recursos humanos fue uno de los impulsores de su adaptación a las políticas educativas en el primer período. Roegiers (2016) mencionó como un motor importante hacia el enfoque competencial, el enfoque de enseñanza por objetivos que propone tomar como referencia para el diseño curricular «lo que el alumno debe dominar, sobre la base de una división en objetivos operativos» (Roegiers 2019: 10). A pesar de su creciente relevancia para las políticas educativas, o probablemente su creciente relevancia política, su comprensión sigue siendo objeto de controversia, pero existe una comprensión central como resultado de un proceso de aprendizaje y un atributo individual que se revela en el desempeño (véase Telling y Seapioni, 2019).

    La aplicación del enfoque por competencias en la política educativa europea en la década de 1990, a pesar de que la UE no tiene competencia política en este ámbito, se produjo a través de la percepción de que la educación es un motor de crecimiento y empleo y el cambio hacia la concepción del aprendizaje permanente, delegando la responsabilidad a los ciudadanos en sus trayectorias profesionales, siendo la empleabilidad la segunda palabra clave (véase CE 1996).[2] Implica que la visión de la educación y la formación se extienda a todas las etapas de la vida, pero también a otros ámbitos del aprendizaje como el aprendizaje no formal e informal. El Libro Blanco sobre Educación y Formación (CE 1995) de la Comisión Europea, que allanó el camino para el enfoque del aprendizaje permanente, sigue utilizando el término «conocimiento» como referencia. Cinco años más tarde, enmarcado en la llamada Estrategia de Lisboa, el documento estratégico Hacer realidad un espacio europeo de aprendizaje permanente utilizaba el término «competencia» como referencia clave, pero aún combinado con «conocimiento».[3] También se habla de «competencias» en la Declaración de Bolonia del año 1999, que es el punto de partida de la creación del Espacio Europeo de Educación Superior y que se convirtió en su punto de referencia en los años siguientes para el esbozo del Marco de Cualificaciones para el Espacio Europeo de Educación Superior y el diseño de los planes de estudios de educación superior [4], y más tarde del Marco Europeo de Cualificaciones y de todo el sistema educativo europeo.

    La implementación del enfoque de competencias dio lugar al desarrollo de una amplia gama de competencias clave, que se consideran «necesarias para todos para la realización y el desarrollo personal, la empleabilidad, la inclusión social y la ciudadanía activa». La principal propuesta de competencias clave es el marco con ocho competencias: 1) competencia en lectoescritura; 2) competencia multilingüe; 3) competencia matemática y competencia en ciencia, tecnología e ingeniería; 4) competencia digital; 5) competencia personal, social y de aprender a aprender; 6) competencia ciudadana; 7) competencia emprendedora; y 8) competencia en conciencia y expresión culturales.

    Como señalaron Gordon et al. (2009), las tres primeras competencias pueden vincularse a las asignaturas escolares e integrarse en sus planes de estudio. Las otras cinco competencias son transversales, ya que no se pueden vincular fácilmente a una sola asignatura, lo que implica diferentes aspectos como el pensamiento crítico, la creatividad, la resolución de problemas, la empatía, y la gestión de las emociones. Es decir, se deben implementar de manera transversal en todas las áreas temáticas. Sin embargo, la práctica escolar indica que a menudo se les asignan áreas temáticas específicas, tomando el ejemplo de las competencias ciudadanas y su vinculación con las áreas temáticas de ciencias sociales. En cualquier caso, como argumentamos a continuación, tomar en serio el enfoque competencial implica repensar los métodos de evaluación.

    Se asume que la implementación del enfoque competencial implica una ruptura con las estrategias centradas en el profesor poniendo el foco en los alumnos y los estudiantes, lo que implica un cambio de la enseñanza al aprendizaje. Este cambio debería tener implicaciones para la enseñanza misma y el papel de los docentes, lo cual queda reflejado en el creciente debate sobre el aprendizaje colaborativo[5], o aprendizaje cooperativo[6], como el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje por desafíos y el aprendizaje contextual, entre otros.[7]

    Lo que probablemente sea aún más importante es que los procedimientos de evaluación también se adapten al enfoque de competencias. Para ello, es necesario aclarar primero qué significa el término «competencia». Utilizamos aquí una comprensión holística de la competencia, lo que significa, en primera instancia, un compromiso con el objetivo general de la educación de apoyar los procesos de aprendizaje individuales para empoderar a las personas. Posteriormente, se relaciona con un área específica de la vida o del trabajo. Las personas competentes son aquellas que pueden actuar adecuadamente en situaciones concretas dando respuesta a la expectativa de los demás aplicando sus conocimientos, habilidades y actitudes aprendidas en entornos formales, no formales e informales para un área social específica.[8]

    La competencia es un potencial, que solo puede ser observado en un desempeño concreto y evaluado por un observador externo.[9] Esta complementariedad de competencia y desempeño no ha recibido suficiente atención en el debate sobre competencias, pero la evaluación de competencias depende necesariamente de los resultados. La evaluación de la idoneidad de una acción o de una competencia presupone siempre tener una idea de lo que debe evaluarse. Para ello es necesario establecer criterios de lo que se considera una acción adecuada, que en los sistemas educativos son fijados por evaluadores expertos (véase Pfadenhauer, 2014: 45) definiendo los resultados de aprendizaje esperados[10].

    A través de la definición de resultados de aprendizaje o criterios similares para la evaluación de la acción adecuada, el individuo se enfrenta a un esquema normativo de acción competente según el campo de acción, por ejemplo, un ciclo de formación profesional o una asignatura escolar. El individuo cuya competencia se evalúa, no tiene ninguna influencia ni en la definición de los criterios ni de la situación, que se ha preparado por su evaluación. Se trata de estándares de competencia que permiten concluir a partir del rendimiento el grado de competencia que ha alcanzado el alumno.

    Por esta razón, en el campo de la educación cívica el debate sobre la buena ciudadanía cobró relevancia preguntando qué tipo de ciudadanía esperamos. Sin embargo, como señalamos en el documento Conceptual Framework and Vision: Responsible Democratic Citizenship and Education for Democracy, del Proyecto DEMOCRAT, la ciudadanía es una figura que se encuentra en cualquier Estado-nación, sea democrático o no. Por esta razón, es importante definir qué significa el comportamiento democrático, definir los criterios de evaluación, ampliarlos para su evaluación en las escuelas y determinar cómo evaluar.

    Figura 2: Modelo del aprendizaje de competencias de ciudadanía democrática responsable

    La Figura 2 muestra un modelo básico de cómo una persona aprende (o no) a convertirse en un ciudadano democrático responsable, que incluye también a las personas que no son consideradas por el Estado como ciudadanos o sus hijos. Se basa en un modelo de trabajo propuesto por Hoskins et al (2008).

    La tercera columna representa las competencias de una ciudadanía responsable y democrática, que se conceptualizan, siguiendo el Marco Europeo de Cualificaciones, como conocimientos, capacidades y actitudes fácticas. El aprendizaje de estas competencias depende del entorno de aprendizaje formal, no formal e informal de las personas. Con entorno de aprendizaje formal nos referimos aquí al sistema de educación formal con educación primaria, secundaria y terciaria, a lo que añadimos aquí la posibilidad de experimentar la democracia en la vida cotidiana, incluido el sistema político, y los medios de comunicación masivos y sociales que informan a los ciudadanos sobre lo que sucede en la sociedad. Las oportunidades de aprendizaje, como es bien sabido, dependen en gran medida de los antecedentes socioeconómicos y culturales del alumno.

    Las competencias adquiridas por los alumnos determinan, como ya se ha explicado, únicamente el potencial de actuar democráticamente. Las competencias deben demostrarse en las prácticas. Existen barreras sociales, lo que facilita el ejercicio de las competencias o lo dificulta. Esto influye en el proceso de aprendizaje posterior, pero también en el proceso de aprendizaje de los hijos de los alumnos.

    Solo a través de la actuación, es posible observar si las personas actúan de manera competente aplicando sus conocimientos, habilidades y actitudes en situaciones dadas. El grado de idoneidad de una actuación no depende únicamente de las competencias y otros recursos personales de la persona que actúa, sino también de los recursos externos disponibles. Esto se puede ilustrar con el ejemplo de los consumidores que quieren comprar (o consumir) de forma sostenible. Para ello, los consumidores necesitan la información necesaria sobre los productos y servicios (como la huella ecológica u otras etiquetas ecológicas) para poder compararlos. Además, también necesitarían información sobre los certificados. Es decir, qué es lo que realmente está certificado y si el organismo de certificación es fiable.

    Una situación de desempeño está compuesta por la situación misma, por ejemplo, ser elegido delegado de clase y la expectativa social, cómo actuar apropiadamente como delegado de clase; por los recursos personales, en el ejemplo del delegado de clase se puede mencionar las competencias para actuar democráticamente, los recursos externos disponibles para la actuación y la situación personal de las personas.

    Según Le Boterf (2010), los actores necesitan saber: por un lado, cómo combinar y movilizar un conjunto de recursos personales y recursos externos adicionales disponibles en el entorno; y, por otro lado, cómo actuar en la práctica y gestionar adecuadamente situaciones concretas (véase la figura 3). Desde esta perspectiva, la competencia de las personas se basa en un conjunto de recursos personales/externos y en su capacidad para utilizar estos recursos en situaciones concretas, así como para buscar y utilizar recursos adicionales relevantes para hacer frente a la situación o a un conjunto de situaciones. También la situación personal del actor influye en la interpretación. Un ejemplo sencillo de esto es que una persona que, por alguna razón, no durmió la noche anterior, probablemente no se desempeñará de la misma manera que si hubiera descansado adecuadamente.

    Figura 3: Performance de la Competencia

    Para una evaluación de las competencias dentro del sistema de educación formal, no es suficiente un estándar general de adecuación. Una de las principales funciones del sistema educativo formal es, según el sociólogo alemán N. Luhmann, la selección para hacer posible el diseño de una vida o carrera profesional. Esto implica que cada competencia debe ser mapeada en una escala de adecuación con el fin de seguir el desarrollo de la competencia y tener la base para un procedimiento de selección detallado. Es decir, que el proceso de evaluación no solo debe determinar la idoneidad de la acción, sino también los diferentes grados de idoneidad. Por lo tanto, la evaluación de competencias siempre implica competencia. No se trata solo de actuar adecuadamente, sino también hacerlo mejor que los demás.

    En otras palabras, la evaluación de la competencia para una ciudadanía democrática responsable es un proceso muy complejo, que comienza con la creación de un ideal de ciudadano democrático responsable, pasa por determinar qué competencias se requieren y escalar el grado de adecuación en situaciones estándar, para luego diseñar situaciones de prueba estandar en la que se pueda observar y evaluar la aplicación de las competencias a través del desempeño. Dado que el desempeño democrático es, por naturaleza, la interacción social con otros actores y procesos en el tiempo, es difícil crear una situación de prueba. Una forma alternativa es una evaluación continua del desempeño. Por ejemplo, en el caso de los delegados de una clase, cómo actúan durante un período determinado. Esto también se puede aplicar al comportamiento democrático como transversal a las disciplinas, por ejemplo, en el curso del aprendizaje colaborativo o cooperativo.

    ¿Qué significa esto para la medición de la calidad de la educación en una escuela o en todo el sistema educativo? Indica que el enfoque de competencias dificulta la medición de la calidad de una escuela o de un sistema educativo, si nos tomamos en serio el concepto de competencia. Nuestro argumento era que las competencias como tales existen solo como un potencial y deben ser evaluadas por el desempeño. Esto es difícil en el caso de las competencias transversales, como explicamos aquí con el ejemplo de la competencia para una ciudadanía democrática responsable. Solo pueden ser observados a través de una performance, lo que: a) implica interacción social con otros actores, b) necesita tener una duración en el tiempo. Y su eficiencia a menudo no se produce en el mismo momento de la actuación, sino en una etapa posterior de la vida de los alumnos en forma de partidismo, votación, participación formal e informal. Como indica nuestro modelo de trabajo, la participación política está muy influenciada por la sociedad y el contorno de lo político, más concretamente por la capacidad de respuesta (percibida) del sistema político en combinación con la percepción individual de la posibilidad de influir en la decisión política en los diferentes niveles políticos, pero también en otros ámbitos sociales como la escuela. Por lo tanto, resulta difícil de medir la calidad de un sistema educativo en relación con las competencias transversales como la competencia para una ciudadanía democrática con las herramientas que se aplica, por ejemplo, en los estudios PISA.

    [1] Chapman, D. W., & Adams, D. K. (2002). La calidad de la educación: dimensiones y estrategias. Hong Kong: Banco Asiático de Desarrollo.

    [2] CE (1996) Libro Blanco sobre Educación y Formación. Enseñanza y aprendizaje. Hacia la sociedad del aprendizaje.

    [3] En el glosario del documento en inglés, la competencia se define como «la capacidad de utilizar eficazmente la experiencia, los conocimientos y las cualificaciones» (CE 2001: 31).

    [4] Véase, por ejemplo, el proyecto Tuning (https://www.unideusto.org/tuningeu), que se inicia en el año 2000 como un proyecto del programa Erasmus para impulsar el proceso de Bolonia y, posteriormente, para promover los objetivos del Proceso de Lisboa en la enseñanza superior.

    [5] «… collaborative learning was founded by humanity educators in higher education, based on theories of constructivism (Piaget and Vygotsky) and critical pedagogy (Freire), with the goal of shifting the structure of authority in education». (Yang, X. 2023: 719) A Historical Review of Collaborative Learning and Cooperative Learning. TechTrends (2023) 67:718–728 https://doi.org/10.1007/s11528-022-00823-9

    [6] «… cooperative learning was established by social psychologists and STEM educators to improve K-12 education in a culture of competition and individualism, based on theories of social interdependence (Lewin and Deutsch), constructivism (Piaget and Vygotsky), and behaviorist learning theories (Skinner and Bandura)». (Ibidem 719)

    [7] Ambos enfoques surgieron en la década de 1960, convirtiéndose en el campo de los estudios académicos en la década de 1970 y haciéndose más popular en las décadas de 1980 y 1990.

    [8] Se puede esperar que un mecánico de automóviles tenga las competencias para reparar un automóvil y actuar adecuadamente para resolver un problema del motor. No se puede esperar lo mismo de un trabajador social, de quien se puede esperar que actúe adecuadamente para resolver problemas sociales, por ejemplo, en las familias. Tanto el mecánico de automóviles como el trabajador social necesitan competencias holísticas en su campo de trabajo. No se puede esperar una acción apropiada en una situación dada si una persona solo ha aprendido un aspecto específico de la supuesta competencia.

    [9] También pueden ser los propios actores, quienes toman la posición de un observador y evalúan su propia actuación.

    [10] La referencia para la evaluación de competencias es el concepto de resultados de aprendizaje que, como se ha mostrado anteriormente, es clave para la Estrategia Europea de Educación y Cualificaciones.

  • Educació per a la Democràcia: Qualitat de l’educació i avaluació

    Per Karsten Krüger

     

    En els debats sobre la governança del sistema educatiu nacional o regional, la qualitat de l’educació és una paraula clau, que com moltes altres paraules clau utilitzades en els debats i estratègies polítiques, continua sense explicar-se bé.

    En la majoria dels casos, la qualitat de l’educació està relacionada amb indicadors quantitatius com el nombre de docents, la proporció de docents per alumnes, el finançament i el finançament per part dels alumnes com a factors d’ entrada, la quantitat de temps d’instrucció directa, el grau d’aprenentatge actiu com a indicadors de procés o puntuació d’exàmens,  les taxes de graduació com a indicadors de productes i la inserció en el mercat laboral com a indicadors de resultats (vegeu Chapman, D. i Adams, D. 2002).[1] Se suposa que els indicadors quantitatius tenen alguna cosa a dir sobre la qualitat de l’educació. Aquest és el supòsit bàsic de l’enfocament de classificació, especialment en l’educació superior. Sense entrar en el debat sobre si els indicadors quantitatius podrien utilitzar-se per mesurar la qualitat, l’important és la definició subjacent de qualitat. Això requereix aclarir primer, què significa qualitat de l’educació?

    Segons la UNESCO[2], l’educació de qualitat empodera a l’individu, però no hi ha una definició unificada d’aquesta. «L’educació de qualitat és un concepte dinàmic que canvia i evoluciona amb el temps i els canvis en els contextos socials, econòmics i ambientals del lloc”, però un denominador comú és que l’educació “ha d’equipar totes les persones, dones i homes, perquè participin plenament en les seves pròpies comunitats i també siguin ciutadans del món.»

    El primer pas és preguntar-se pel nivell per al qual es defineix la qualitat de l’educació: per exemple, el sistema educatiu en el seu conjunt, el context concret d’aprenentatge dels alumnes (les escoles) o l’impacte en els individus. Aquest últim es defineix actualment a través de resultats d’aprenentatge (vegeu la Figura 1).

    Els resultats de l’aprenentatge es mesuren i avaluen generalment en termes d’alfabetització, matemàtica i coneixements d’altres disciplines escolars, com, per exemple, a l’estudi PISA. Però aquesta avaluació no cobreix els aspectes principals, que s’esmenten en la definició de la UNESCO: la plena participació en les seves comunitats i com a ciutadans al món. Tampoc cobreix una àmplia gamma de competències per a la vida, incloses les actituds i els valors. Aquest és el desafiament obert del mesurament de la qualitat de l’educació.

    Aquesta manca de mesurament de la qualitat de l’ educació en termes d’apoderament afecta directament l’educació cívica i l’ educació per a la democràcia, i sorgeix la qüestió de com es pot avaluar la ciutadania democràtica responsable i quins podrien ser indicadors per mesurar la qualitat de l’educació en les àrees d’educació democràtica o cívica a nivell del context d’aprenentatge i del sistema educatiu. Aquí entra en joc el concepte de competència.

    Figura 1: Factors que influeixen en la qualitat educativa

    En les darreres dècades, competència ha esdevingut la paraula clau per al disseny d’estratègies educatives internacionals i europees. D’acord amb Telling i Seapioni (2019) [3], aquest procés es va iniciar a principis de la dècada de 1970 amb la fase fundacional, que va finalitzar a finals de la dècada de 1990. La segona fase de consolidació com a terme clau per a les polítiques educatives es va iniciar en la dècada del 2000 amb l’ impuls de l’OCDE al seu estudi PISA i a la UE amb l’aprovació de l’anomenada Estratègia de Lisboa i el desenvolupament del Marc Europeu de Qualificacions, i a Europa amb la creació de l’Espai Europeu d’Educació Superior,  amb l’anomenada Estratègia de Bolonya al seu centre. En particular, l’Estratègia de Lisboa va fer posar més l’accent en el valor econòmic de l’educació, amb l’aprenentatge basat en competències en el seu centre (CEDEFOP 2009a). La tercera fase va començar a la UE després de la crisi financera i econòmica del 2009, ampliant el seu àmbit d’aplicació, introduint en el debat nous objectius, com la cohesió social, interculturalitat i habilitats socials.

    L’ origen conceptual del concepte competència és doble. Un es troba en el treball psicològic de White (1959)[4] i més tard de McClelland (1973)[5], que va ser utilitzat per Boyatzis (1982)[6] per elaborar un enfocament de competències per a la gestió de recursos humans a les empreses. Un altre origen és la idea de Chomsky de les competències lingüístiques i d’un parlant ideal que domina perfectament una llengua. D’acord amb Telling i Serapioni (2019), el canvi de competències en la gestió de recursos humans va ser un dels impulsors de la seva adaptació a les polítiques educatives en el primer període. Roegiers (2016)[7] va esmentar com un motor important cap a l’enfocament competencial, l’enfocament d’ensenyament per objectius que proposa prendre com a referència per al disseny curricular “el que l’alumne ha de dominar, sobre la base d’una divisió en objectius operatius” (Roegiers 2019: 10). Malgrat la seva creixent rellevància per a les polítiques educatives, o probablement la seva creixent rellevància política, la seva comprensió continua sent objecte de controvèrsia, però existeix una comprensió central com a resultat d’un procés d’aprenentatge i un atribut individual que es revela en l’acompliment (vegeu Telling i Seapioni 2019).

    L’ aplicació de l’ enfocament per competències en la política educativa europea en la dècada de 1990, tot i que la UE no té competència política en aquest àmbit, es va produir a través de la percepció que l’ educació és un motor de creixement i ocupació i el canvi cap a la concepció de l’aprenentatge permanent, delegant la responsabilitat als ciutadans en les seves trajectòries professionals, sent l’ocupabilitat la segona paraula clau (vegeu CE 1996).[8] Implica que la visió de l’educació i la formació s’ estengui a totes les etapes de la vida, però també a altres àmbits de l’educació com l’aprenentatge no formal i informal. El Llibre Blanc sobre Educació i Formació (CE 1995) de la Comissió Europea, que va aplanar el camí per a l’enfocament de l’aprenentatge permanent, continua utilitzant el terme ‘coneixement’ com a referència. Cinc anys més tard, emmarcat en l’anomenada Estratègia de Lisboa, el document estratègic “Fer realitat un espai europeu d’aprenentatge permanent” utilitzava el terme com a referència clau, però encara combinat amb el coneixement.[9] També en la Declaració de Bolonya de l’any 1999, que és el punt de partida de la creació de l’Espai Europeu d’Educació Superior, es parla de competències, que es va convertir en el seu punt de referència en els anys següents per a l’esbós del Marc de Qualificacions per a l’Espai Europeu d’ Educació Superior i el disseny dels plans d’estudis d’educació superior[10], i més tard del Marc Europeu de Qualificacions i de tot el sistema educatiu europeu.

    La implementació de l’enfocament de competències va donar lloc al desenvolupament d’una àmplia gamma de competències clau, que es consideren «necessàries per a tothom per a la realització i el desenvolupament personal, l’ocupabilitat, la inclusió social i la ciutadania activa». La principal proposta de competències clau és el marc amb 8 competències: 1) competència en lectoescriptura; 2) competència multilingüe; 3) competència matemàtica i competència en ciència, tecnologia i enginyeria; 4) competència digital; 5) competència personal, social i d’aprendre a aprendre; 6) competència ciutadana; 7) competència emprenedora; i 8) competència en consciència i expressió culturals.

    Com van assenyalar Gordon et al. (2009) [11], les tres primeres competències poden vincular-se a les assignatures escolars i integrar-se en els seus plans d’estudi. Les altres cinc competències són transversals, ja que no es poden vincular fàcilment a una sola assignatura, la qual cosa implica diferents aspectes com el pensament crític, la creativitat, la resolució de problemes, l’empatia, i la gestió de les emocions. És a dir, s’han d’implementar de manera transversal en totes les àrees temàtiques. No obstant això, la pràctica escolar indica que sovint se’ls assignen àrees temàtiques específiques, prenent l’exemple de les competències ciutadanes i la seva vinculació amb les àrees temàtiques de ciències socials. En qualsevol cas, com argumentem a continuació, prendre de debò l’enfocament competencial implica repensar els mètodes d’avaluació.

    S’ assumeix que la implementació de l’enfocament competencial implica un trencament amb les estratègies centrades en el professor posant el focus en l’alumnat i els estudiants, la qual cosa implica un canvi de l’ensenyament a l’aprenentatge. Aquest canvi hauria de tenir implicacions per a l’ensenyament mateix i el paper dels docents, la qual cosa queda reflectida en el creixent debat sobre l’aprenentatge col·laboratiu[12] o aprenentatge cooperatiu[13] com l’aprenentatge basat en problemes, l’aprenentatge basat en projectes, l’aprenentatge per desafiaments i l’aprenentatge contextual entre d’altres.[14]

    El que probablement sigui encara més important és que els procediments d’avaluació també s’adaptin a l’enfocament de competències. Per a això, cal aclarir primer què significa competències. Utilitzem aquí una comprensió holística de la competència, la qual cosa significa, en primera instància, un compromís amb l’objectiu general de l’educació de donar suport als processos d’aprenentatge individuals per empoderar les persones. En el segon cas, es relaciona amb una àrea específica de la vida o del treball. Les persones competents són aquelles que poden actuar adequadament en situacions concretes donant resposta a l’expectativa dels altres aplicant els seus coneixements, habilitats i actituds apreses en entorns formals, no formals i informals per a una àrea social específica.[15]

    La competència és un potencial, que només pot ser observat en un acompliment concret i avaluat per un observador extern.[16] Aquesta complementarietat de competència i acompliment no ha rebut prou atenció en el debat sobre competències, però l’avaluació de competències depèn necessàriament dels resultats. L’avaluació de la idoneïtat d’una acció o d’una competència pressuposa sempre tenir una idea del que s’ha d’avaluar. Per a això és necessari establir criteris del que es considera una acció adequada, que en els sistemes educatius són fixats per avaluadors experts (vegeu Pfadenhauer 2014: 45) [17] definint els resultats d’aprenentatge esperats[18].

    A través de la definició de resultats d’aprenentatge o criteris similars per a l’avaluació de l’acció adequada, l’individu s’enfronta a un esquema normatiu d’acció competent segons el camp d’acció -per exemple, un cicle de formació professional o una assignatura escolar. L’individu les competències del qual s’ avalua, no té cap influència ni en la definició dels criteris ni de la situació, que s’ha preparat per la seva avaluació. Es tracta d’estàndards de competència que permeten concloure a partir del rendiment el grau de competència que ha assolit l’alumne.

    Figura 2: Model de l’aprenentatge de competències de ciutadania democràtica responsable

    Per aquesta raó, en el camp de l’educació cívica el debat sobre la bona ciutadania va cobrar rellevància preguntant quin tipus de ciutadania esperem. Tanmateix, com assenyalem en el document “Visió per a una educació la democràcia del Projecte DEMOCRAT”, la ciutadania és una figura que es troba en qualsevol Estat-nació, sigui democràtic o no. Per aquesta raó, és important definir què significa el comportament democràtic, definir els criteris d’avaluació, ampliar-los per a la seva avaluació a les escoles i determinar com avaluar.

    La Figura 2 mostra un model bàsic, de com una persona aprèn (o no) a convertir-se en un ciutadà democràtic responsable, que inclou també les persones que no són considerades per l’Estat com a ciutadans o els seus fills. Es basa en un model de treball proposat per Hoskins et al (2008) [19].

    La tercera columna representa les competències d’una ciutadania responsable i democràtica, que es conceptualitzen, seguint el Marc Europeu de Qualificacions, com coneixements, capacitats i actituds fàctiques. L’ aprenentatge d’ aquestes competències depèn de l’ entorn d’ aprenentatge formal, no formal i informal de les persones. Amb entorn d’aprenentatge formal ens referim aquí al sistema d’educació formal amb educació primària, secundària i terciària, al que afegim aquí la possibilitat d’ experimentar la democràcia en la vida quotidiana, inclòs el sistema polític, i els mitjans de comunicació massius i socials que informen la ciutadania sobre el que succeeix en la societat. Les oportunitats d’aprenentatge, com és ben sabut, depenen en gran mesura dels antecedents socioeconòmics i culturals de l’alumne.

    Les competències adquirides pels alumnes determinen, com ja s’ha explicat, únicament el potencial d’actuar democràticament. Les competències s’han de demostrar en les pràctiques. Hi ha barreres socials, cosa que facilita l’exercici de les competències o ho dificulta. Això influeix en el procés d’aprenentatge posterior, però també en el procés d’aprenentatge dels fills de l’alumnat.

    Només a través de l’actuació, és possible observar si les persones actuen de manera competent aplicant els seus coneixements, habilitats i actituds en situacions donades. El grau d idoneïtat d’una actuació no depèn únicament de les competències i altres recursos personals de la persona que actua, sinó també dels recursos externs disponibles. Això es pot il·lustrar amb l’exemple dels consumidors que volen comprar (o consumir) de forma sostenible. Per a això, els consumidors necessiten la informació necessària sobre els productes i serveis (com la petjada ecològica o altres etiquetes ecològiques) per poder comparar-los. A més, també necessitarien informació sobre els certificats. És a dir, què és el que realment està certificat i si l’organisme de certificació és confiable.

    Una situació d’acompliment està composta per la situació mateixa, per exemple, ser elegit com a delegat de classe i l’expectativa social, com actuar apropiadament com a delegat de classe; pels recursos personals, en l’exemple de la classe delegar les competències per actuar democràticament entre d’altres, els recursos externs disponibles per a l’actuació, la situació personal de les persones.

    Segons Le Boterf (2010) [20], els actors necessiten saber: d’una banda, com combinar i mobilitzar un conjunt de recursos personals i recursos externs addicionals disponibles en l’entorn; i, d’altra banda, com actuar a la pràctica i gestionar adequadament situacions concretes (vegeu la figura 3). Des d’aquesta perspectiva, la competència de les persones es basa en un conjunt de recursos personals/externs i en la seva capacitat per utilitzar aquests recursos en situacions concretes, així com per buscar i utilitzar recursos addicionals rellevants per fer front a la situació o a un conjunt de situacions. També la situació personal de l’actor influeix en la interpretació. Un exemple senzill d’això és que una persona que, per alguna raó, no va dormir la nit anterior, probablement no s’exercirà de la mateixa manera que si hagués descansat adequadament.

    Figura 3: Performance de la Competència

    Per a una avaluació de les competències dins del sistema d’educació formal, no és suficient un estàndard general d’adequació. Una de les principals funcions del sistema educatiu formal és, segons el sociòleg alemany N. Luhmann, la selecció per fer possible el disseny d’una vida o carrera professional. Això implica que cada competència ha de ser mapada en una escala d’adequació per tal de seguir el desenvolupament de la competència i tenir la base per a un procediment de selecció detallat. En altres paraules, el procés d’avaluació no només ha de determinar la idoneïtat de l’acció, sinó també els diferents graus d’idoneïtat. Per tant, l’avaluació de competències sempre implica competència. No es tracta només d’actuar adequadament, sinó també fer-ho millor que els altres.

    S’ha de tenir en compte que, l’avaluació de la competència per a una ciutadania democràtica responsable és un procés molt complex, que comença amb la creació d’un ideal de ciutadà democràtic responsable. Determinar quines competències es requereixen i escalar el grau d’adequació en situacions estàndard. Dissenyar una situació de prova en la qual es pugui observar i avaluar l’aplicació de les competències a través de l’acompliment. Atès que l’acompliment democràtic és, per naturalesa, la interacció social amb altres actors i processos en el temps, és difícil crear una situació de prova. Una forma alternativa és una avaluació contínua de l’acompliment. Per exemple, en el cas dels delegats d’una classe, com actuen durant un període determinat. Això també es pot aplicar al comportament democràtic com a transversal a les disciplines, per exemple, en el curs de l’aprenentatge col·laboratiu o cooperatiu.

    Què significa això per al mesurament de la qualitat de l’educació en una escola o en tot el sistema educatiu? Indica que l’enfocament de competències dificulta el mesurament de la qualitat d’una escola o d’un sistema educatiu, si ens prenem seriosament el concepte de competència. El nostre argument era que les competències com a tals existeixen només com un potencial i han de ser avaluades per l’acompliment. Això és difícil en el cas de les competències toves o transversals, com expliquem aquí amb l’exemple de la competència per a una ciutadania democràtica responsable. Només poden ser observats a través d’una performance , cosa que a) implica interacció social amb altres actors, b) necessita tenir una durada en el temps; I la seva eficiència sovint no es produeix en el mateix moment de l’actuació, sinó en una etapa posterior de la vida dels alumnes en forma de partidisme, votació, participació formal i informal. Com indica el nostre model de treball, la participació política està molt influenciada per la societat i el contorn del d’allò que és polític, més concretament de la capacitat de resposta (percebuda) del sistema polític en combinació amb la percepció individual de la possibilitat d’influir en la decisió política en els diferents nivells polítics, però també en altres àmbits socials com l’escola.

    [1] Chapman, D. W., & Adams, D. K. (2002). La qualitat de l’ educació: dimensions i estratègies. Hong Kong: Banc Asiàtic de Desenvolupament.

    [2] UNESCO (2005) Contributing to a more sustainable future: quality education, life skills and education for sustainable development. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000141019

    [3] Telling, K. & Serapioni, M. (2019) The rise and change of competence strategy: refelections on twenty-fice years of skills policies in the EU. In European Educational Research Journal 2019, Vol. 18(4) 387–406.

    [4]  White, R. W. (1959). Motivation reconsidered: the concept of competence. Psychological review, 66(5), 297

    [5] McClelland, D. C. (1973). Testing for competence rather than for” intelligence.”. American psychologist, 28(1), 1.

    [6] Boyatzis, R. E. (1982). The competent manager: A model for effective performance. Nueva York.

    [7] Boyatzis, R. E. (1982). The competent manager: A model for effective performance. Nueva York.

    [8] CE (1996) Llibre Blanc sobre Educació i Formació. Ensenyament i aprenentatge. Cap a la societat de l’aprenentatge.

    [9] En el glossari del document en anglès, la competència es defineix com “la capacitat d’utilitzar eficaçment l’experiència, els coneixements i les qualificacions” (CE 2001: 31)

    [10] Vegeu, per exemple, el projecte Tuning (https://www.unideusto.org/tuningeu), que s’inicia l’any 2000 com un projecte del programa Erasmus per impulsar el procés de Bolonya i, posteriorment, per promoure els objectius del Procés de Lisboa en l’ensenyament superior.

    [11] Gordon, J. et al. (2009) : Key competences in Europe: Opening doors for lifelong learners across the school curriculum and teacher education, CASE Network Reports, No. 87, Center for Social and Economic Research (CASE), Warsaw

    [12] «Collaborative learning was founded by humanity educators in higher education, based on theories of constructivism (Piaget and Vygotsky) and critical pedagogy (Freire).» (Yang, X. 2022: 719) Una revisió històrica de l’aprenentatge col·laboratiu i l’aprenentatge cooperatiu.

    [13] «Cooperative learning was established by social psychologists and STEM educators to improve K-12 education in a culture of competition and individualism, based on theories of social interdependence (Lewin and Deutsch), constructivism (Piaget and Vygotsky), and behaviorist learning theories (Skinner and Bandura).» (Ibidem 719)

    [14] Ambdós enfocaments van sorgir en la dècada de 1960, convertint-se en el camp dels estudis acadèmics en la dècada de 1970. fent-se més popular en les dècades de 1980 i 1990

    [15] Es pot esperar que un mecànic d’ automòbils tingui les competències per reparar un automòbil i actuar adequadament per resoldre un problema del motor. No es pot esperar el mateix d’un treballador social, de qui es pot esperar que actuï adequadament per resoldre problemes socials, per exemple, en les famílies. Tant el mecànic d’automòbils com el treballador social necessiten competències holístiques en el seu camp de treball. No es pot esperar una acció apropiada en una situació donada si una persona només ha après un aspecte específic de la suposada competència.

    [16] També poden ser els mateixos actors, els quals prenen la posició d’un observador i avaluen la seva pròpia actuació.

    [17] Pfadenhauer, M. (2014). Der Kompetenzstreit um ‚Kompetenz ‘–Ein umkämpftes Konstrukt in wissens-und professionssoziologischer Perspektive. In Faas, S.; Bauer, P. & Treptow. R. (Hrsgs.) Kompetenz, Performanz, soziale Teilhabe.Wiesbaden. 41-50

    [18] La referència per a l’avaluació de competències és el concepte de resultats d’aprenentatge que, com s’ha mostrat anteriorment, és clau per a l’ Estrategia Europea d’ Educació i Qualificacions.

    [19] Hoskins et al (2008) Measuring Civic Competences in Europe. Luxembourg.

    [20] Le Boterf (2010 Repenser la compétence. Paris

  • Los Consejos Ciudadanos Infantiles

    Los Consejos Ciudadanos Infantiles

    Por Xavier Vallejo López

    ¿Cómo trabajamos los valores democráticos y la educación para la ciudadanía? Hay varias opciones, pero una que tiene mucha importancia y que puede replicarse fácilmente en cualquier territorio es la organización de los Consejos Ciudadanos Infantiles.

    ¿Qué es un Consejo Ciudadano Infantil?

    El Consejo Ciudadano Infantil es un órgano de participación que permite a las niñas y los niños expresar sus opiniones, preocupaciones y propuestas para mejorar su ciudad. Este consejo está formado por un grupo seleccionado de niños y niñas (por ejemplo, entre varias escuelas de una ciudad) para representar los intereses de los menores de la ciudad en cuestión.

    ¿Qué funciones principales adoptan?

    • Facilitan la participación democrática de las niñas y niños en la vida comunitaria, fomentando valores como la responsabilidad, la solidaridad y el respeto.
    • Promueven los derechos de los niños y niñas y la mejora de la calidad de vida, trabajando de forma colaborativa y reforzando las habilidades sociales y comunicativas.
    • Identifican problemas y proponen soluciones para conseguir una sociedad más justa e igualitaria.

    ¿Cómo se organizan?

    Los miembros del Consejo Ciudadano Infantil organizan reuniones regulares para debatir cuestiones importantes para la comunidad infantil. En estos encuentros, se abordan temas como el deporte y el ocio, la cultura, la educación, la salud o el entorno urbano, entre otros. En muchas ocasiones, estas reuniones se realizan en un pleno ordinario de los ayuntamientos. Es muy importante que las administraciones locales también participen en el consejo, recogiendo las propuestas y ejecutando las soluciones favorables para la ciudadanía.

    No solo se organizan reuniones, sino que también pueden participar en proyectos y campañas de sensibilización. Por ejemplo, una acción válida consistiría en organizar eventos y actividades, ya sea para reunir fondos para una buena causa o para concienciar a la ciudadanía sobre las problemáticas actuales.

    Un ejemplo de Consejo Ciudadano Infantil:

    Cada territorio puede tener uno o más de un consejo, pero, por poner un ejemplo cercano, hablaré del de la ciudad de Figueras, capital del Alto Ampurdán:

    • Fue constituido el 4 de diciembre de 2014.
    • Está formado por 42 alumnos de 5º y 6º de primaria y de 1º y 2º de ESO de diferentes centros educativos de la ciudad.
    • Son representantes que recogen las demandas y se las presentan al Ayuntamiento, que da respuesta escrita.
    • El consejo se reúne tres veces al año y se hacen dos plenos anuales (uno para nombrar a los consejeros y otro para exponer el trabajo realizado durante el mandato).
    • Cada año se renueva el 50% de los miembros del consejo.
    • Sitio web con más información: https://ccifigueres.wixsite.com/ccif
  • Els Consells Ciutadans d’Infants

    Els Consells Ciutadans d’Infants

    Per Xavier Vallejo López

    Com treballem els valors democràtics i l’educació per a la ciutadania? Hi ha diverses opcions, però una que té molta importància i que es pot replicar fàcilment a qualsevol territori és l’organització dels Consells Ciutadans d’Infants.

    Què és un Consell Ciutadà d’Infants?

    El Consell Ciutadà d’Infants és un òrgan de participació infantil que permet a les nenes i nens expressar les seves opinions, preocupacions i propostes per millorar la seva ciutat. Aquest consell està format per un grup seleccionat de nens i nenes (per exemple, entre vàries escoles d’una ciutat) per representar els interessos dels infants de la ciutat en qüestió.

    Quines funcions principals adopten?

    • facilitació de la participació democràtica de les nenes i nens en la vida comunitària, fomentant valors com la responsabilitat, la solidaritat i el respecte.
    • promoció dels drets dels infants i la millora de la qualitat de vida, treballant de forma col·laborativa i reforçant les habilitats socials i de comunicació.
    • identificació de problemes i proposta de solucions, per aconseguir una societat més justa i igualitària.

    Com s’organitzen?

    Els membres del Consell Ciutadà d’Infants organitzen reunions regulars per debatre qüestions importants per a la comunitat infantil. En aquestes trobades, s’aborden temes com l’esport i el lleure, la cultura, l’educació, la salut o l’entorn urbà, entre altres. En moltes ocasions, aquestes reunions es realitzen en un ple ordinari dels ajuntaments. És molt important que les administracions locals també participin en el consell, recollint les propostes i executant les solucions que siguin favorables per a la ciutadania.

    No només es fan reunions, sinó que també poden participar en projectes i campanyes de sensibilització. Per exemple, una acció vàlida consistiria en organitzar esdeveniments i activitats, ja sigui per reunir fons per una bona causa, o per a conscienciar a la ciutadania sobre les problemàtiques actuals.

    Un exemple de Consell Ciutadà d’Infants:

    Cada territori pot tindre un o més d’un Consell Ciutadà, però per posar un exemple proper, us en parlaré el de la ciutat de Figueres, capital de l’Alt Empordà:

    • fou constituït el 4 de desembre de 2014
    • està format per 42 alumnes de 5è i 6è de primària, i de 1r i 2n d’ESO de diferents centres educatius de la ciutat
    • són representants que recullen les demandes i són presentades a l’Ajuntament, que dona resposta escrita
    • el consell es reuneix 3 cops l’any i es fan 2 plens anuals (un per nomenar els consellers i un altre per exposar la feina feta durant el mandat)
    • cada any es renova el 50% dels membres del consell.
    • pàgina web amb més informació: https://ccifigueres.wixsite.com/ccif
  • Foment de l’Educació Democràtica: conclusions clau del taller transnacional Democrat a Dublín

    Foment de l’Educació Democràtica: conclusions clau del taller transnacional Democrat a Dublín

    Descripció del taller transnacional Democrat

    Els passats dies 6 i 7 de juny de 2024 va tenir lloc a la Dublin City University (DCU) el taller transnacional DEMOCRAT, l’objectiu del qual era millorar l’educació per a la democràcia a Europa reunint educadors, investigadors i responsables polítics per a debatre i refinar estratègies per a promoure la democràcia a través de l’educació.

    Aquest taller finançat per les Accions de Coordinació i suport del programa Horizon Europe de la Unió Europea, en virtut de l’Acord de Subvenció núm 101095106, va presentar enfocaments innovadors i va fomentar la col·laboració per a millorar les competències democràtiques en entorns educatius.

    Resum del dia 1: dijous 6 de juny

    Sessions innovadores sobre educació democràtica

    El primer dia va estar ple de sessions centrades en el foment de l’educació democràtica a través de diversos enfocaments innovadors. L’esdeveniment va començar amb un càlid discurs de benvinguda a càrrec de la professora Charlotte Holland, vicedegana de l’Institut d’Educació de la DCU. Tot seguit, l’equip irlandès va presentar l’agenda del dia, assegurant-se que els participants estiguessin ben preparats per a les sessions de col·laboració següents.

    El matí es va estructurar en tres sessions de grups paral·leles, cadascuna centrada en diferents aspectes de l’educació democràtica:

    Grup 1: Formació de professors i Educació mediambiental

    • Formació de professors: Emma Kostiainen, Saara Tujula y Matti Rautiainen, de la Universitat de Jyväskylä (Finlàndia), van debatre sobre mètodes innovadors en la formació de professors.
    • No hi ha democràcia sense…: Piotr Walda va presentar els elements fonamentals necessaris per a la democràcia.
    • ​​Delegats mediambientals: Joan Martorell Masó, de l’institut Dolors Mallafrè i Ros (Vilanova i la Geltrú), va destacar el paper de l’educació mediambiental en el foment dels valors democràtics.
    • Una educació que dona suport a la democràcia: una presentació en vídeo de la Universitat de Tallin (Estònia) va mostrar diverses perspectives sobre la integració dels principis democràtics en l’educació.

    Grup 2: Alfabetització i drets humans en l’educació

    • Llegir bé, llegir drets: Claudia Soler Laborda, de l’escola Carrilet (Palafrugell), va destacar l’alfabetització com a pedra angular del compromís democràtic.
    • Drets humans i democràcia: Olga Klotz va parlar sobre la intersecció entre l’educació en drets humans i la participació democràtica.
    • I la historia és…: Graham Carroll i l’equip irlandès van parlar de tècniques narratives en l’ensenyament de la democràcia.
    • ​​Un exemple d’aprenentatge basat en projectes des d’Estònia: Maarja Hallik, de la Universitat de Tallin, va compartir un exemple pràctic d’aprenentatge basat en projectes que dona suport a l’educació democràtica.

    Gruo 3: Enfocaments interdisciplinaris de la democràcia

    • Projecte interdisciplinari KAOS: Gemma Saladrigues Roselló, del col·legi El Carme (Lleida), va explorar enfocaments interdisciplinaris de l’educació per a la democràcia.
    • ​​Pressupostos participatius escolars: Anna Dela va analitzar como els pressupostos participatius a les escoles poden ensenyar-nos processos democràtics.
    • Empatia en acció: Derek Cleary i l’equip irlandès van exposar la importància de l’empatia en l’educació democràtica.
    • “Línia d’opinió”: Maarit Jõemägi, de la Universitat de Tallin, va presentar una plataforma per a les opinions dels estudiants i la participació democràtica.

    Activitats  de tarda: Millorar els projectes d’educació democràtica

    La tarda es va dedicar a perfeccionar els projectes que fomenten l’educació democràtica. Després d’una pausa per a prendre cafè, els participants es van reunir en els seus grups paral·lels per a afinar els seus projectes. Aquesta sessió va permetre aprofundir en els debats i perfeccionar les idees, garantint que cada projecte estigués ben desenvolupat i llest per a la seva presentació.

     

    Presentació de projectes i retroalimentació

    Els participants van presentar els projectes orientats a fomentar l’educació democràtica. Després del dinar, el portaveu de cada grup va presentar el seu projecte davant de tota l’assemblea. Aquestes presentacions es van dividir en dues sessions, amb retroalimentació dels ponents per a millorar el procés col·laboratiu.

    • Primera sessió: es van presentar i discutir els sis primers projectes.
    • Segona sessió: es van compartir els projectes restants, seguit d’una sessió de retroalimentació.

    Reflexions clau sobre educació democràtica

    Els oradors principals van destacar la importància d’integrar l’educació democràtica a les escoles. La jornada va concloure amb un interessant debat dirigit pel Dr. Aidan Clifford, que va relacionar els projectes amb el Marc de Competències Democràtiques del Consell d’Europa. Tot seguit, la Professora Amelia Lopes, assessora internacional del projecte DEMOCRAT, va compartir els seus coneixements sobre educació cívica i reforma educativa a Portugal.

    Esdeveniments socials i networking

    A la nit, els participants van tenir l’oportunitat de relaxar-se i fer contactes durant un sopar optatiu en un restaurant local, seguit d’una copa en un pub pròxim.

    Perspectives de futur

    El taller transnacional DEMOCRAT celebrat a Dublín va proporcionar una rica plataforma per a l’intercanvi i la col·laboració. Va subratllar la importància d’integrar els principis democràtics en l’educació i va mostrar una varietat d’enfocaments innovadors de tota Europa. A mesura que els projectes continuen evolucionant, mantenen la promesa de fomentar comunitats més democràtiques, inclusives i compromeses.

  • L’Informe ICCS

    L’Informe ICCS

    El 28 de novembre es van publicar els resultats del cicle 2022 de l’Estudi Internacional sobre Educació Cívica i Ciutadana (ICCS) [https://www.iea.nl/sites/default/files/2023-12/ICCS-2022-International-Report.pdf], un estudi dut a terme a 22 països i dues regions de referència alemanyes. A la mostra s’inclouen 19 països: 16 de la Unió Europea, 2 de Sud-amèrica i 1 d’Àsia.

    Només 3 països del projecte DEMOCRAT van ser inclosos en l’estudi. La regió de Renània del nord-westfalià, una regió en la qual opera DEMOCRAT, és una de les dues regions referents d’Alemanya. En l’enquesta del 2016 també hi van participar 14 països i 13 en la de l’any 2009. Entre ells, trobem amb ESTÒNIA només un país DEMOCRAT.

    Els contextos nacionals dels països varien enormement en les seves característiques educatives, polítiques i econòmiques, així com en la seva posició en l‘Índex de Democràcia Liberal i l‘Índex de Percepció de la Corrupció. També s’observen diferències en el grau d’autonomia de les escoles i en els enfocaments de l’educació cívica.

    De manera resumida i sense entrar en el seu detall, alguns dels principals resultats de l’estudi són:

    1. En la majoria dels països, els tres objectius més importants de l’educació cívica i ciutadana són:
      1. La promoció del pensament crític i independent de l’alumnat.
      1. La promoció del coneixement de l’alumnat sobre els drets i responsabilitats de la ciutadania.
      1. La promoció del respecte i la protecció del medi ambient per part de l’alumnat.
    2. El coneixement cívic de l’alumnat va augmentar entre els anys 2009 i 2016; després va disminuir.
    3. La percepció d’haver après sobre qüestions cíviques a l’ escola tendeix a associar-se negativament amb el coneixement cívic de l’ alumnat en molts països.
    4. Només hi ha una feblesa entre el compromís cívic i el coneixement cívic, i una associació moderada amb l’interès cívic.
    5. Les dones mostren nivells més alts de coneixements cívics, però la seva participació política activa esperada és lleugerament inferior a la dels homes.
    6. Els estudiants amb un estatus socioeconòmic patern més alt mostren un major coneixement cívic.
    7. Un clima d’aula oberta al debat i les experiències de l’alumnat amb la votació al col·legi tendeixen a relacionar-se positivament amb l’aprenentatge cívic i la participació prevista en la societat.

    Aquestes conclusions són rellevants per a DEMOCRAT i el seu concepte d’ Educació per a la Democràcia, ja que demostren que:

    1. L’adquisició de coneixements cívics no condueix necessàriament a un compromís cívic positiu.
    2. És més probable que el compromís cívic positiu sigui promogut per l’experiència cívica a les aules i escoles que per l’adquisició de coneixements.
  • Promoure la innovació educativa (de nou)

    Promoure la innovació educativa (de nou)

    El Digital with Purpose Movement (DwP: Moviment Digital amb Propòsit), una iniciativa de la Global Enabling Sustainability Initiative (GeSI), va celebrar la seva segona cimera els dies 27, 28 i 29 de setembre 2023. La Global Enabling Sustainability Initiative (GeSI) és una organització multisectorial, oberta i inclusiva impulsada per empreses líders mundials. GeSI creu que els negocis responsables, amb la sostenibilitat digital com a element central, seran l’estratègia empresarial de més èxit en els pròxims anys (vegeu també https://digitalwithpurpose.org). Els Digital with Purpose Global Summits tenen com a objectiu situar la innovació i les solucions digitals al centre de l’agenda de sostenibilitat, i la sostenibilitat al centre de l’agenda digital. La Cimera DwP 2023 es va centrar especialment en la biodiversitat, les ciutats intel·ligents i sostenibles i l’educació.

    En l’àmbit de l’educació, Karsten Krüger, com a coordinador de DEMOCRAT, va ser convidat com a ponent a la sessió: Contribuint al Moviment DwP per als Sectors de l’Educació i l’Aprenentatge Permanent – L’Agenda d’Acció. També va presentar el projecte DEMOCRAT a l’espai d’innovació.

    El Manifest de l’Educació de la Cimera DwP advoca per respondre al repte de la ràpida transformació digital promovent un canvi profund en l’educació, en el qual l’educació per a la ciutadania ha d’exercir un paper fonamental. Es promou una cooperació publico-privada més estreta per assolir objectius ambiciosos com:

    • Garantir l’accés universal a l’educació i preparar cada alumne per a un món digital en constant transformació.
    • Promoure les pràctiques innovadores d’ensenyament i aprenentatge que estan sorgint en diferents parts del món, reduint així la bretxa social en l’accés a les competències i eines d’aprenentatge pertinents. Això requereix una major inversió en educació.
    • Promoure mètodes d’aprenentatge que facin èmfasi en la intel·ligència emocional, l’adaptabilitat social i l’alfabetització digital en lloc de l’aprenentatge memorístic.

    Aquests objectius estan en consonància amb el projecte DEMOCRAT. La seva visió europea de l’educació per a la democràcia propugna l’enfortiment d’una ciutadania democràtica responsable per a tothom mitjançant la promoció de mètodes innovadors d’ensenyament i aprenentatge que fomentin la participació solidària i la deliberació en la presa de decisions col·lectives vinculants entenent la democràcia no només com un sistema polític formal sinó també com un ordre social. Això requereix noves competències digitals per distingir entre desinformació i informació fidedigna i competències per defensar els processos democràtics fins i tot en situacions adverses.

    Per a més informació, vegeu: Digital as an enabler to improve the education system.

     

  • Promover la innovación educativa (de nuevo)

    Promover la innovación educativa (de nuevo)

    El Digital with Purpose Movement (Movimiento Digital con Propósito), una iniciativa de la Global Enabling Sustainability Initiative (GeSI), celebró su segunda cumbre los días 27, 28 y 29 de septiembre 2023. La GeSI es una organización multisectorial, abierta e inclusiva impulsada por empresas líderes mundiales. GeSI cree que los negocios responsables, con la sostenibilidad digital como elemento central, serán la estrategia empresarial de mayor éxito en los próximos años. Los Digital with Purpose Global Summits tienen como objetivo situar la innovación y las soluciones digitales en el centro de la agenda de sostenibilidad, y la sostenibilidad en el centro de la agenda digital. La cumbre DwP 2023 se centró especialmente en la biodiversidad, las ciudades inteligentes y sostenibles y la educación.

    En el ámbito de la educación, Karsten Krüger, como coordinador de Democrat, fue invitado como ponente a la sesión: “Contribuyendo al Movimiento DwP en los Sectores de la Educación y el Aprendizaje Permanente – La Agenda de Acción”. También presentó el proyecto Democrat en el espacio de innovación.

    El Manifiesto de la Educación de la cumbre DwP aboga por responder al reto de la rápida transformación digital promoviendo un cambio profundo en la educación, en el que la educación para la ciudadanía debe desempeñar un papel fundamental. Se promueve una cooperación público-privada más estrecha para alcanzar objetivos ambiciosos como:

    a) Garantizar el acceso universal a la educación y preparar a cada alumno para un mundo digital en constante transformación.

    b) Promover las prácticas innovadoras de enseñanza y aprendizaje que están surgiendo en distintas partes del mundo, reduciendo así la brecha social en el acceso a las competencias y herramientas de aprendizaje pertinentes. Esto requiere una mayor inversión en educación.

    c) Promover métodos de aprendizaje que hagan hincapié en la inteligencia emocional, la adaptabilidad social y la alfabetización digital en lugar del aprendizaje memorístico.

    Estos objetivos están en consonancia con el proyecto Democrat. Su visión europea de la educación para la democracia propugna el fortalecimiento de una ciudadanía democrática responsable para todos mediante la promoción de métodos innovadores de enseñanza y aprendizaje que fomenten la participación solidaria y la deliberación en la toma de decisiones colectivas vinculantes entendiendo la democracia no sólo como un sistema político formal sino también como un orden social. Eso requiere nuevas competencias digitales para distinguir entre desinformación e información fidedigna y competencias para defender los procesos democráticos incluso en situaciones adversas.

    Para más información, véase: Digital as an enabler to improve the education system.